La gestión del éxito, la prueba del algodón para el líder

El Real Madrid se desconecta de la Liga tras el mejor año de su historia

Los buenos resultados dejan poco espacio al análisis y a la toma de decisiones dolorosas

Zinedine Zidane
Zinedine Zidane, entrenador del Real Madrid. Getty Images

El Real Madrid cerraba 2017, hace apenas 17 días, como el mejor año de su historia con un total de cinco títulos.Entre ellos, una Liga española tras cinco años sin ganarla, y la segunda Liga de Campeones consecutiva, siendo el primer equipo que lo logra. A ellos se sumaron el Mundial de clubes y las dos supercopas, la de Europa y la de España, cosechada esta en agosto con una superioridad manifiesta sobre el FC Barcelona. Todo ello bajo el mando de Zinedine Zidane, que en menos de dos años consiguió para el club blanco nada menos que ocho trofeos tras coger el equipo a mitad de la temporada 2015/2016. Entre sus méritos, lograr involucrar a toda una plantilla, titulares y suplentes, para dar su mejor versión en cada partido.

Sin embargo, el club blanco vive hoy una crisis de resultados que le hacen estar a 19 puntos del líder de la Liga, el Barcelona, a falta de un partido por jugar para los blancos. Las dudas han cambiado de ciudad, y hoy se cuestiona desde el entrenador a las estrellas del equipo, la falta de caras nuevas o la poca participación de los menos habituales. Una situación en la que pueden haber confluido todo tipo de factores, y que vienen a mostrar la difícil tarea que supone gestionar un momento de éxito, ya sea en el fútbol, en la empresa o en la vida.

“Siempre es más fácil gestionar el fracaso que el éxito. El no conseguir lo que te proponías te enfrenta a una situación de la que tienes que salir, y eso te lleva a hacer cosas. Cuando llega lo bueno, la situación es distinta”, analiza el profesor de recursos humanos de EAE Business School Santiago Ávila. “El éxito, en principio, hace aparecer la relajación a título individual. La sensación de que ya se ha conseguido todo. Y salvo que tengas una fuerza intrínseca, y que te apasione tu trabajo, es difícil motivarse de nuevo para conseguir esos logros”, añade Ávila. “Hay una máxima que es imbatible: los resultados te protegen. Nada tiene tanto éxito como el éxito”, señala por su parte el profesor de dirección de personas en las organizaciones del IESE, Guido Stein.

No solo se puede aprender de los fracasos, también de los triunfos, aunque reflexionar sobre ellos es más complejo

El propio Zidane se enfrentó a la tarea de relanzar un Real Madrid que tuvo que recurrir a él en una situación parecida a la actual. Los resultados le dieron la razón desde aquellos primeros meses. Pero el impulso inicial deja paso poco a poco a la inercia, algo que también sucede en las empresas. “Es la paradoja del éxito”, apunta la profesora de liderazgo de IE Business School Margarita Mayo. “Nos hace complacientes, se crea una espiral que no nos lleva a cambiar, porque en general no nos gusta el cambio, ya que produce ansiedad, incertidumbre... Se crea un ambiente de invulnerabilidad que hace que los líderes no vean esas primeras señales de que un cambio es necesario”, describe la experta.

Los triunfos personales y colectivos esconden las limitaciones para poner el foco solo en las virtudes. No se toman decisiones que serían necesarias y dolorosas, algo que para Santiago Ávila es “humano”. En cambio, se toman otras “que tienen más que ver con un sentimiento de narcisismo colectivo y de proteger el éxito que se ha alcanzo”, considera Margarita Mayo. “Pero van a venir otras empresas, u otras personas, que no estaban cerca pero que te superan, porque no han dejado de aprender”, añade Mayo. Siguiendo con el ejemplo futbolístico, serían los casos de Atlético de Madrid y Valencia, que también han conseguido una distancia relevante respecto al equipo madridista. Una de las claves en estas situaciones recuperar la idea de vulnerabilidad que haga salir al líder de esa burbuja de éxito. “Es la esencia del liderazgo, ser fiel a mis principios pero lo suficientemente flexible y abierto al aprendizaje”, resume Margarita Mayo.

Reflexión

Porque, pese a lo que se suele decirse, el fracaso no tiene por qué conllevar un mejor aprendizaje que el éxito, aunque en el caso de este último sí es más difícil. Para Santiago Ávila, depende “de la madurez de cada uno. Hay quienes necesitan un revés, y otros a los que no les hace falta para saber dónde están”. “En los éxitos puedes aprender de tus fortalezas, y de cómo aprovecharlas y utilizarlas para resolver nuevos problemas. Pero en general no se hace demasiado por una cuestión de comodidad emocional”, cree Margarita Mayo. En esta línea, Guido Stein cree que “es más difícil aprender de un éxito porque se exige más disciplina que con un fracaso. Este te da la oportunidad de pararte a pensar, mientras que en el éxito tienes que pararte tú. El reto es anticipar las situaciones y acertar con la dirección del cambio”.

Algo complejo, puesto que de la falta de decisiones puede pasarse al otro extremo: querer arreglar una situación errática con medidas urgentes y extremas que den un giro de 180 grados a una situación. Pero esa ecuación no suele funcionar. “Pasar del éxito al fracaso de forma repentina produce rigidez mental. Cuando más necesitas una perspectiva más flexible, intentas utilizar los métodos de siempre, vuelves a lo que te ha funcionado, y solo es una receta para el fracaso, porque eso es lo que te ha llevado a donde estás”, analiza la profesora del IE Business School. Que a Zidane no se le agote el crédito dependerá de si de la adversidad actual puede sacar un impulso renovado para afrontar una cita vital:los octavos de final de la Champions contra el PSG.

El crédito de los resultados

Los títulos que Zidane ha logrado en el Real Madrid le han colocado entre los mejores entrenadores de la historia del club. Pero, pese a acreditar un periodo de éxito, el crédito no es ilimitado, menos aún en un negocio como el fútbol, donde las malas rachas siempre señalan a la misma persona: el entrenador. “Si tienes resultados, estos te protegen y dan paciencia. Ante los fracasos, esta es mucho más limitada”, dice el profesor del IESEGuido Stein. Para Margarita Mayo, profesora de IE Business School y autora de diversos libros sobre liderazgo, el crédito ante el fracaso depende en buena parte de la confianza que se ganó. “Zidane tenía mucho crédito ante la directiva y ante los futbolistas, por su trayectoria dentro del club. Tiene más tiempo para remontar la situación por su credibilidad y por ser parte de la casa. Cuanto mayor es la identificación del líder con el equipo, mayor es el margen”.

Normas