Industria turística

Barcelona da luz verde a la prohibición para abrir nuevos hoteles en el centro

ERC apoya el plan urbanístico de Colau

Atlas

Barcelona ya cuenta con su Plan Especial Urbanístico de Alojamientos Turísticos (Peuat). Este viernes, el equipo de Barcelona en Común y PSC liderado por Ada Colau logró sacar adelante su propuesta, con el apoyo de ERC. La votación se cerró con 20 votos a favor, 17 en contra de CiU, PP y Ciudadanos, y las tres abstenciones de la CUP y con un mensaje claro del consistorio. “Hace falta acabar con la barra libre que actúa sin control en la ciudad”, comentó la teniente de alcalde de Ecología, Urbanismo y Movilidad, Janet Sanz.

La normativa sustituye a la moratoria puesta en marcha por Colau en julio de 2015 para hoteles, albergues y pisos turísticos y supone la división de la ciudad en cuatro zonas. La primera, denominada zona de decrecimiento y que aglutina la mitad de la oferta de camas de la ciudad, está formada por Ciutat Vella, parte del Eixample, Poblenou, Vila Olímpica, Poble Sec, Hostafrancs y Sant Antoni y en ella no se podrán abrir nuevos establecimientos turísticos aunque se cierren otros, ni se podrán ampliar los ya existentes.

En la segunda zona, de congelación, solo se permitirá abrir nuevos establecimientos si cierran algunos de los actuales. Las zonas tres y cuatro, en la periferia, sí contemplan un crecimiento limitado de nueva oferta turística.

Mapa de Barcelona con las cuatro zonas propuestas en el Peaut. En color rojo, la zona 1 donde no se pueden abrir nuevos establecimientos. En amarillo, zona 2, solo se permiten aperturas si hay algún cierre. En verde y azul, zonas 3 y 4, contemplan un crecimiento limitado. ampliar foto
Mapa de Barcelona con las cuatro zonas propuestas en el Peaut. En color rojo, la zona 1 donde no se pueden abrir nuevos establecimientos. En amarillo, zona 2, solo se permiten aperturas si hay algún cierre. En verde y azul, zonas 3 y 4, contemplan un crecimiento limitado.

“Es un día triste para la industria hotelera de Barcelona”, aseguraba ayer Inmaculada Ranera, directora general en España de la consultora Christie & Co, que destaca que el Ayuntamiento “no ha tenido en cuenta la repercusión que tiene la normativa en la industria hotelera” la nueva normativa, que en su opinión tendrá un efecto negativo a medio y largo plazo para la ciudad.

Durante el debate, todos los grupos políticos reiteraron la necesidad de regular la actividad turística en la ciudad en un momento en el que tanto políticos como el ministro de Energía y Turismo, Álvaro Nadal, como empresarios como Gabriel Escarrer, vicepresidente y consejero delegado de Meliá, han arremetido en las últimas semanas contra la “turismofobia” impulsada por algunos colectivos.

El Peuat deja en el limbo una treintena de proyectos hoteleros, lo que abre la vía judicial para que sus promotores puedan reclamar al Ayuntamiento una indemnización y provoca inseguridad jurídica entre los inversores. Janet Sanz, declaró a comienzos de año que las indemnizaciones sumarían más de 100 millones de euros, una cuantía que fuentes del mercado han ampliado a 400 millones.

La normativa ha supuesto además la caída de proyectos de relevancia para la ciudad que suponían la llegada de grandes marcas internacionales, como Hyatt (en la Torre Agbar) y Four Seasons (en el edificio del Deutsche Bank), dos casos de inmuebles que han optado por dedicarse a uso residencial o de oficinas. “La presencia de enseñas internacionales ayuda además a mantener los precios hoteleros de la ciudad”.

Una de las críticas que se realiza desde el mercado hotelero es que el Ayuntamiento pretendía evitar la especulación, pero que con el decrecimiento de oferta hotelera se logra el efecto contrario. “En algunas zonas la oferta hotelera ya era escasa y eso había producido que los precios se elevaran”, asegura Ranera. Una circunstancia que hará, en su opinión, que algunos propietarios de inmuebles con uso hotelero incrementen aún más los precios de salida al mercado.

Barcelona presentó el viernes un plan de choque contra la oferta ilegal de pisos turísticos por el que duplicará el número de inspectores este año, que pasan así de 20 a 40, y que alcanzarán los 110 el próximo ejercicio.

 

 

 

 

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