Los museos consiguen atraer nuevo público gracias a la noche

Los visitantes se acercan con una actitud diferente acabado el día

En muchos también hay música o proyecciones

noche de los museos
Una de las entradas al Museo del Prado, durante el atardecer.

La noche de mañana, aproximadamente entre las siete de la tarde y la una de la madrugada, abrirán sus puertas la mayoría de los museos de España. Una cita mundial que se celebra desde hace cerca de 40 años y que da forma a la conocida Noche de los Museos, a la que cada año se suman nuevas galerías y pinacotecas. Instituciones de la talla del Museo del Prado, el Thyssen Bornemisza, Reina Sofía o el Museo Sorolla, todos ellos en Madrid; el Contemporáneo, el Modernista, el Museo Picasso o La Pedrera de Barcelona, así como el Museo Dalí de Figueras (Gerona), o el Museo Nacional de Escultura de Valladolid participan en una iniciativa que lejos de ser fácil, supone un gran esfuerzo para ellas. Aunque merece la pena.

“Realizamos un trabajo extra. Tenemos que doblar turnos de vigilancia, de taquilla, de guías, pero es interesante llevarlo a cabo”. Quien habla es Karina Marotta, coordinadora de conservación del Museo del Prado, quien reconoce que la noche es un momento especial y diferente en la vida de un museo. “Se crea una atmósfera distinta, incluso para la gente que trabajamos aquí”, explica, mientras alude a factores como la luz de la calle que entra a través de la galería central, a las historias que se cuentan de los museos por la noche, a la arquitectura e historia de la mayoría de estos lugares y, sobre todo, a la actitud del público ante esta experiencia.

Con Marotta coincide el director de comunicación del Museo Thyssen-Bornemisza, José María Goicoechea: “Dentro de las salas no hay una gran diferencia, porque la iluminación es la misma; es el cambio de aires del visitante, que viene de una forma distinta a ver arte”. Para la cita, además, los museos suelen llevar a cabo actos especiales. En la mayoría de ellos la entrada es gratuita, “en nuestro caso a la colección permanente”, recuerda Goicoechea. En el del Museo del Prado, la exposición de los Tesoros de la Hispanic Society of America es la que abre sus puertas desde las 20.30 horas.

Una de las salas del Prado, durante la edición del pasado año.
Una de las salas del Prado, durante la edición del pasado año.

Otros centros, como los ocho CaixaForum repartidos por España, acompañan las obras de arte con otros detalles. “Ponemos música ambiente, visitas guiadas, intentamos generar algo diferente en el hall de cada centro, como una performance o música en directo, y en los auditorios reproducimos algunos cortos audiovisuales”, cuenta Alejandro Fernández, jefe de acción comercial y educativa de la citada Fundación. Para estos centros, así como para el resto de museos, esta noche es, en definitiva, la excusa perfecta para llegar a un público al que generalmente tienen menos acceso.

“Jugamos a que la cita sea un momento en el que el público que generalmente no acude pueda acercarse sin ninguna excusa”, prosigue Fernández. Sirva como dato que, durante la pasada edición, a los CaixaForum de Barcelona y Madrid se acercaron esa noche cerca de 11.000 personas, mientras que solo al Thyssen acudieron 7.800 visitantes. Es cierto que muchos de los asistentes son habituales de estos lugares, “pero otros también se acercan por primera vez o después de mucho tiempo sin pisar una sala, por la novedad. Sobre todo los jóvenes de entre 15 y 25 años, que es la franja de edad a la que más nos cuesta llegar”, recuerda Marotta, quien enfatiza en que cualquier excusa es buena para convencer de que un museo es una buena alternativa de ocio. Incluso de noche.

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