El mercado prevé que la OPEP eleve su producción: a cuánto ascenderá y cuáles son sus efectos

Rusia quiere meter en el mercado 1,5 millones de barriles al día

El Brent corrige un 5,7% desde los máximos del año

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La volatilidad pone ahora a un nuevo activo en la picota: el crudo. Después de iniciar la jornada con descensos cercanos al 1%, el Brent concluye con un alza del 2,6%, subida que le permite superar los 75 dólares. A pesar de esta recuperación, el petróleo se sitúa un 5,7% por debajo de los 80 dólares que marcó a mediados de mayo, coincidiendo con las sanciones de EE UU a Venezuela tras el triunfo del régimen de Nicolás Maduro en las elecciones y la ruptura del acuerdo nuclear con Irán.

En los próximos días los inversores permanecerán muy atentos a cualquier noticia sobre el devenir de las negociaciones entre los miembros de la OPEP de cara a la cita que celebrará el cártel en Viena en la recta final de la semana.

La polémica está servida y pone de manifiesto las divisiones que existen dentro de la organización con dos bandos claramente diferenciados. El primero de ellos está representado por Arabia Saudí y su aliado fuera del cártel Rusia. Ambos países abogan por un incremento de la producción para combatir el menor bombeo de Venezuela y las limitaciones a las exportaciones iraníes después de que Donald Trump suspendiera el acuerdo alcanzado en 2015 por su antecesor Barack Obama y que permitía el regreso de Teherán al mercado del crudo a cambio de avanzar en la desnuclearización.

El pasado jueves Vladimir Putin y el ministro de Energía ruso, Alexander Novak, se reunieron con el príncipe saudí Mohammed bin Salman y su ministro de Energía, Khalid Al Falih, para trazar las líneas maestras de su argumentario de cara a la cita de los próximos 22 y 23 de junio. Los dos mayores productores de crudo temen que los precios actuales sean un incentivo para reactivar la producción de crudo vía fracking, una técnica que empieza a ser rentable a partir de los 40 dólares por barril. El objetivo de ambos países es poner trabas a la independencia energética de EE UU.

El otro frente lo lideran Irán, Venezuela, Nigeria y Kuwait. Los cuatro Estados apuestan por bloquear cualquier propuesta encaminada al aumento de la producción. Se avecinan unas negociaciones duras. Pero a falta de tres días para que se inicie la cita son varias las voces que apuntan a que el incremento, aunque se producirá, se sitúa lejos de lo exigido por Moscú.

Bloomberg afirma que el ascenso se moverá entre los 300.000 y 600.000 barriles de crudo al día, frente a los 1,5 millones de barriles diarios que quiere Rusia como media. Esta información ha sido más que suficiente para reactivar la cotización del petróleo tanto del Brent como del West Texas.

En las últimas horas los fantasmas de la guerra comercial se ciernen sobre el crudo. Después de que el viernes el presidente de Estados Unidos firmara nuevos aranceles sobre las importaciones de productos chinos por valor de 50.000 millones de dólares, el mercado aguarda a conocer la respuesta de China. Los analistas barajan la posibilidad de que el gigante asiático aplique nuevas tasas a las compras de petróleo de EE UU. De confirmarse esto, la guerra comercial se recrudecería.

El mercado del crudo debe hacer frente, además, a la renovada fortaleza del dólar, algo que ha servido de corrección al oro negro en las últimas semanas. A esto se suma que la actitud de presidente estadounidense, Donald Trump, no contribuye a calmar los ánimos. Como viene siendo una constante desde mediados de abril, Trump ha acusado a la OPEP en reiteradas ocasiones de inflar de manera artificial los precios del crudo y pide el fin de los recortes de la producción para frenar el impacto de los precios de la gasolina.

Si finalmente se acuerda un incremento de la producción, esto servirá en primera instancia para poner freno a los ascensos de los últimos meses. No obstante, si la cifra final se sitúa por debajo de las expectativas el precio del petróleo podría prolongar su rally, lo que serviría de gasolina para la recuperación de la inflación. Para muchos gestores, el Brent es visto como la principal amenaza para la economía y las empresas españolas. La razón es sencilla. España es un país muy dependiente de las importaciones de crudo. La excepción a la esta norma la encabezan la petrolera Repsol o la ingeniera Técnicas Reunidas, compañías que sacan partido de un crudo al alza.

Fitch ve al Brent en los 70 dólares a finales de año

En un informe elaborado por Fitch los analistas defienden que los recortes llevados a cabo por la OPEP y al que posteriormente se han sumado otros productores de crudo tendrán un efecto limitado en el control de los precios más allá de 2018. A pesar de ello, la agencia ha revisado al alza sus previsiones para este año y el que viene. Según lo señalado, los expertos prevén que el Brent cierre el ejercicio en los 70 dólares por barril frente a los 57,50 dólares anteriores. Un año después, el crudo de referencia en Europa caería hasta los 65 dólares, un 13% más que la estimación anterior.

En noviembre de 2016, la OPEP decidió reducir su producción en 1,8 millones de barriles al día para recuperar los precios del crudo. La medida, que entró en vigor en enero de 2017, ha sido prorrogada hasta en dos ocasiones (mayo y noviembre de 2017). Esto ha servido de impulso al crudo, que desde noviembre de 2016 avanza un 62%.

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