William Nordhaus: “Se juega con el futuro del planeta como en un casino”

El economista estadounidense ha recibido el premio BBVA Fronteras del Conocimiento

Recomienda integrar el medio ambiente en la contabilidad nacional

William Nordhaus, economista de la Cátedra Sterling de Yale
William Nordhaus, economista de la Cátedra Sterling de Yale

El padre de la economía del cambio climático, William Nordhaus, acaba de ser galardonado con el Premio Fundación BBVA Fronteras del Conocimiento en la categoría del cambio climático. Sus modelos se usan para determinar los costes y beneficios de reducir las emisiones de CO2. Titular de la Cátedra Sterling de Economía en Yale y coautor del Manual de Economía de Paul Samuelson, responde por teléfono a CincoDías.

¿Cuáles son los principales riesgos del cambio climático?

Hay muchos riesgos, los peligros varían según los países. Es diferente para las comunidades situadas en las zonas costeras, donde hay riesgo de subida del mar y más peligro de inundaciones. En zonas áridas, mayor desertización y huracanes. En Suiza, el riesgo es la pérdida de superficie esquiable, daño en los ecosistemas, agricultura y pesca. En EE UU, el peligro es el aumento de los huracanes, ya hemos sufrido unos muy intensos este año. No tomar medidas es como jugar en un casino, y se está jugando con el futuro del planeta y de nosotros mismos. Veremos más consecuencias en 15 años.

No es agradable, pero para reducir la polución es necesario sancionar a los emisores

William Nordhaus

¿Es demasiado tarde para frenar el cambio climático?

No, nunca es demasiado tarde. No vamos a volver a los niveles de emisiones de 1900 o 2000, pero podemos evitar las peores consecuencias para el medio ambiente. Hay que elevar el precio de las emisiones y aumentar las investigaciones en tecnologías limpias. Es la única manera de frenar los efectos del calentamiento global.

¿Se puede crecer sin contaminar?

Sí, se puede hacer. Es posible un crecimiento económico con menor aumento de la contaminación. Es necesario que los Gobiernos tomen medidas regulatorias y utilicen herramientas como sanciones e impuestos. No es sencillo ni agradable, pero es posible. En los últimos 50 años hemos visto que la polución ha disminuido al tomarse medidas para su control. Hay contaminación más fácil de controlar, en automóviles, como la de los clorofluorocarbonos, la de sulfuros o químicos, y otra más difícil, como la de las emisiones de dióxido de carbono. No es imposible pero sí más difícil.

¿Es posible luchar contra el cambio climático sin el compromiso de EE UU?

Se puede hacer. Trump es una terrible tragedia para el mundo, para EstadosUnidos y para el cambio climático. EE UU de otras maneras está implicado en la lucha. Espero que vuelva el sentido común y forme parte de las negociaciones contra el cambio climático en 2020. Cuantos más países estén implicados en una economía libre de carbono más se podrá reducir el daño. La unión de los países es muy importante.

No podemos volver a los niveles del 2000 pero es posible evitar los efectos peores del calentamiento global

William Nordhaus

¿Cuáles son las mejores medidas para mitigar el cambio climático?

La mayor parte de los economistas, entre los que me incluyo, proponen elevar el coste de las emisiones. Aumentar el precio de las emisiones es la mejor forma de que se reduzca el CO2 y las inversiones en tecnologías de carbono, por el daño que provocan en el planeta.

¿Cuánto habría que elevar el precio de las emisiones?

En Europa, el precio es de 7 euros por tonelada, por lo que, si se utiliza, por ejemplo, carbón, que es muy contaminante, a los productores les compensa pagar el precio por tonelada. Los estudios sugieren elevarlo a 30 o 40 euros por tonelada. El precio que las compañías pagan cuando lanzan gases contaminantes es más bajo de lo que debería ser.

¿Hacen falta muchos años para un sistema energético libre de carbono?

El sistema energético es enorme y requiere grandes cantidades de inversión. No es posible cambiarlo en una noche. Por ejemplo, el transporte, los coches, camiones, trenes, aeropuertos, deben ser modificados gradualmente mediante combustibles menos contaminantes, con vehículos eléctricos, híbridos... Puede hacerse en un periodo de tiempo razonable, aunque exige importantes avances en tecnología.

¿Qué les dice a los negacionistas?

Hay un tipo de gente que es ignorante, que no tiene tiempo porque se dedica a su familia o trabajo, ni interés en saber, y luego hay compañías y políticos interesados en negar el cambio climático, pero los argumentos que utilizan son pobres. Hace años también había quienes negaban la vinculación del cáncer con el tabaco, hoy ya nadie duda de ello.

¿Por qué aún hay poca conciencia social sobre los peligros del cambio climático?

Hay muchas razones. Lleva tiempo que la población se dé cuenta de que es un problema importante, en 20 o 80 años se verán consecuencias en agricultura, bosques y suelos. El cambio de una economía de carbono a una sin carbono es un camino largo y caro. Hay intereses de compañías, corporaciones que han invertido mucho en tecnologías de carbono y no quieren perder ese dinero. Hay una mezcla entre no comprensión científica e intereses económicos.

¿Qué opina de que el Banco Mundial no financie petróleo y gas en 2019?

Lo que hace el Banco Mundial no es muy efectivo, enfatiza una tendencia, la de no financiar más infraestructuras en combustibles fósiles.

¿Se puede hacer algo individualmente?

Los efectos individuales son mínimos. Para ser efectivo hay que unirse y forzar a los Gobiernos a tomar medidas.

Ha manifestado ser partidario de los clubs frente a las cumbres de Estado sobre el clima. ¿Cuál es el motivo?

La razón es que si se mira el acuerdo de Kioto o el de París, no han tenido mucho efecto. Sin ningún mecanismo que fuerce a ejecutarlos no funcionan. Es lo que sucede cuando no hay consecuencias si te saltas un semáforo o vas a 300 kilómetros por hora por la carretera y nadie te sanciona. No ha habido ninguna penalización por no cumplir los acuerdos de Kioto, pues eran voluntarios. Llevamos 30 años de acuerdos voluntarios para frenar el cambio climático. Sin embargo, si corporaciones y países se adhieren en un club, tienen que suscribir unas reglas de juego y, si no lo hacen, se les expulsa. La Unión Europea, la Unión Monetaria y otras asociaciones son un buen ejemplo.


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