Los nuevos retos a los que se enfrenta la banca

La reciente regulación internacional obligará al sector a ser más eficiente y a reducir costes

Una reunión de la EBA (Autoridad Bancaria Europea por sus siglas en inglés).
Una reunión de la EBA (Autoridad Bancaria Europea por sus siglas en inglés).

Este nuevo año trae dos nuevas regulaciones internacionales, PSD2 y IFRS9, que tendrán un fuerte impacto en la banca. La primera mejorará las condiciones de los usuarios de medios de pago, reduciendo las comisiones que pagan y, con ellas, el margen de beneficio de la banca en estas operaciones. La segunda exigirá a los bancos que controlen su buena calidad crediticia, para lo que deberán utilizar una nueva metodología de cálculo. Ello les obligará a aumentar sus provisiones en un 13% de media, de acuerdo con la Autoridad Bancaria Europea. En el caso español, esto se traduce en una horquilla de entre 2.000 y 7.000 millones de euros, según la fuente que se consulte.

Este incremento de provisiones sin duda impactará en la cuenta de beneficios de las entidades, por lo que tendrán que trabajar para calcular el nivel de reservas lo más ajustado posible para cumplir con los requisitos y evitar así sanciones, pero sin reservar en exceso para no perder rentabilidad.

La directiva IFRS9 pretende evitar situaciones, ya conocidas, que deriven en una quiebra del sistema financiero, en base a un capital y previsiones de riesgo más realistas y anticipadas. Sin embargo, hay que tener presente que su implementación no asegura la infalibilidad del sistema, amenazado siempre por el shadow banking, un casino gigantesco que mueve un volumen cinco veces más grande que todo el dinero del sistema financiero mundial.

Las normas IFRS9 comportan numerosos cambios para la banca en materia de organización, metodología y tecnología, que afectan a distintas áreas de las entidades desde Dirección, Contabilidad y Finanzas, hasta Riesgos, Auditoría, Validación y Sistemas (Informática).

Con la directiva IFRS9, la banca tendrá que hacer provisiones sobre las pérdidas que espera y no por las que se hayan materializado

Entre las novedades más relevantes que introduce la normativa está, como decíamos, el cálculo de provisiones, que pasa a centrarse en la pérdida esperada en lugar de en la pérdida incurrida. Esto significa que cada entidad deberá provisionar por las pérdidas que espera tener y no por las que ya se han materializado. Esta adaptación exige la reestimación de los modelos de cartera, que son los que intervienen en el cálculo de provisiones. Además, es necesario considerar las provisiones para toda la vida del crédito, no sólo a un año vista, lo que complica algo más las cosas.

Más allá de las coberturas, la banca debe prestar atención a la reestimación de sus modelos de admisión: los que evalúan la concesión de créditos. Estos modelos en algunos casos están todavía trabajando en base a una información histórica que podría incluir períodos con información relativa a una situación económica de crisis, y por lo tanto, con un menor poder de predicción, pues la crisis, afortunadamente, ya no es nuestro escenario ni nuestro horizonte.

Además de actualizar los modelos, para un correcto control y óptima gestión del riesgo bajo el nuevo paradigma de IFRS9, es necesario establecer sistemas de alertas capaces de anticipar el deterioro antes de que se produzca un impago real. De este modo, es posible tomar medidas que prevengan y mitiguen situaciones adversas.

Asimismo, los tests de estrés permiten anticipar situaciones de empeoramiento del riesgo. En este punto, frente a otros métodos más tradicionales, las técnicas de machine learning permiten apreciar más correlaciones y casuísticas que los enfoques tradicionales de regresión logística entre las muchas variables e interrelaciones entre los entornos micro y los escenarios macroeconómicos, lo que ayuda a detectar situaciones de deterioro con mayor antelación. De este modo, el uso de técnicas de machine learning permite alcanzar niveles de eficiencia muy superiores a los habituales, con Ginis de hasta el 92%.

La automatización de procesos, como los de validación y auditoría, son también una apuesta necesaria que debe realizar la banca para aumentar su eficacia y su eficiencia. Esta automatización es clave para obtener los reportes requeridos por la normativa internacional y también para la parametrización de los modelos y el análisis y la explotación de los resultados, que permitan anticiparse al deterioro.

Cuanto más automatizado esté el proceso, más se reduce el riesgo operativo de la entidad. El objetivo es que la banca tenga su riesgo bajo control, de un modo lo más automatizado posible, y permitir así un aprovisionamiento óptimo. Además, la inversión necesaria para cumplir con los objetivos normativos debe contribuir también a alcanzar los objetivos de negocio de cada entidad.

Tanto IFRS9 como PSD2 obligan a la banca tradicional a ser más eficiente, a actualizar sus modelos de negocio y a reducir costes. Sin embargo, el impacto de las dos directivas en las fintech será prácticamente nulo. En primer lugar porque, en general, las fintech no son reguladas en lo referido a IFRS9 y además sus fondos son de capital propio. Respecto a PSD2, las comisiones que cobran a los consumidores las fintech son bastante inferiores a las que cobra la banca.

Pese a que suenan voces de que estamos cayendo en una híper regulación, por experiencia sabemos que, como el cumplimiento de las normas es ineludible, hay que tratar de integrarlas en la gestión del negocio bancario. Esta línea es, en mi opinión, la mejor apuesta, pues ¿qué mejor que aprovechar la obligatoria normativa para optimizar procesos y sacar partido de sus requisitos para lograr una mayor rentabilidad?

Las exigencias regulatorias deben transformarse en oportunidades de negocio para la banca. Y esto lo alcanzarán a través del uso de herramientas de última generación que permitan parametrizar modelos, simular escenarios macroeconómicos, analizar y seguir los resultados o elaborar automáticamente informes. Con ello se optimizará la gestión y se reducirá el riesgo operativo derivado de procesos manuales. Y eso es algo crucial para la banca de hoy en día, pues así podrá competir en mejores condiciones contra otros bancos y esos innovadores actores que están resultando ser las fintech.

José Manuel Aguirre es economista y director comercial de AIS Group.

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