Laura Sánchez: "El máster que no haces en la universidad, lo haces en la calle"

La modelo y actriz arrasa con su colección de baño y de ropa interior este verano

Calcula que lleva vendidas más de 10.000 braga

Laura Sánchez: "El máster que no haces en la universidad, lo haces en la calle"

Compagina su trabajo de modelo y actriz con una vocación inesperada en su carrera, la de empresaria. Laura Sánchez (Gross-Geraua, Alemania, 1981) dirige dos compañías: Go, dedicada a eventos y comunicación, y la firma de lencería y baño Bloomers & Bikini. Todo comenzó, cuenta mientras se fotografía en su acogedor despacho, rodeada de flores, sal del Himalaya, por pantones de colores, tejidos, acuarelas, rotuladores y pinturas, con los que trabaja en la colección de la próxima temporada, por una necesidad: “No encontraba ni el bañador ni la ropa interior que me gustara”. En un viaje con su marido, David Ascanio, surgió la idea de montar la empresa.

Lanzaron la primera colección de ropa interior en julio de 2012 y rápidamente se agotaron las 2.500 unidades que habían sacado a la venta. “Desde entonces, no hemos subido el precio de la braga, de 19,95 euros”. Empezaron a fabricar en Portugal, desde donde controlan todo: la tintura del tejido, la estampación, la calidad de la poliamida, de la viscosa y el algodón con el que trabajan. “Estamos a todo; yo me ocupo desde la creatividad al diseño, al control de calidad, a la fabricación, y David se encarga de la comercialización”, afirma Sánchez.

El 60% lo venden online y el resto, en tiendas. El perfil de cliente es de 18 a 50 años, y quien compra la primera bloomer acaba comprando tres. Cree que el éxito de la firma se debe a que las clientas “buscan prendas cómodas, diferentes, con las que se sientan a gusto”. Tampoco modifican el patrón, “es el que sienta bien a todas las mujeres, tengan el cuerpo que tengan”.

La presente temporada ha sido todo un éxito en cuanto al baño, aunque las ventas se mantienen a lo largo del año por la línea de lencería. Y ahora toca pensar en la siguiente, y si esta ha estado llena de fondos marinos, corales y moluscos, la próxima va estar repleta de fruta veraniega. “Es lo más divertido e inquietante, buscar inspiración. Me paso dos meses pensando cómo va a ser una colección”, asegura la empresaria, que reconoce que no hay nada como cometer errores para aprender. “Cada año haces pifiadas, el máster que no haces en la universidad lo haces en la calle. Lo bueno es que la gente ya nos busca porque le hemos puesto diversión a las bragas”. Y admite que ser famosa le ha ayudado a vender: “Antes me paraban por la calle para decirme que me habían visto en una serie de televisión y ahora me paran por la calle y me dicen que llevan mis bragas puestas”. No le extraña, “es la prenda más cómoda que existe”, y calcula que lleva vendidas unas 10.000 unidades.

Ha recibido alguna oferta por la empresa, pero, de momento, la venta queda descartada porque “nos sigue entusiasmando lo que hacemos”.

 

 

Normas