Qué se ha recuperado y qué no en el empleo

El desempleo desciende de la media histórica, pero mantiene diferencias muy intensas entre territorios y sexos

Qué se ha recuperado y qué no en el empleo

La marcha del empleo ha mantenido en verano la firmeza de los últimos trimestres, con tasas de avance muy cercanas al 3%, y con una elasticidad de uno por uno respecto al comportamiento del PIB. Aunque con un evidente sesgo hacia las actividades de servicios más coyunturales como el turismo y sus alrededores, mantiene la vitalidad en la industria manufacturera y en la construcción, donde en tasa interanual crece ya a ritmos que duplican las de los propios servicios. Tomando los últimos 12 meses (desde septiembre de 2016 a septiembre de 2017), el colectivo de activos con empleo se ha incrementado en 521.000 personas, nada menos que 1.430 incorporaciones cada día. Pero para apreciar de forma fiel qué camino se ha recorrido desde que arrancó la recuperación de la producción y empleo, y qué trecho falta por cubrir, hay que mirar más allá hacia atrás y hacia adelante.

Cuantitativamente la ocupación está ya por encima de los 19 millones de personas, a solo 1,6 millones del máximo marcado en 2008 y dos millones largos por encima de sus mínimos de inicios de 2014. El saldo de parados (todos los activos que no disponen de empleo) desciende a los niveles absolutos de finales de 2008, con una tasa del 16,38%, una cota inferior ya a la media histórica del desempleo en España, que es del 17,22%. El descenso del desempleo desde el 26,94% del primer trimestre de 2014 ha sido espectacular en un trecho de solo tres años y medio, con resultados diferentes entre hombres y mujeres. El cuasi pleno empleo de 2007 arrojaba una tasa de paro masculina del 6%, mientras que entre las mujeres la cota solo descendió al 11%, casi el doble. Tras unos cuantos trimestres en los que los primeros zarpazos de la crisis llevaron la desocupación masculina muy por encima de la femenina, ahora vuelven a ser las mujeres las más castigadas del mercado laboral, con una tasa del 18,21%, frente al 14,8% de los hombres.

No obstante, el camino para llegar a los valores del 8% que se registraban en 2007 es numéricamente similar (diez puntos) aunque podría acortarse si el comportamiento de la población activa fuese tal como tienen previsto las autoridades estadísticas, que revelan una alarmente pérdida de población en edad de trabajar en los próximos años, pese a considerar abultadas entradas netas de migrantes.

Las pistas que proporcionan información sobre la calidad del empleo que se ha recuperado solo apuntan al mantenimiento de las proporciones del temporal y el fijo (27% y 73% respectivamente), y con una tasa de parcialidad en torno al 15%, donde lleva ya casi dos años completos sin movimientos reseñables. En cuando a las remuneraciones del empleo, la contabilidad nacional recoge una ligera contracción de las rentas agregadas de los asalariados, aunque la remuneración unitaria únicamente habría cedido en los trabajadores de nueva incorporación, con un descenso respecto a los trabajadores que ya estaban en las plantillas de un 4% en términos horarios.

El vigoroso crecimiento del empleo en los últimos trimestres han aliviado especialmente la situación de los hogares. De los 13,36 millones en los que al menos hay un activo hay plena ocupación en 10,23 millones, con un incremento de 134.100 en el tercer trimestre de 2017 y de más de 400.000 en los últimos 12 meses. Con todos los activos en paro hay en España 1,193 millones de hogares, aunque 309.000 de ellos son unifamiliares. Por tanto, los hogares con más de un miembro y pleno desempleo serían solo el 6,44% de los 18,515 millones de hogares constituidos en España.

La evolución del mercado de trabajo tiene un comportamiento territorial asimétrico, que recompone lentamente lo destruido durante los siete años de contracción de la ocupación. Como en todas las recuperaciones, la avanzadilla son los dos archipiélagos, donde la actividad económica es intensiva en el turismo. Tanto es así que la tasa de paro de Baleares está ya por debajo del 10% (9,25%), aunque Canarias en este ciclo la mantiene aún por encima del 20% (21,8%).

No obstante, siguen apreciándose dos velocidades en el empleo, con media docena de regiones acercándose a los valores medios de la Unión Europea (Madrid, País Vasco, Navarra, La Rioja, Aragón y Cataluña), mientras que otras están muy por encima de la media histórica: Andalucía, Extremadura, Castilla-La Mancha o Canarias.

José Antonio Vega es adjunto al director de Cinco Días

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