Tribuna

El diálogo necesario tras el 26J

La sociedad debe ser consciente de la importancia de la empresa en la creación de riqueza, empleo y bienestar colectivo

Las elecciones generales de diciembre de 2015 configuraron un nuevo escenario político en el que ningún partido ostentaba la mayoría suficiente para gobernar en solitario. Por tanto, la formación de Gobierno pasaba por el diálogo y el pacto entre las fuerzas políticas. El acuerdo fue imposible y seis meses después estamos nuevamente llamados a las urnas el 26 de junio. A tenor de lo que indican las encuestas, los resultados de estos comicios no diferirán sustancialmente de los anteriores y la necesidad de pactar será, si cabe, más perentoria. No podemos permitirnos continuar mucho tiempo más en esta situación de interinidad política. Es necesario contar cuanto antes con un Gobierno estable que tome las medidas necesarias para afianzar la recuperación de la economía española.

La pertenencia a la UE y el sistema institucional definido por la Constitución, que instaura los principios de democracia, Estado de derecho, economía social de mercado y Estado del bienestar, son los pilares fundamentales sobre los que se ha asentado la convivencia en los últimos 40 años en los que la sociedad española ha alcanzado altas cotas de prosperidad y bienestar. Esos principios constituyen las premisas básicas para que las empresas puedan desarrollar su actividad, llevar a cabo nuevos planes de inversión, crear puestos de trabajo y ser competitivas en el mercado global. Y esos principios deben ser preservados para que, con una actividad empresarial dinámica, puedan cicatrizar las heridas causadas por la crisis y España dé un nuevo salto adelante en el mundo. Por ello, tras las elecciones, las empresas demandan a las diferentes fuerzas políticas un debate inmediato y efectivo que garantice los principios aludidos y que asegure el bienestar social y económico del conjunto de los ciudadanos.

Ya antes de las elecciones generales de diciembre, la Cámara de España reclamó al futuro Parlamento la adopción de pactos de Estado en cuatro materias básicas para nuestro modelo de desarrollo a largo plazo: competitividad e internacionalización de la economía española, formación y empleo, unidad de mercado y energía. Dichos acuerdos no deben quedar en mera retórica o imagen, sino que han de encontrar su materialización real, y con rapidez, en actuaciones concretas, ambiciosas y evaluables. Pactos que permitan el reencuentro entre la esfera política y la ciudadanía, reforzando la relevancia y estabilidad de nuestro sistema de economía social de mercado como la única vía para la mejora sostenida del bienestar colectivo. Hoy, volvemos a reclamarlos con el firme convencimiento de que el progreso del país y el bienestar de la sociedad dependen de que seamos capaces de avanzar juntos en esos ámbitos.

Más de tres millones de empresas están adscritas a las Cámaras de Comercio. Una circunstancia que convierte a la red cameral en una profunda conocedora de las necesidades del tejido empresarial español. Además, la composición actual de la Cámara de España, con presencia de las grandes empresas, las pymes y los autónomos, nos permite pulsar de manera constante el clima empresarial. Las compañías deben ser las protagonistas destacadas de las iniciativas y actuaciones de la política económica, como agentes fundamentales para la estabilidad y el desarrollo del sistema. La sociedad debe ser consciente de la significativa e irremplazable importancia de la empresa en la creación de riqueza, empleo y bienestar colectivo. Por esa razón, la Cámara de España propondrá al nuevo Gobierno una serie de medidas prioritarias en el ámbito económico encaminadas a reforzar nuestro modelo productivo y ayudar a que el país dé un nuevo salto de modernidad y progreso en la próxima década.

Es imprescindible disponer de un número creciente de empresas fuertes, con mayor dimensión media, con decidida vocación internacional, con trabajadores y directivos adecuadamente formados, con mayores recursos destinados a la innovación y la digitalización, con productos y servicios de calidad y marca, y, en definitiva, con mejor capacidad competitiva en el mundo global. Es importante señalar también que la estabilidad macroeconómica debe seguir siendo uno de los pilares de la expansión de la economía española, por lo que es necesario mantener el proceso de consolidación fiscal, con la debida prudencia.

Desde la Cámara de Comercio de España reclamamos a las fuerzas políticas el esfuerzo responsable y generoso para construir puentes de diálogo y consenso que permitan consolidar la recuperación y avanzar en el progreso económico y social de los ciudadanos y empresas de nuestro país.

José Luis Bonet es presidente de la Cámara de España.