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La nostra morte è il trionfo dell'amor

La nostra morte è il trionfo dell'amor

«La nostra morte è il trionfo dell'amor» Acto IV (y final) de la ópera «Andrea Chenier» de Umberto Giordano

Jonas Kaufmann (Andrea Chenier)Sondra Radvanovsky (Magdalena de Coigny)David McVicar (dirección de escena) ROH Covent GardenOrquestra Simfònica i Cor del Gran Teatre del Liceu Pinchas Steinberg (dirección musical)Gran Teatre del Liceu - 09-28 Marzo de 2018

«Andrea Chénier» es un drama de ambiente histórico en cuatro actos con música de Umberto Giordano y libreto en italiano de Luigi Illica, basado libremente en la vida del poeta francés André Chénier.

André Chenier, el poeta

André Marie Chénier (Estambul, 30 de octubre de 1762 - París, 25 de julio de 1794) fue un poeta francés, ejecutado durante el periodo del Terror de la Revolución francesa acusado de «crímenes contra el Estado». Su poesía es considerada como una precursora del Romanticismo. Era hermano del político y escritor Marie-Joseph Chénier.

André Chenier nació fuera de Francia, en el antiguo distrito de Gálata, actual barrio de Karaköy (Estambul), pero en el seno de una familia francesa. Su padre, Louis Chénier, fue un comerciante de ropas que llegó a ser cónsul francés en Constantinopla. A los tres años de edad, el poeta regresó con su familia a Francia. La infancia de André y su hermano Marie-Joseph transcurrió en Carcasona hasta que, por estudios, marcharon a París. En 1783 ingresó como cadete en el regimiento de Estrasburgo, pero su paso por el ejército fue breve.

En noviembre de 1787 se trasladó a Londres como secretario del embajador francés en la ciudad, desde donde observa con interés los acontecimientos en París de 1789. Chénier pensaba que la revolución había cumplido sus objetivos con la implantación de una monarquía constitucional y abogaba por su fortalecimiento. El éxito de su hermano menor, Marie-Joseph, como polemista político hicieron que tomara la decisión de regresar a París en abril de 1790 y lo que se encuentra es una ciudad en pleno periodo de convulsión política, casi al borde de la anarquía.

Tras la ejecución del rey, el 21 de enero de 1793, André salió de París y se refugió en el campo, en Satory (Versalles). Su exilio duró cerca de un año ya que el 7 de marzo de 1794 fue arrestado en la casa de la señora Piscatory en Passy. Dos agentes del “Comité de Salud Pública” habían llegado en busca de una marquesa fugada y encontraron en la casa al desconocido y sospechoso Chénier, que estaba allí de visita de cortesía. Fue conducido preso al Palacio de Luxemburgo, situado en las afueras de París, y después a la prisión de Saint-Lazare. Durante los 140 días de su prisión escribió el más conocido de sus poemas, el patético «La jeune captive» («La joven cautiva»).

Su hermano Marie-Joseph hizo cuanto pudo por socorrerlo y liberarlo, pero fue inútil. Fue mandado ejecutar por Robespierre, que había sido una de las personas más criticadas por Chénier en sus artículos del “Journal” de Paris. Al atardecer del día 25 de julio de 1794, André fue conducido en una carreta hacia la guillotina donde fue ejecutado. Apenas unos días más tarde, dentro de los acontecimientos denominados del 9 de Termidor (27 de julio de 1794), Robespierre fue arrestado e inmediatamente guillotinado, terminando así el periodo del Terror[1].

Andrea Chenier, la ópera

La vida de André inspiró el libreto de la ópera del compositor Umberto Giordano (1867-1948) titulada Andrea Chénier (1896), más concretamente, la relación amorosa que surgió entre el poeta y la hija de la condesa de Coigny en la sala de prisioneros que iban a ser guillotinados. Esta ópera verista fue estrenada en La Scala de Milán el 28 de marzo de 1896. En España el estreno se produjo precisamente en Gran Teatro del Liceo de Barcelona (donde ahora vuelve a primer plano de la actualidad con la presencia del tenor alemán Jonas Kaufmann) el 12 de noviembre de 1898, es decir en plena crisis del 98.

Las causas de la crisis de 1898, una catástrofe nacional, generalmente esta ligada a la pérdida de Filipinas, Cuba y Puerto Rico, pero el trasfondo es más complejo. Esta crisis puso en evidencia que la Restauración estaba en su fase terminal. La falsedad, la corrupción, la arbitrariedad y la inconsistencia del sistema político/económico instaurado en 1875 (la restauración borbónica en la figura de Alfonso XII) y el agotamiento de su modelo de vida, fueron las verdaderas causas de la crisis.

Resulta conveniente leer la novela "Doña Perfecta" de Benito Perez Galdós tomando en cuenta que su tema de fondo es como todos los intentos previos de reforma de un Estado injusto e improductivo, caen en saco roto por la ceguera de unas élites que pensaban que su particular "modus operandi" (claramente ineficiente) podía sobrevivir en un mundo cada vez más integrado y que entraba de lleno en una primera globalización. En concreto, el tema ya se vio hace años en este mismo blog: puede http://blogs.cincodias.com/el-puente/2013/10/salvar-al-ingeniero-rey-incluso-de-sí-mismo-.html

Matteo Salvini, lider del Partido Lega Rueda de prensa en Parlamento Europeo (Estrasburgo) el 13 de marzo de 2018.

Andrea Chenier, la quintaesencia del verismo italiano. El estilo de vida italiano vs. alemán

La ópera «Andrea Chenier», la más famosa junto con «Fedora» de Umberto Giordano, sobrevive en el repertorio operístico "estándar" en un lugar destacado. Una de las razones que contribuyó a su popularidad fue la espléndida parte del tenor principal, que provee, a todo intérprete con talento, de muchas oportunidades para lucirse en escena. De hecho, el triunfo de Giuseppe Borgatti, tenor que cantó el papel principal de la ópera en el estreno absoluto de la misma en La Scala de Milán, lo situó inmediatamente entre los tenores italianos de primera fila.

Giuseppe Borgatti, nacido en 1871 el seno de una humildísima familia de Ferrara, contaba con apenas 25 años en el momento del estreno de «Andrea Chenier» y su vida iba destinada a ser un simple albañil y cantero, hasta que fue descubierto por uno de sus patrones, el Marqués Plattis, cantando en mientras trabajaba. Con la ayuda del marqués, Giuseppe recibió clases de música y una mínima educación general, que le permitió salir del total analfabetismo. A los veintiún años debutó en el papel de Faust en la ópera homónima de Gounod, al que siguieron otros papeles de tenor lírico hasta que en 1894 incorporó, con gran éxito, el rol de Chevalier des Grieux de la ópera «Manon Lescaut», recomendado por el mismo Puccini, demostrando así que estaba preparado para papeles más propios de un "tenor spinto" ("heldentenor" en la terminología alemana).

Aparte de Giuseppe Borgatti, otros famosos "Cheniers" en la época entre el estreno de la ópera y el estallido de la Segunda Guerra Mundial fueron Francesco Tamagno (quien estudió la obra con el mismo compositor), Giovanni Zenatello, Giovanni Martinelli, Aureliano Pertile, Francesco Merli, Beniamino Gigli, Giacomo Lauri-Volpi y Antonio Cortis. Enrico Caruso también lo incorporó a su repertorio pero en muy pocas ocasiones (unas escasas representaciones en Londres en 1907).

En la postguerra, Franco Corelli, Richard Tucker y Mario del Monaco fueron sin duda los más famosos intérpretes, mientras que Plácido Domingo y José Carreras se convirtieron en los más destacados intérpretes entre la siguiente generación de tenores (años setenta y ochenta). Aunque Luciano Pavarotti también lo cantó con éxito, y grabó la obra, sus características vocales distan mucho de ser las idóneas para este papel. Pavarotti es más bien un "tenor lírico-ligero", pero el dinero (el favor del público) en la ópera esta en el terreno de los "tenores spinto" y es difícil resistirse a este tipo de papeles si se quiere tener una vida económica holgada.

Como hemos podido observar, desde la posguerra todos los grandes “Cherniers” han sido italianos (o españoles), solo se salva Richard Tucker, que era norteamericano, pero los EEUU (como los españoles) podríamos decir que, eminentemente, pertenecen más bien a la escuela italiana. Ahora ha aparecido un tenor alemán, que además es un excepcional interprete wagneriano, rivaliza con estas estrellas del pasado en este rol y, por extensión, en el terreno de la ópera italiana. Tiene copados todos los grandes títulos/personajes del genero italiano en su repertorio. Nuevo signo de los tiempos.

Pero esto no ha sido así siempre. Curiosamente Giuseppe Borgatti, a pesar de su excelente curriculum como cantante verista italiano, se convertiría en el más grande tenor wagneriano por excelencia en la Italia de esos años. El "heldentenor" italiano por excelencia. Cantó «Lohengrin» y el Walter von Sotlzi de «Los maestros cantores de Nuremberg» en el Teatro Colón de Buenos Aires (1897), «Sigfrido» en el Teatro alla Scala (1899), «Tannhäuser» en el Teatro Colón (1901), el Tristán de «Tristán e Isolda» en el Teatro alla Scala (1901), y el Loge de «El Oro del Rhin», en su primera ejecución italiana (1903).

En 1904 fue invitado al Festival di Bayreuth, siendo el primer cantante de origen fuera del area germánica en tener este honor. Desde ese año se convierte en un importante difusor de la obra de Wagner en Italia: en 1905 cantó «Sigfrido» en el Teatro Regio (Turín) dirigido por otro excepcional intérprete wagneriano de origen italiano como Toscanini. En 1907 canta el papel de Tristán en la primera representación en el Teatro San Carlo de Nápoles del «Tristán e Isolda». En 1909 estrena en el Teatro Regio di Parma el «Sigfrido» y en el Teatro Comunale de Bologna el papel de Sigfrido en el «El crepúsculo de los dioses». En 1912 vuelve al San Carlo de Nápoles en el papel de Loge para el estreno en el teatro de «El oro del Rhin». Por último canta en 1914 el «Parsifal», en su primera ejecución integral. Las fronteras entre "lo italiano" y "lo alemán" llevan rotas desde hace mucho tiempo.

«Winterstürme» (en italiano) del Acto I de «Die Walküre» (La Walkiria) de Richard Wagner en interpretación de Giuseppe Borgatti en una grabación de 1925

Esta última semana se han producido una serie de coincidencia que vienen a poner patas arriba todos nuestras ideas preconcebidas y hablarnos del final de un modelo y la resistencia al cambio natural de toda sociedad:

- Debut de Kaufmann (tenor de moda alemán) en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona el pasado viernes día 9 de marzo en la misma semana en la que el Presidente del Parlamento catalán se encontró con una respuesta "muy poco amigable" de los empresarios alemanes en su comparecencia en el Círculo Ecuestre.

- Kaufmann es un tenor alemán que se atreve con una de las cimas del repertorio verista italiano «Andrea Chenier» (el personaje lo estreno con esta misma producción del Covent Garden en Enero de 2015). Una ópera para tenor. ¿Puede un cantante de la escuela alemana estar al nivel para cumplir este reto? ¿La ópera italiana solo puede ser interpretada eficazmente por tenores italianos/españoles? ¿Qué pasa con los tenores italianos/españoles? ¿Pueden cantar opera alemana? Placido Domingo ha tenido un enorme éxito con papeles como el Sigmund de «Die Walküre» («La Walquiria») y el papel protagonista de «Parsifal», ambas obras de Richard Wagner

- La revolución francesa y la crisis del 98 en España, abas originadas por el agotamiento del modelo político/económico. En España además coincide la crisis evidente a la que asistimos de la que podría llamarse una segunda restauración borbónica en la figura de Juan Carlos I justo 100 años más tarde y por los mismos problemas. La sustitución de un modelo agotado ¿solo puede hacerse a través de los populismos y/o la violencia?

- ¿La Italia pro-UE se ha convertido en una Italia euroescéptica? Puede lo italiano ser alemán o son incompatibles. ¿Tiene razón Salvini que el euro, solo por ser una "divisa alemana", es el origen de los problemas del estilo de vida italiano?.

Epílogo

Además de cuatro arias para el tenor principal («Un di all'azzuro spazio» «Io non amato ancor» «Si, fui soldato» y «Come un bel di di maggio»), la ópera contiene un aria muy conocida («La mamma morta») para la heroína soprano, que fue presentada en la película Philadelphia dirigida por Jonathan Demme y protagonizada por Tom Hanks y Denzel Washington.

Curiosamente "el amor" como motor del cambio en medio de todo lo perverso de la vida. En el duo que abre esta entrada del blog, Magdalena de Coigny, sacrifica su vida (salvando la de Idia Legray al hacerse pasar por ella) por amor a Andrea Chenier acompañándole al cadalso. En el primer acto, ella se burló de Chenier al hacerle pasar por pedante apostando con el resto de invitados a la fiesta que el poeta lo resumiría todo apelando siempre a la palabra «amor». Toda la obra debe entenderse como una transformación de Magdalena desde lo superficial del amor a lo esencial del mismo amor. Quizás sea necesaria la tragedia, que ella nos narra en «La mamma morta», para dar el salto. Pero por contra, los moderados, como Chenier, son siempre los que acaban siendo desbordados por los acontecimientos.

No quiero utilizar la palabra amor de manera pedante, pero salvar los retos que tenemos por delante, superar los perverso de la actual situación, y hacerlo sin recurrir a la violencia va a requerir miras a medio plazo. Ello equivaldría a intentar sobrevolar lo que de miseria moral e intelectual nos inunda y tener una mirada puesta en algo más atractivo que nuestro propio ombligo. Para ello, igual se necesita algo de amor para entenderse. Dar el salto "desde lo superficial del amor a lo esencial del mismo amor".

NOTAS:

  1. El 8 de Termidor del año II (26 de julio de 1794), Robespierre pronunció un discurso extraño que se podía interpretar como un testamento político, pero también como aviso de que iba a denunciar ante la Convención a nuevos traidores a la revolución.Al día siguiente, el 9 de Termidor (27 de julio de 1794), apareció Louis de Saint-Just, uno de sus colaboradores más estrechos de Robespierre, para presentar un informe del Comité sin haberlo leído antes a los otros miembros del mismo. Aunque se trataba de una propuesta de conciliación, algunos diputados, aterrados ante la posibilidad de que fuera a reclamar la depuración dando nombres, comenzaron a dar gritos, impidiéndole seguir con el discurso. Finalmente, un grupo de diputados, que en los días anteriores habían planeado la caída de Robespierre, le acusan de dictador y le detienen junto con otros dos miembros del Comité como Louis de Saint-Just y Georges Couthon. Liberados por la Comuna de París en la tarde-noche de ese mismo día, los partidarios de Robespierre se refugiaron en el edificio del ayuntamiento, respaldados por un sector del ejército mandado por el general Hanriot. Esa misma noche, las tropas leales a la Convención asaltaron el ayuntamiento, que se había ido vaciando a medida que pasaban las horas. Finalmente, en la madrugada del 10 termidor, el edificio, tras un tiroteo durante el cual Robespierre resultó herido de un disparo en la cara a la altura de la boca (no se sabe si fue autoinfligido o producto de la escaramuza), cayó en manos termidorianas.Esa misma tarde, Robespierre fue conducido a la plaza de la Revolución (hoy plaza de la Concordia), en la que cientos de personas habían muerto durante los meses anteriores, y fue guillotinado junto a veintiún colaboradores, entre los que se encontraban Louis de Saint-Just, Georges Couthon y el general Hanriot. El cuerpo de Robespierre y el de los demás condenados fue enterrado en una fosa común en el cementerio de Errancis, en la que se vertió cal viva a fin de borrar todo rastro. Su caída acabó con el Terror y con el impulso democrático de la República.El 9 de Termidor (27 de julio de 1794) se convirtió así en una de las fechas clave de la Revolución Francesa, aunque su significación sigue siendo objeto de debate, al igual que la polémica figura de Robespierre, especialmente en cuanto a su responsabilidad en el Terror.
  2. Aunque no cantó en el estreno absoluto de Tosca, sí lo hizo en el estreno en La Scala en 1900, obteniendo mejores críticas que Emilio de Marchi, el tenor que estrenó el papel del tenor protagonista (Mario Cavaradossi) apenas unos meses antes (el 14 de enero de 1900) en el Teatro Costanzi (Roma).

Comentarios

(Estupendo artículo de Alexis Ortega, sobre Andrea Chenier, Robespierre, el terror, el amor, Wagner... y Salvini, el fascistoide ex-rojeras —como Mussolini—, diciendo la idiotez de que el euro es una moneda antiitaliana, para que la gente le vote y poder él tener... euros.https://www.youtube.com/watch?v=B0axnwP5ud4Aquí, Kaufmann viene a reconocer que empezó gritando —spinto—; vio que, así, además de pasar hambre, se quedaría afónico; y maduró a tenor dramático, incluso 'heldentenor', tirando a barítono. Dice que así es su instrumento. Pero tiene que tener cuidado, porque dice el refrán que mal acaba quien mal empieza. Miren la Burbuja, que empezó chillando a pelotazos; luego se puso dramática, incluso heroica en algunos casos de hipotecón; y está acabando 'buffa', exprimiendo bichos pobres.)
03/22/2018 11:11:46 PM
(Kaufmann canta un poco con la gola, ¿no?)
03/23/2018 02:00:11 AM

Comentarios

(Estupendo artículo de Alexis Ortega, sobre Andrea Chenier, Robespierre, el terror, el amor, Wagner... y Salvini, el fascistoide ex-rojeras —como Mussolini—, diciendo la idiotez de que el euro es una moneda antiitaliana, para que la gente le vote y poder él tener... euros.https://www.youtube.com/watch?v=B0axnwP5ud4Aquí, Kaufmann viene a reconocer que empezó gritando —spinto—; vio que, así, además de pasar hambre, se quedaría afónico; y maduró a tenor dramático, incluso 'heldentenor', tirando a barítono. Dice que así es su instrumento. Pero tiene que tener cuidado, porque dice el refrán que mal acaba quien mal empieza. Miren la Burbuja, que empezó chillando a pelotazos; luego se puso dramática, incluso heroica en algunos casos de hipotecón; y está acabando 'buffa', exprimiendo bichos pobres.)
(Kaufmann canta un poco con la gola, ¿no?)
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