La paridad, la asignatura pendiente del arte contemporáneo

Las mujeres son mayoría en los centros universitarios, pero no consiguen profesionalizarse

La paridad, la asignatura pendiente del arte contemporáneo

Reducir la brecha de género es una de las grandes preocupaciones de la sociedad actual, un problema transversal que no se limita al ámbito científico o empresarial, sino que también atañe al mundo de la cultura. Un sector especialmente complicado por sí mismo en el que las mujeres se enfrentan a más obstáculos que sus compañeros varones.

Un ejemplo de ello es que entre las obras de arte contemporáneo subastadas de mayor valor el curso pasado, según el informe anual de Artprice, hay que remontarse a la 32ª posición para encontrar un nombre de mujer. Se trata del de la artista británica Cecily Brown, cuya pintura Suddenly Last Summer alcanzó los seis millones de euros en una subasta el pasado mes de mayo. Lejos quedan los 40 millones de euros a los que llegó la pieza que encabeza la clasificación, Flexible de Jean-Michel Basquiat. Ellas tampoco quedan bien paradas por volumen de ventas. Brown, con 24 millones de euros recaudados a través de 27 lotes el pasado año, vuelve a ser la primera mujer de la clasificación, aunque en el ránking global tiene delante a 13 compañeros.

Para la artista y doctora en Bellas Artes Marina Núñez, la realidad del mercado es un reflejo de la falta de visibilidad con la que cuentan las mujeres en las artes plásticas. “Si no están premiadas o expuestas en las galerías al mismo nivel que los hombres, los coleccionistas no se fían del valor de la obra, por eso las piezas creadas por mujeres son más baratas”, comenta la experta. En las facultades, la mayor parte de las alumnas son mujeres: el 70% en el caso de Bellas Artes, el 68% en Historia del Arte y el 76% en Restauración y Conservación. Sin embargo, la mayoría de ellas no consigue profesionalizarse ni reunir los mismo reconocimientos que sus colegas varones. De los 45 premios Princesa de Asturias de las Artes concedidos a lo largo de su historia, 12 han sido otorgados a profesionales de Bellas Artes, pero ninguno de estos ha servido como reconocimiento al trabajo de una mujer. En el resto de galardones nacionales la diferencia es menos llamativa, pero igualmente desesperanzadora. Solo el 18% de los Premio Nacional de Bellas Artes corresponden a mujeres, un 21% en el caso de los Premio Nacional de Fotografía y un 25% en los Velázquez.

Por su parte, la encargada de los informes de igualdad de la asociación de Mujeres en las Artes Visuales (MAV), Vanesa Cejudo, recuerda que desde que se exigió que en los jurados de los galardones hubiera paridad, también hay más mujeres entre las condecoradas. Una fórmula que debe extrapolarse al ámbito de la dirección. “En los procesos para elegir los órganos administrativos de los centros de arte también se debería garantizar la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres, ya que si no son ellos los que seguirán contando con una mayor visibilidad”, comenta la responsable del MAV.

En este sentido, Núñez critica que la mayor parte de las compras y exposiciones de las instituciones culturales siguen siendo claramente masculinas. La experta considera que aunque la situación obedezca a mecanismos de discriminación inconscientes, la paridad debería forzarse para que se expusieran aproximadamente el mismo número de obras de artistas de ambos géneros, y alude a la legislación para conseguirlo. La norma para la igualdad efectiva entre hombres y mujeres recoge en su artículo 26, dedicado a la producción artística e intelectual, que las administraciones públicas que configuren el sistema de gestión cultural deben “promover la presencia equilibrada de mujeres y hombres en la oferta artística y cultural pública”. Algo que no se está cumpliendo ni en los museos ni en las ferias de arte. Según MAV, solo el 25% de los artistas que expusieron en la pasada edición de ARCO y el 18% de los que lo hicieron en el Macba entre 2011 y 2015 fueron mujeres. “El problema es que la ley es solo de buenos propósitos porque, aunque es de obligado cumplimiento, como no incluye sanciones, no se respeta”, reprocha Núñez.

“Es algo que viene de lejos y no puede cambiar de hoy para mañana. La mujer siempre ha tenido un rol secundario en el mundo de la cultura: estaba más considerada como un objeto artístico que como un sujeto creativo”, opina la presidenta del Instituto de Arte Contemporáneo, Isabel Durán. El Documento de buenas prácticas en museos y centros de arte, que acordaron este mes varios agentes del sector, incluye demandas como la utilización de lenguaje inclusivo y la paridad en los órganos de dirección de los museos, aunque la directiva espera que en el futuro se incluyan también el equilibrio entre géneros en las compras y las exposiciones de las instituciones.

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