El antídoto contra el PSG de Neymar y Mbappé: la emisión de bonos

S&P cree que el auge de precios en el fútbol obligará a buscar financiación alternativa

La calificación crediticia de los equipos depende de un parámetro incierto: que el balón entre

Mbappé y Neymar, del PSG, son los dos futbolistas más caros de la historia.
Mbappé y Neymar, del PSG, son los dos futbolistas más caros de la historia.

La temporada de fútbol actual será recordada como la del gran salto inflacionista del mercado de fichajes. Solo en verano, los clubes de las cinco grandes ligas europeas gastaron más de 4.600 millones de euros en futbolistas, y los apenas diez días de mercado invernal dejan entrever que también se cerrará con récord. Entre ambos periodos, se han cerrado los cuatro fichajes más caros de la historia del fútbol: el de Neymar al PSG por 222 millones; el de Mbappé, también al PSG, por 180 [operación camuflada como cesión hasta el verano]; el reciente traspaso de Coutinho al Barcelona por 160 millones, y los 145 que también ha comprometido el club culé por Dembélé. Todos ellos dejan lejos los 105 que pagó el Manchester United por Pogba solo un año antes.

Un dinero que procede de los cada vez mayores recursos de los que gozan los grandes equipos.Ingresos comerciales, audiovisuales y la explotación de los estadios son la base con la que invierten en sus principales activos, los futbolistas. La financiación bancaria tradicional solo es accesible ya para los más solventes, y la prohibición de los fondos de inversión para la copropiedad de futbolistas hacen pensar en nuevas vías para sufragar unos gastos cada vez mayores.

La agencia de calificación de riesgos Standard & Poor’s (S&P) señala en un informe que la escalada inflacionista de fútbol hará necesario acceder a nuevos recursos. Y entre ellos, la emisión de bonos es la más factible. Una herramienta extendida en todos los sectores económicos y empresariales, pero no en el deporte. Arsenal e Inter de Milán han realizado operaciones de titulación de activos, pero no una emisión de deuda que financie fichajes de futbolistas, reformas de estadios o proyectos de expansión internacional. “Los precios que se ven hoy en día en el fútbol son elevadísimos”, analiza el director de ratings de empresas de S&P Leandro de Torres Zabala, quien constata un mayor interés de clubes de fútbol europeos en este tipo de herramientas financieras :“Hemos recibido varias muestras de interés en los últimos meses”.

La volatilidad del gol

Como sucede en los sectores donde se utiliza de forma habitual, un equipo de fútbol podría emitir títulos de deuda a cambio de una inyección económica directa de un inversor, que recibiría una rentabilidad futura. Y como también ocurre en otras actividades, esos emisores tienen una calificación crediticia, sujeta al escrutinio de las agencias. “Refleja la capacidad de la entidad que emite deuda de repararla. El rating quiere que la compañía tenga poca volatilidad para pagar esos intereses”, dice De Torres. Es ahí donde reside la complejidad de los equipos de fútbol. Los elementos que definen la nota crediticia dependen de un elemento clave:la estabilidad de los resultados deportivos. “Estos marcan cuánta gente va a los estadios, los contratos de televisión, patrocinio... Los que marcan la diferencia son los equipos que lo ganan todo o compiten por todo cada año. Ofrecen más consistencia para pagar la deuda y, por tanto, tienen un rating mayor”.

Los equipos que lo ganan todo o compiten por todo cada año ofrecen más consistencia para pagar la deuda y, por tanto, tienen un rating mayor

 

S&P distingue tres tipos de clubes:la élite europea, sólida en sus resultados deportivos;un segundo escalón que pelea por puestos europeos; y los que suelen coquetear con el descenso. Los primeros pueden aspirar a un rating de BB+, una nota “satisfactoria que les da bastante acceso y capacidad para emitir un bono, y una opción atractiva de adquirir para los fondos de inversión”, razona Leandro de Torres. Pero para ello deben tener músculo financiero, buena reputación, una plantilla de garantías para ganarlo todo, y “un proyecto establecido desde hace años. Los equipos con grandes inversores detrás inyectan mucho dinero al principio, pero cuando se van, suelen caer”. Dicho de otro modo, Bayern Múnich, Real Madrid o Barcelona tienen más opciones de emitir deuda con éxito que Manchester City o PSG. “Los bonos en el fútbol tienen su sentido como financiación complementaria, no para sufragar aventuras individualistas”, agrega.

Por su parte, un equipo de mitad baja, aún siendo solvente, lo tendría más difícil, lo cual podrá acrecentar la brecha entre grandes y pequeños: “Puede tener un mal año, descender, y complicar el pago de la deuda”.Como dice el experto, el actual entorno de tipos bajos hace aún más interesante esta opción, que además les permitirá diversificar sus fuentes de capital.

Pero, mientras algunos grandes clubes cotizan en Bolsa, ninguno ha dado el paso para la emisión de deuda. ¿Por qué? “ Para las tres cuartas partes de los equipos siempre ha habido volatilidad de resultados. Para ser convincente hay que estar entre los mejores siempre. Esos, los que tienen un proyecto establecido, son los que van a poder repagar”, añade Leandro de Torres.

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