José María González Moya: “No esperamos la ley de cambio climático este año”

El directivo cree que los planes de energía y clima sí se presentarán a finales de año

González opina que el anuncio del Gobierno de elevar la meta verde al 35% en 2030 es un mensaje positivo y de apuesta por el sector

José María González Moya
José María González Moya, en la sede de la APPA en Madrid.

Este ingeniero industrial es director general de la Asociación de Empresas de Energías Renovables (APPA) desde 2015. Con más de 15 años de experiencia, la mayoría en renovables, José María González Moya (Las Palmas de Gran Canaria, 1976) incide en la reactivación del sector y el protagonismo que recobran las energías limpias con el nuevo Gobierno socialista, con crecimientos sobre todo en la solar fotovoltaica, eólica y el autoconsumo. No obstante, las empresas mantienen la cautela.

Cambio de escenario en el sector renovable, ¿cuáles son las perspectivas futuras?

Son muy positivas, frente al contexto anterior. Con el cambio de Gobierno, parece que se van a dar pasos decididos para llegar a ese futuro renovable. Y ya [el Ejecutivo] ha impulsado determinados ámbitos, como el autoconsumo, con el real decreto ley aprobado hace 15 días. Pero debemos ser cautos, esperar las medidas concretas y ver cómo se articula. De momento, los anuncios y la música suenan bien.

¿Se puede decir que el autoconsumo está ya resuelto en España?

La aprobación del real decreto ley y su convalidación en el Congreso abre una vía de desarrollo para el sector que será protagonista en los próximos años, pero todavía queda cierto detalle normativo.

¿A qué se refiere?

A la posibilidad de vender la energía excedente o de hacer lo que se conoce como balance neto. A nivel técnico, la manera en que vamos a poder interactuar con el sistema. Esto dependerá de la capacidad del ministerio [para la Transición Ecológica] de ir poniendo en marcha esa normativa.

El mayor crecimiento de actividad se dará en la solar porque estamos muy atrasados, con apenas 4.700 megavatios en operación 

¿Cuál es la previsión de crecimiento?

Llevar a cabo la transición energética, con unos objetivos muy ambiciosos a 2030, requerirá en torno a 100.000 millones de euros en inversión. Y generará en torno a 130.000 nuevos empleos, pudiendo llegar a superar los 200.000 a finales de ese año. Si se hacen bien las cosas, si creamos industria y recuperamos el impulso, se logrará.

¿Qué áreas generarán mayor actividad?

La fotovoltaica y la eólica tendrán mucho recorrido por su competitividad en costes. Aunque esperamos el mayor crecimiento en la solar porque estamos muy atrasados, con apenas 4.700 megavatios en funcionamiento, muy lejos de los países europeos. Hay otras en alza que no son competitivas pero sí viables por sus aportes, como las centrales de biomasa, una tecnología muy intensiva en capital humano y que liga el empleo al desarrollo rural, ya que estas plantas suelen ubicarse en zonas donde hay recursos forestales o agroganaderos. O la hidráulica, con embalse o bombeo, con mucho potencial de cara a esa falta de gestionabilidad del viento y el sol y que no ocurre con el agua, que se puede almacenar.

¿Cumplirá España la meta del 20% renovable en 2020 o se mira ya a 2030?

Hemos hecho todos los deberes prácticamente. Pusimos en marcha varias subastas en 2016 y 2017, en 2018 no hemos visto aún nada, pero se ha producido el impulso al autoconsumo, que ayuda al objetivo. Pero nuestros ojos están puestos en 2030. En el congreso de la APPA [celebrado la semana pasada], el secretario de Estado de Energía [José Domínguez] anunció que España va a por el 35% renovable en 2030, cuando Europa llegó a un consenso del 32%, y que implica instalar 5.000 megavatios al año en la próxima década. Es una noticia fantástica porque lanza un mensaje muy positivo de que España quiere liderar el cumplimiento de estos objetivos y de que apuesta por este sector.

Algunos proyectos se encarecerán por su desarrollo abrupto en dos años, cuando debieron hacerse en cinco

¿No le parece una marca muy ambiciosa tomando en cuenta la debilidad del Gobierno?

Es un buen mensaje trasladarle tanto a la opinión pública como a la industria que queremos ser líderes, porque la moratoria renovable de 2012 nos hizo mucho daño y perdimos por el camino una industria que era referente. Estamos a la espera, sin embargo, de la tan anunciada Ley de Cambio Climático y Transición Energética, clave para conseguir el mayor apoyo posible.

¿Cree que esta norma estará lista para finales de año, como ha dicho el Ejecutivo?

No la esperamos. Lo vemos complicado, de momento. Sí tenemos esperanzas de conocer los planes integrados de energía y clima que el Gobierno debe enviar a la Comisión Europea a finales de año, que recogen cómo se van a cumplir esos objetivos a 2030 y que sientan también las bases de esa futura ley de cambio climático.

José María González Moya, en la sede de la APPA en Madrid.
José María González Moya, en la sede de la APPA en Madrid.

En cuanto a las subastas, ¿se ha resuelto el atasco burocrático?

Había una incertidumbre muy alta sobre los derechos de conexión a la red que caducaban en 2018 si eran anteriores a la Ley del Sector Eléctrico de 2013. Pero el Gobierno ha puesto en marcha un mecanismo para extenderlos hasta el 31 de marzo de 2020. Además, los desarrollos tan abruptos que ha hecho el sector en estos dos años para poner en marcha 8.000 megavatios, cuando lo ideal hubiera sido en cinco, ha ocasionado retrasos a nivel administrativo, técnico e incluso logístico. No es una barrera muy grande, pero sí encarecerá algunos proyectos lamentablemente.

Red Eléctrica anunció hace poco unos 7.000 millones de inversión para hacer frente a la enorme entrada de renovables al sistema, ¿puede ser una barrera?

Las grandes actuaciones ya se han puesto en marcha, quedan algunos detalles, pero el acceso y conexión a las redes no serán un obstáculo.

Llamada al consenso político

¿Se ha avanzado en cuanto a la inseguridad jurídica?

Todavía hay ciertas incertidumbres. La reforma energética nos ha hecho mucho daño y el sector está aún con cierta cautela de conocer cómo se va a desarrollar todo esto. Hay que sentar las bases tanto a medio y largo plazo de cómo queremos desarrollar el sector y transmitir confianza a los inversores. Llevar a cabo esos ingentes volúmenes de inversión requiere seguridad jurídica, regulatoria, que se conozcan los planes de antemano, y evitemos la improvisación. Ahí es donde nosotros hacemos una llamada a todos los grupos políticos para que se pongan trabajar juntos, a fin de que la apuesta por el sector renovable sea decidida y cuente con el mayor consenso posible.

Y en materia fiscal, ¿ha habido progresos?

Estamos igual, en principio. Es cierto que el Gobierno ha abordado algo en este aspecto, con el objetivo de rebajar el precio de la electricidad del mercado mayorista, pero no se han sentado las bases de una fiscalidad ambiental. Sin embargo, por otro lado, podemos decir que el mercado europeo de derechos de emisiones ya está lanzado mensajes. Hemos visto cómo el precio de la tonelada de carbono estaba por debajo de los 6 euros en 2017 y ahora está por encima de 20. Está demostrando que generar electricidad y energía con fuentes fósiles es caro. Estamos esperando todavía, lo solicitamos y el Gobierno ya lo ha anunciado, llevar a cabo una revisión de la fiscalidad bajo el principio de quien contamina paga.

¿Cómo pueden ayudar las renovables a la reducción del precio de la electricidad?

Es evidente que la entrada de renovables reduce el precio de la electricidad porque sus costes marginales son más bajos, haciendo que los costes del mercado mayorista se reduzcan. De cara al futuro próximo, a medio y largo plazo, con un buen desarrollo renovable, se va a reducir ese precio de la electricidad. Iremos viendo cómo se van reduciendo esos costes de generación, pero no será de la noche a la mañana.

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