Todos los actores del mercado deben acortar los plazos para aplicar la Mifid 2

BME cambia el sistema operativo para que no decaigan las órdenes ligadas a precios

Todos los actores del mercado deben acortar los plazos para aplicar la Mifid 2

El diseño, la trasposición y la aplicación de la Mifid 2 (Markets in Financial Instrument Directive) ha sido uno de los embarazos normativos más prolongados que se recuerdan en la Unión Europea, y todavía a unas fechas de entrar definitivamente en vigor, siguen habiendo resistencias de determinados actores del mercado a su aplicación. Problemas de formación del personal profesional, de recogida de documentación de la clientela, de operativa mercantil o de convivencia de plataformas de negociación, han servido de magníficas excusas para reclamar sucesivos aplazamientos de una norma que, aunque introduce complejidad, proporciona transparencia y seguridad sobre todo a los inversores particulares, y que en absoluto puede ser de nuevo aplazada.

El día 3 de enero entra en vigor, aunque en el caso de España no esté adaptada la directiva a la norma nacional. Pero habrá varios aspectos de las nuevas normas de los mercados financieros que tendrán que esperar hasta que todos los operadores puedan aplicarlas. En España, Bolsas y Mercados Españoles ha hecho un esfuerzo para ajustar los sistemas de órdenes genéricas de compra y venta de valores condicionadas a precios, de tal forma que no decaigan en la citada fecha. Pero no podrá aplicar toda la variaedad de cambios en el sistema tarifario de las operaciones porque la banca ha reclamado una prórroga hasta marzo para poder adaptar su maquinaria profesional y técnica. La idea de BME es reducir las tarifas en las operaciones de títulos de empresas de elevada capitalización (más de 10.000 millones), a cambio de subirlas en aquella operativa en la que trabaja sin competencia con otras plataformas, como en las subastas.

La petición de información a la clientela se incrementará, y la banca tendrá que abrir su oferta de productos a los de otras entidades, además de tener que asesorar de forma profesional y catalogar a la clientela por perfiles de riesgo. Exigencias que las autoridades financieras han impuesto tras los disgustos que la crisis afloró por una forma de comercializar en parte abusiva, y que no deben repetirse. Todos los operadores del mercado deben apurar plazos y hacer su trabajo con celeridad.

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