Ganar 1.000 euros en depósitos ya solo es posible a largo plazo

Las remuneraciones altas, del 1,2% TAE, exigen un ahorro de 50.000 euros

Las ofertas más rentables son a tres o cinco años o requieren vinculación

Mejores depósitos pulsa en la foto

Hubo un tiempo (no hace mucho) en el que en tan solo un año se podían encadenar depósitos en cuatro bancos distintos y con rentabilidades de hasta el 3% TAE. Los llamados ‘subasteros’ en la jerga financiera enganchaban las ofertas más rentables a corto plazo y, transfiriendo su dinero de una entidad a otra, sacaban el máximo partido a los productos sin riesgo en el menor tiempo posible. Según los expertos, este tipo de inversiones solía presentar un equilibrio perfecto entre seguridad y rentabilidad. En tres meses se podía obtener un interés real del 0,75%. Pero, ahora, el escaparate de depósitos es tan diferente que para conseguir una remuneración del 1% hay que esperar un mínimo de 18 meses. Ya no es posible lograr rentabilidades altas a corto plazo. Así, al ahorrador conservador no le queda más remedio que pensar a medio y largo plazo si quiere mejores retornos.

Con los tipos en el cero la situación ha cambiado sustancialmente frente al pasado. El interés medio de las imposiciones a plazo fijo ha caído en picado y todavía marca mínimos históricos. El último, en diciembre pasado, cuando el tipo medio ponderado se redujo hasta el 0,08%. En las nuevas operaciones hasta un año bajó al 0,07%, y al 0,10% en el plazo de más de un año y hasta dos años. En los periodos más largos, superiores a los dos años, el interés se mantuvo en el 0,08%. Si bien en 2017 la tendencia a la baja de las remuneraciones no fue tan drástica como en años anteriores, los datos del Banco de España ponen de relieve que todavía no se habría tocado fondo.

Marta Díaz-Bajo, directora de estrategia de productos de ATL Capital, sostiene que “a pesar de que hay una recuperación económica y que la inflación está bastante controlada, no va a haber grandes subidas de tipos en los próximos dos años”, de manera que, a su juicio, los tipos medios de los depósitos se mantendrán en torno a los niveles actuales y “para el inversor conservador no habrá producto que garantice total seguridad que ofrezca cubrir la inflación”. Insiste en que “va a ser difícil encontrar depósitos atractivos en los próximos dos años” y subraya que, aunque suban los tipos, “la banca ya no tiene tanta necesidad de liquidez como en 2008 y no va a volver a extrapagar por los depósitos”.

Las imposiciones a plazo fijo a corto plazo, de dos, tres o cuatro meses, prácticamente han desaparecido del mercado o apenas rentan

Coincide en ello Juan Gómez Bada, director de inversiones de Avantage Capital, que prevé que el BCE empezará a subir tipos a finales de 2019 y hasta que no lleve dos o tres subidas, no se notarán apenas en los depósitos. “Para el inversor conservador es un problema porque en los próximos años la inflación será ligeramente superior a la de los últimos ejercicios. En consecuencia, el ahorrador que siga en depósitos seguirá perdiendo poder adquisitivo”, afirma.

Actualmente, entre la oferta más destacable de depósitos, prácticamente han desaparecido los vencimientos a dos, tres y cuatro meses, y los que hay apenas rentan. ING eliminó su famoso Depósito Naranja a corto plazo para nuevos clientes, que durante años fue de los más atractivos, y oferta ahora un escaso 0,20% TAE a seis meses. Por su parte, SelfBank, que también suprimió recientemente su depósito de bienvenida –que llegó a rentar un 3% TAE a tres meses– da hoy en día un 0,25% a 60 meses. Solo Banco Mediolanum sobresale con un 4% TAE a seis meses, aunque a cambio de un gran esfuerzo por parte del ahorrador, que debe contratar simultáneamente otro producto con la entidad por al menos el triple de lo aportado al depósito, con un mínimo de 2.500 euros.

Para plazos de alrededor de un año, la banca española abona un 0,40% TAE como mucho: Bankinter comercializa el Depósito Cuenta para nuevos clientes que contraten la Cuenta Nómina y para importes desde 10.000 euros, y Openbank anuncia su Depósito Open a 13 meses desde 5.000 euros. En el caso de depositar la cantidad mínima exigida, los intereses netos al vencimiento (tras la retención fiscal correspondiente del 19%) ascenderán a 31 euros en el caso de Bankinter y a 17,5 euros en Openbank.

Rentabilidades más elevadas, del 1,2% ó 1,3%, conllevan por lo general plazos más largos, de hasta cinco años, mayores montos de inversión o recurrir a entidades extranjeras. Calculadora en mano, con la oferta actual, y tomando como referencia un importe mínimo de 50.000 euros, para alcanzar un ahorro de 1.000 euros netos en un depósito hay que esperar tres años como poco.

Por ejemplo, Banco Finantia Sofinloc (BFS) abona un 1,20% TAE a 36 meses a partir, eso sí, de 50.000 euros. La ganancia neta al final es de 1.431 euros. A 60 meses paga un 1,30% TAE y devenga unos intereses netos de algo más de 2.600 euros. BFS es de origen portugués pero tiene ficha bancaria española, por lo que está adherido al Fondo de Garantía de Depósitos (FGD) español.

La estrategia de seguir el ránking de los depósitos más rentables y saltar de uno a otro, como solían hacer los ‘subasteros’, llevaría varios años. Por ejemplo, optar por el depósito más rentable del momento que ofrece el banco checo J&T Banka al 1,92% TAE –contratable a través de la plataforma paneuropea de depósitos Raisin– supondría tener retenido el dinero (10.000 euros como mínimo) durante cinco años. Habría que esperar todo ese tiempo para poder contratar el siguiente depósito más jugoso, que es el de Atlántico Europa al 1,64% TAE también a cinco años desde 2.000 euros, suponiendo que siguiera vigente. En total, pasaría una década para obtener unos 1.000 euros. Hay que tener en cuenta que estas entidades europeas están cubiertas por los Fondos de Garantía de sus respectivos países. Por otro lado, la retención fiscal difiere en función de si se aplican los acuerdos de doble imposición entre el país y España.

Enganchar las dos ofertas más rentables del momento al estilo de los ‘subasteros’ supondría esperar toda una década

Los expertos continúan repitiendo que no queda más remedio que asumir más riesgo si se quiere más rentabilidad. En opinión de Gómez Bada, “si se invierte con un horizonte temporal de más de tres años, tiene menos riesgo invertir en un conjunto de acciones seleccionadas una a una y de manera atomizada que invertir en bonos o depósitos. Es una manera mucho más efectiva para proteger el patrimonio de la pérdida de valor del dinero y obtener rentabilidades satisfactorias”. Para Díaz-Bajo, “los ahorradores españoles no están acostumbrados a asumir riesgos porque hasta ahora encontraban rentabilidades confortables en los depósitos. Pero ya necesitan otras estrategias de inversión”.

Por su parte, Ricardo Vilá Medina, de expertofinanciero.es, sostiene que “no hay que desanimarse y que es posible obtener rendimientos para nuestros ahorros. La solución pasa por planificarse y diversificar nuestro dinero seleccionando en qué invertir en función de los objetivos de cada uno y en función de cuándo vamos a utilizar el dinero”.

Pese a la escasa rentabilidad de los depósitos, los hogares españoles tienen casi 565.000 millones de euros en cuentas corrientes y unos 202.000 euros en depósitos bancarios, según las cifras del Banco de España. Desde Raisin explican que, analizando su evolución en los últimos años, “se observa que en el conjunto global, los depósitos resisten bastante bien la sostenida caída de los tipos de interés motivada por la política monetaria del Banco Central Europeo. No obstante, hay matizaciones. La principal, es que se observa cómo se ha producido un trasvase tanto de las familias como de las empresas del dinero puesto en depósitos a plazo a depósitos a la vista o cuentas corrientes”.

Raisin acaba de incorporar su noveno banco colaborador, el CKV Centrale Kredietverlening de Bélgica, que ofrece tipos competivos, de hasta el 1,40% TAE, en los plazo más largos, de hasta 48 y 60 meses.

Las cuentas bancarias, una alternativa

Cuentas remuneradas. Para los que prefieren huir del riesgo, una opción también muy clásica son las cuentas bancarias remuneradas, que ofrecen la misma seguridad que los depósitos. En los últimos años han proliferado y algunas dan altas rentabilidades y beneficios extra, como la bonificación de recibos, aunque suele ser necesaria la vinculación del cliente con la entidad domiciliando la nómina o contratando otro tipos de productos, como tarjetas o seguros. Destaca la Cuenta Nómina de Bankinter al 5% TAE el primer año y el 2% TAE el segundo, con un saldo máximo a remunerar de 5.000 euros. También la Cuenta 1,2,3 de Banco Santander que abona hasta un 3% TAE para saldos hasta 10.000 euros.

Cuentas de ahorro. Este tipo de cuentas no suelen tener comisiones ni compromisos de permanencia y permiten descuentos en compras. La cuenta de ahorro de WiZink renta al 0,50% TAE y además permite contratar un depósito asociado al 1% TAE a 18 meses. Por su parte, la Cuenta Ahorro Bienvenida de Openbank pone sobre la mesa una rentabilidad del 1,75% TIN durante tres meses y hasta el 0,40% TIN después (siempre que se domicilie la nómina). La Cuenta Coinc ofrece un 0,30% TAE y paga 15 euros al domiciliar el seguro de hogar, coche o moto. Por su parte, la Cuenta Inteligente Evo de Evo Banco son dos cuentas en una, una corriente y otra de ahorro, con una rentabilidad del 0,20% TAE para el saldo que exceda de 3.000 euros. Permite retirar efectivo de todos los cajeros del mundo sin comisiones. Igualmente, en la Cuenta Clara de Abanca, el saldo de la cuenta que exceda los 3.000 euros se traspasa automáticamente a un depósito que ofrece una rentabilidad del 0,15% TAE.

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