¿Qué ha sido de los españoles estafados por Madoff tras una década?

Santander planea recomprar las preferentes que entregó al 97% de sus clientes afectados

Transeúnte frente a una oficina de Santander.
Transeúnte frente a una oficina de Santander.

Bernard Madoff no inventó la estafa piramidal. De hecho, aunque a menudo se la denomina “esquema Ponzi”, por el apellido del estafador de origen italiano que la aplicó profusamente en EE UU durante los años 20 del siglo pasado, se considera que la primera en usar el capital captado de nuevos inversores para retribuir los ficticios intereses logrados por los originales fue la española Baldomera Larra, hija del insigne periodista Mariano José de Larra. Desde entonces, a finales del siglo XIX, su uso no ha hecho más que extenderse. La contribución de Madoff a esta tradición criminal es la de haber realizado la mayor y más global estafa piramidal conocida hasta hoy. Lo que no ha cambiado, 130 años después, es que el engaño volvió a afectar a españoles.

De hecho, España fue, tras EE UU y Suiza, el país con mayor número de afectados por el escándalo Madoff. Una década después, los españoles engañados han ido recuperando su inversión inicial en efectivo, vía tribunales o acuerdos extrajudiciales, y en forma de títulos perpetuos que aspiran a canjear por efectivo en los próximos meses.

El grueso de los estafados fueron clientes de banca privada de Banco Santander a los que se ofreció el fondo de inversión Optimal Strategic Us Equity, gestionado por su filial suiza Optimal Investment Services, que vio como los activos ligados a Madoff en los que invertía pasaban a valer cero cuando el otrora presidente del Nasdaq culminó su carrera hacia delante y confesó que no había valor real detrás de sus prometedoras operaciones.

Con 2.330 millones de euros de exposición (2.010 de institucionales clientes de banca privada internacional y el resto de clientes de este área en España), Santander fue la entidad más afectada del globo tras Fairfield (EE UU), íntimamente ligada a las inversiones del magnate hoy preso.

Tras defender su gestión, aduciendo que los supervisores nunca alertaron sobre Madoff, Santander acabó ofreciendo a sus clientes una compensación: el canje del 100% de su inversión inicial (descontando los réditos hipotéticamente obtenidos) por participaciones preferentes del grupo con un cupón anual del 2%. Aunque los títulos eran poco líquidos, el banco prometió estudiar una opción de recompra (call) en 10 años. El plazo se cumple el próximo marzo y los afectados aspiran a recuperar entonces algo del efectivo perdido. La propuesta fue aceptada por el 97% de estafados con lo que Santander emitió varias series de títulos por 1.380 millones de euros en preferentes (con un coste real de solo 450 millones cargado contra las cuentas de 2008). A quienes no aceptaron estos títulos, se les ofreció un depósito subordinado a 30 años con la misma remuneración y la opción de rescate anticipado, a voluntad del banco, transcurridos 10 años.

Fuentes conocedoras de la estrategia del banco señalan que la entidad planea ejercer la opción de recompra, si bien el detalle está por definir. Ante esta expectativa, el precio de las preferentes en el mercado secundario ha ido subiendo según se acerca la fecha.

Los afectados que rechazaron la solución del banco, que comprometía a los firmantes a no litigar, acudieron a la justicia. Los pulsos individuales han acabado en el Tribunal Supremo que viene dando la razón a buena parte de los clientes (por vicio en el consentimiento, falta de información o defectos en la liquidación) y obligando a Santander, y otras entidades como la lusa Espírito Santo, a devolverles la inversión más los intereses generados.

En muchos casos no hizo falta esperar a un fallo, pues el banco pactó pagos extrajudicialmente, revelan desde la asociación de accionistas minoritarios Aemec, que agrupó a un buen número de afectados defendidos por el bufete Cremades & Calvo Sotelo.

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