Las marcas alemanas llorarán la muerte del diésel

Las restricciones de las ciudades están afectando a las ventas de estos coches

VW o BMW podrían recibir multas millonarias si sube la cuota de vehículos de gasolina

Tubo de escape de un Volkswagen Passat TDI, de tipo diésel.
Tubo de escape de un Volkswagen Passat TDI, de tipo diésel.

Stuttgart, hogar de Mercedes-Benz y Porsche, también es una de las ciudades más contaminadas por el tráfico de Alemania. A partir de 2018, prohibirá todos los vehículos diésel, excepto los más modernos, los días especialmente malos. En Stuttgart, y en Europa, una década de amor con el diésel está llegando a su fin.

Aunque este tipo de automóviles emiten un 15% menos de CO2 que la gasolina, producen emisiones mucho más altas del tóxico óxido de nitrógeno. Además del dieselgate de Volkswagen, dado que los tests en Europa son bastante laxos, los vehículos diésel de otros fabricantes son en promedio seis veces más sucios en la vida real que en las pruebas de laboratorio, según el Gobierno alemán. Incluso los modelos modernos son una amenaza para la salud pública.

Los alcaldes de París, Atenas y Madrid quieren que el diésel salga de sus ciudades en 2025. El centro de Londres introducirá este año una “tasa de toxicidad” para los vehículos antiguos. Eso está afectando la demanda. En abril, las ventas de vehículos diésel en Alemania cayeron un quinto. En 2018, representarán solo el 42% de los nuevos automóviles en Europa occidental, informa la consultora LMC Automotive, en comparación con el 52% de 2015.

Es una noticia alarmante para los fabricantes europeos. Si su cuota de coches de gasolina aumenta, es más probable que superen los niveles de emisiones de CO2 de la UE. VW, BMW y Daimler ya están en camino de incumplir sus objetivos. Daimler podría recibir una multa anual de 150 millones, BMW de 500 millones y VW de 1.200 millones, según la consultora PA Consulting. Podrían hacer los coches de gasolina más eficientes en carbono, pero a un coste de 700 euros por vehículo.

Los fabricantes alemanes están presionando para retrasar la extinción del diésel. Pero si se miran en el espejo de la industria financiera, no funcionará. Aunque los reguladores estén permitiendo a los bancos adaptarse paulatinamente a las nuevas normas, los inversores les están obligando a cumplirlas ya. Con los coches, incluso si los políticos van lentos, los conductores y los inversores harán el cambio sorprendentemente rápido.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de Cinco Días.

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