La inversión extranjera se desplomó un 75% en Cataluña

Recibió 519 millones en el tercer trimestre frente a los 2.069 millones de igual periodo en 2016

En el acumulado hasta septiembre, la llegada de capital retrocede un 38% en la Comunidad

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El proceso de independencia en Cataluña ha minado la confianza de los inversores extranjeros. El Ministerio de Economía ha actualizado esta mañana los datos del registro de inversiones en el exterior, en los que se constata una caída sin precedentes. Entre julio y septiembre llegaron a Cataluña inversiones productivas (aquellas no financieras que generan actividad y empleo) por valor de 519, 11 millones de euros, lo que supone un ajuste del 75% con respecto a las cifras registradas en el mismo período de 2016, en el que llegaron 2.069 millones de euros. De esta manera, los fondos recibidos retroceden a los niveles registrados en 2012, fecha en la que coincidieron una recaída de la economía española y un deterioro sin precedentes de la catalana, que le llevó a emitir bonos para particulares para tratar de financiarse ante las dificultades para pagar a sus funcionarios.

Madrid triplica el capital recibido por Cataluña y País Vasco le supera, con 253 millones de euros más

En el acumulado entre enero y septiembre, Cataluña recibió 2.090 millones en inversión extranjera, lo que representa un recorte del 38% respecto al mismo período de 2016. En este caso, los fondos recibidos regresan a niveles de 2013. Otro dato que revela el deterioro sufrido por Cataluña surge de la comparación con los datos de España. Madrid y Cataluña suelen ser las autonomías que acaparan más de dos tercios de las inversiones foráneas al concentrar gran parte de la actividad y de las instituciones públicas. En 2015 y 2016, Cataluña acaparó el 20% de las inversiones entre enero y septiembre, mientras que los datos de 2017 rebajan esa participación al 13%.

Unas cifras que vienen avaladas por la debilidad mostrada por algunos sectores claves de la economía catalana. Un informe de la consultora inmobiliaria Knight Frank, hecho público el martes, revelaba que la inversión inmobiliaria no residencial había caído en Cataluña en una horquilla entre el 10% y el 15% respecto a las cifras de 2016. El estudio revelaba que las cifras habían sido positivas hasta el pasado 1 de octubre, fecha en la que se celebró el referéndum de independencia, y que la caída del último trimestre podría llegar al 40% respecto al mismo período de 2016. No obstante recalca que el cierre de algunas operaciones importante, como la venta del edificio de la multinacional Mango por un importe cercano a los 1.000 millones de euros, hace pensar que si la situación de inestabilidad política se normaliza tras las elecciones, la económica podría estar resuelta “en cuestión de meses”.

Otro de los sectores sobre los que se asienta la fortaleza catalana es el turismo. Si bien la llegada de visitantes ha empezado a notarse a partir del 1 de octubre, con caídas de dos dígitos en la ocupación y en los precios, la inversión ligada a esta actividad, fundamentalmente la hotelera, está paralizada desde hace prácticamente tres años. Ese es el período en el que ha estado en vigor (aún prosigue) la prohibición de construir planta hotelera nueva en Barcelona, donde se concentra la totalidad de la demanda inversora. Muchos inversores que tenían planificados proyectos los han mantenido en el cajón donde los guardaron en 2015 a la espera de ver si el consistorio dirigido por Ada Colau cambia de opinión y opta por levantar el veto para la construcción de hoteles. La única salvedad que se permite en la actualidad es construir en una zona no saturada, siempre y cuando se cancele una licencia en otra saturada.

La gran beneficiada por el descenso de la inversión en Cataluña es Madrid. Entre enero y septiembre recibió fondos por 8.735 millones de euros, lo que supone una subida del 32,7% respecto a 2016. De hecho, el peso en el conjunto de la inversión recibida en España escala del 39% del total al 53,2%. La Consejería de Economía madrileña se apresuró en emitir un comunicado en el que recordaba que la cifra de inversión recibida hasta septiembre era la mayor recibida desde 2011 “y triplica la inversión en la segunda región”.

Esa posición había sido ocupada tradicionalmente por Cataluña, que siempre se quejaba de no poder acceder a la primera como consecuencia del efecto sede. La gran mayoría de empresas privadas, con independencia de su tamaño, optan por situar su sede en Madrid, al ser la capital de España y al contar con la gran mayoría de instituciones públicas en su territorio. Esa segunda posición se la ha arrebatado este año el País Vasco. En los nueve primeros meses de 2017, Euskadi atrajo inversiones por 2.366 millones, un 14,4% del total, frente a 2.113 millones de Cataluña, un 12,9% del total. Ya a cierta distancia aparece la Comunidad Valenciana, con 1.008 millones y un 6,1% del total.

Esas posiciones, sin embargo, no han sufrido variaciones desde que se inició la crisis en 2008. En ese período, Madrid ha concentrado el 56,8% del total de los flujos de inversión recibidas, seguida por Cataluña (14,5%), País Vasco (6,8%) y Andalucía (2,3%).

Dos años seguidos de retroceso

La inversión productiva recibida en España (aquella no financiera que genera actividad y empleo) alcanzó un máximo histórico entre enero y septiembre de 2015, cuando rozó los 17.000 millones de euros. Posteriormente ha encadenado dos ejercicios consecutivos a la baja, con 16.939 millones de euros en 2016 y 16.417 millones en 2017.

Luxemburgo es el principal inversor extranjero, con 4.418 millones de euros entre enero y septiembre, un 26,9% del total. En segundo lugar aparece Holanda, con 3.001 millones de euros, un 18,2% del total. La estadística del Ministerio de Economía refleja un repliegue de los inversores de fuera de la UE y una mayor participación de los europeos. La tercera posición la ocupa Alemania, con 2.515 millones, seguida de Reino Unido, con 1.274 millones. Fuera de la Unión Europea, EE UUocupa el primer puesto como inversor, con 436.000 euros.

Por sectores, el relacionado con el suministro de energía es el que más capital extranjero atrajo entre enero y septiembre, con 2.340 millones de euros, un 14,6% del total. En segundo lugar aparece el sector inmobiliario, con 1.791 millones, repartidos entre los 1.002 millones de la ingeniería civil y los 789 millones de la construcción de edificios no residenciales. En tercero aparece el comercio, con 1.150 para el mayorista y 154 para el minorista.

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