“Hemos logrado que 8 millones de británicos ahorren para su jubilación”

El 75% de empresas de Reino Unido se unen al sistema semipúblico de planes de empleo

Paul Todd, director de desarrollo de inversiones de Nest.
Paul Todd, director de desarrollo de inversiones de Nest.

Nest es uno de los mayores éxitos británicos de las últimas décadas. En estos tiempos de tribulaciones brexitianas, el National Employment Saving Trust (unas siglas que quieren decir nido, en inglés) es un ejemplo de desarrollo de políticas públicas con visión de futuro y máximo consenso político.

El sistema parte de una comisión de expertos (iniciada en 2002) cuyas propuestas acabaron convertidas en una nueva ley de pensiones en 2008. El proyecto Nest no estuvo operativo hasta 2012. Los expertos propusieron que todas las empresas británicas, tanto las grandes como las pequeñas, tuvieran la obligación de ofrecer a sus trabajadores la posibilidad de destinar una parte de su sueldo a la creación de un fondo para su jubilación. El empleado, aún pudiendo renunciar, no lo está haciendo. En parte, por no complicarse y, en parte, porque el modelo diseñado está logrando muy buenas rentabilidades. Para dentro de 10 años este sistema podría rozar los 100.000 millones de euros de activos (casi tanto como lo ahorrado en España en planes de pensiones individuales y de empresa).

Uno de los directivos de la corporación Nest, Paul Todd, explica por primera vez a un medio español cómo opera este esquema colectivo de ahorro y por qué está funcionando tan bien el modelo, que han propuesto replicar en España tanto la patronal de las aseguradoras, Unespa, como la asociación de gestoras de fondos (Inverco).

¿Cómo surgió la idea de Nest?

La ley de pensiones de 2008 se fijó como objetivo poner en marcha un sistema que consiguiera que cada vez más gente contribuyera para tener una pensión privada, y que cada vez hubiera más empresarios que ofrecieran este formato a sus trabajadores. Se quería que los trabajadores tuvieran en el futuro unas pensiones más generosas. La comisión de expertos encargada de analizar este asunto recomendó a los políticos adoptar un modelo semiobligatorio, para que el sistema se extendiera lo máximo posible.

¿En qué consiste un sistema semiobligatorio y por qué adoptarlo?

Se trata de un sistema de adscripción automática. La empresa, por defecto, paga al trabajador una parte de su sueldo en forma de pensión privada y, solo si este renuncia expresamente, sale del sistema. Este modelo está basado en los estudios de finanzas del comportamiento. Sabemos que la mayor parte de la gente quiere y necesita ahorrar, pero no da el paso para hacerlo. Pero si le incluyes por defecto en un sistema le resultará más difícil salirse. Tiene que tomar la decisión activa de dejar de ahorrar. En nuestro caso, el 90% se queda en el sistema.

¿Todas las empresas tienen que ofrecer este sistema?

Sí. Esa es otra de las grandezas del modelo. Si no lo hubiéramos hecho seguro que muchas capas de trabajadores con bajos salarios se habrían quedado excluidas. La incorporación ha sido progresiva. En 2012 empezaron las grandes corporaciones, pero para 2017 cualquier pyme aunque tuviera un solo trabajador tenía que ofrecer este tipo de pensiones.

¿Cuánto dinero ahorra el trabajador?

También ha sido algo progresivo. Al principio es solo un 2% del sueldo, luego un 5%, y ahora ya es un 8%. De ese 8%, el 4% lo aporta el trabajador, el 3% el empresario y el 1% el Estado, a través de beneficios fiscales. Es muy importante que la adopción del sistema sea progresiva, para que el trabajador no sufra una caída brusca de su renta disponible.

¿Y quién gestiona el dinero?

La normativa obliga a que sea una gestora cualificada, para garantizar el que esos ahorros se van a gestionar correctamente. El problema es que podía haber muchas microempresas y trabajadores de bajos salarios que no resultaran atractivos para ninguna gestora. Por eso surgió la corporación Nest, controlada por el Ministerio de Trabajo y Pensiones. Nosotros tenemos la obligación de ofrecer una pensión a todos los trabajadores y todas las empresas.

¿Qué cifras maneja el conjunto del sistema?

Prestamos nuestros servicios a 762.000 empresas y pymes, lo que representa más del 75% de los empleadores de Reino Unido. El resto trabaja con otras gestoras de pensiones. Algunas cuentan con varios proveedores de pensiones. El modelo ha logrado que casi ocho millones de británicos estén ahorrando con Nest para su jubilación. Tenemos un patrimonio bajo gestión de 5.500 millones de libras [6.350 millones de euros]. Ahora que se ha desplegado plenamente el modelo tenemos previsiones de ingresar entre 5.000 y 6.000 millones de libras al año. Es probable que en 10 años tengamos uno 80.000 millones de libras bajo gestión [92.000 millones de euros], teniendo en cuenta las aportaciones y la revalorización de los activos.

Otra de las claves del éxito del modelo es que está logrando muy buenos rendimientos para los ahorros de los trabajadores…

Sí, es cierto. Tuvimos la suerte de que pudimos dedicar casi dos años a diseñar el modelo, antes de ponerlo en marcha. Buscamos las mejores prácticas en Reino Unido y en el extranjero.Había que tener en cuenta la gestión de riesgos, la selección de gestores, la asignación de activos… En la actualidad tenemos contratos con 18 de las mejoras gestoras de activos, una para cada uno de los activos en los que invertimos [bonos, Bolsa internacional, Bolsa británica…]. Todo el mundo quiere trabajar con nosotros porque ven la enorme cantidad de dinero que vamos a gestionar de aquí a 10 o a 20 años. Tenemos acceso a activos con comisiones bajísimas, lo que nos ofrece una importante ventaja competitiva. Al final, tenemos a 50 o 60 personas brillantes gestionando el dinero de los socios de Nest, y así hemos podido tener muy buena rentabilidad. Ofrecemos a los miembros una gestión de altísima calidad con unos costes bajísimos.

¿Qué rentabilidades habéis obtenido?

Nuestro fondo de pensiones genérico ha logrado un rendimiento del 7,5% en los últimos 12 meses. Es el fondo que tiene la mayoría de nuestros miembros. Está logrando batir a la inflación en un 3,5%, después de todos los costes. Desde su arranque, el rendimiento medio anualizado ha sido del 8,5%. Ha sido un rendimiento excepcional en estos cinco últimos años, pero hay que reconocer que el mercado ha sido muy alcista. Vemos difícil obtener unos retornos similares en los próximos 10 años, en renta variable.

Tenéis varios tipos de fondos…

Sí, porque la gente quiere tener varias opciones de elección, aunque luego se quede con la que le asignas por defecto. A la gente no le gusta tomar decisiones, tiene miedo a equivocarse, y prefiere que las tomes por ellos. El 99,8% de nuestros miembros se han quedado con el fondo que les ofrecíamos.

¿Cómo funciona la estrategia por defecto?

Usamos un sistema de fecha objetivo de jubilación. Tenemos 50 fechas objetivo, en función de la edad de la persona que ahorra. Tratamos de maximizar la inversión teniendo en cuenta ese largo plazo. Dentro de un mismo fondo se concentran las estrategias con diferentes fechas objetivo.

¿Y los que no están en esa estrategia?

Ofrecemos un fondo de bajo riesgo, un fondo con un componente ético de inversión, otro de alto riesgo, un fondo que cumple con los preceptos musulmanes… Este fondo de la Sharia ha funcionado muy bien en parte es porque los musulmanes tienen muchas restricciones para invertir en compañías financieras, y precisamente este sector ha ido muy mal en Bolsa en los últimos años. Es un fondo muy concentrado, con mucho peso de compañías tecnológicas.

¿Fue difícil llegar a un acuerdo político?

Fue muy importante que en 2002 se encargara el trabajo de análisis de los desafíos del modelo de pensiones a una comisión parlamentaria independiente, de perfil muy técnico y académico. Había tres comisionados, buscando las mejores prácticas y modelos de todo el mundo, consultando las propuestas de los sindicatos y de las organizaciones empresariales. El mensaje era que se trataba de un problema intergeneracional, por lo que era necesario dejar el debate al margen de la refriega política. Había que buscar un consenso muy amplio, entre agentes sociales y el Gobierno. Solo así se podía alcanzar un consenso entre todos los partidos. De hecho, la nueva ley de pensiones, de 2008, fue aprobada durante un Gobierno del partido laborista pero desarrollada después por un Gobierno de coalición entre conservadores y liberales. Por eso era crucial que hubiera un consenso previo. Creo que no es exagerado decir que ha sido la política de pensiones más exitosa en Reino Unido desde los años 40. 

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