Tribuna

La tediosa gravedad de los datos

Los datos son cada vez más importantes para los negocios, y por ello, los directores de tecnología necesitan continuamente optimizar sus estrategias de gestión de datos para adaptarse a esta situación. Un componente clave en esta estrategia es el cloud, en forma de un conjunto de proveedores de servicio que nos ofrecen una amplia variedad de servicios, cada vez más completos y competitivos.

En numerosas infraestructuras tecnológicas, la criticidad de los datos obstaculiza, sin embargo, el movimiento de los datos entre el cloud y el centro de datos propio, lo que resta eficiencia al uso de los recursos de cloud disponibles en el mercado. Un riesgo cada vez mayor de los directores técnicos es la implementación de una infraestructura multicloud con el control de datos necesario, y con la flexibilidad de poder trasladar los servicios de un proveedor a otro, o a sus propios centros.

Las presiones sobre los directores de tecnología son incluso mayores que antes para dar cabida a la transformación digital que muchas empresas están sufriendo, y que requieren cambios en los procesos, nuevos recursos tecnológicos y mayor agilidad en la puesta en marcha y operación de los mismos. El cloud es fundamental para esto, puesto que proporciona elasticidad y rapidez, pero hay que estar preparado para poder adoptarlo. Lo que conocemos como gravedad de los datos, diferenciándolo de la importancia de los mismos, es la afinidad que tienen cierto tipo de datos de estar cerca de las infraestructuras donde se han creado y que ofrece cierta resistencia a poder moverlos libremente, tal y como resulta complicado alejar cualquier objeto de nuestro planeta.

Los datos digitales tienen masa y latencia y confidencialidad. Dentro de la gravedad podríamos incluir al menos esos tres componentes. La masa viene asociada al tamaño de los datos, y es que la cantidad de datos a tratar resulta el primer factor limitante; por ejemplo mover una infraestructura de varias decenas de petabytes requiere un esfuerzo considerable en tiempo y recursos para cualquier organización.

El segundo factor, la latencia, viene determinado por la necesidad de ciertas aplicaciones o servicios para disponer de un acceso rápido a los datos que utilizan, y que limita la distancia a la que pueden ubicarse esta información.

El tercero, la confidencialidad, se refiere a las regulaciones y normativas que aplicamos a ciertos tipos de información, como las nacionales o las de la UE, que limitan la ubicación de cierto tipo de datos y el control que debemos ejercer sobre los mismos.

Estos son ejemplos de cómo se produce la gravedad de los datos y de cómo los datos pueden estar estrechamente conectados a una infraestructura en concreto, lo cual dificulta la labor de mover los datos dentro y fuera del cloud, y disolver los silos de datos existentes dentro de una organización. El concepto de la estructura de datos es la respuesta ante este reto, definiendo un servicio de datos homogéneo, independientemente del lugar donde se ubiquen los servicios, de forma que las organizaciones pueden mantener el control de los recursos y trasladar los servicios a diferentes proveedores o recursos internos.

La solución de almacenamiento privado para cloud, permite a las empresas conectar sus datos con las granjas de computación de los grandes proveedores cloud mediante sistemas de almacenamiento, físicamente situados cerca del cloud público. De este modo, los negocios pueden hacer uso de la enorme capacidad de los hiperescalares como Amazon Web Services, al tiempo que acatan los requisitos de gobernabilidad y cumplimiento de normativas.

La solución Cloud Ontap permite ubicar sus datos completamente dentro del cloud, sin disponer de una cabina física, llegando a un modelo de almacenamiento completamente definido por software.

Estas soluciones son compatibles con los equipos que los clientes ya tienen en sus organizaciones o en los proveedores de servicio locales, hay interoperabilidad, tienen las mismas capacidades y las mismas herramientas de gestión.

Esto dota a los gestores de tecnología de una gran libertad de elección y de la capacidad real de mover servicios al cloud venciendo esa gravedad que tienen sus datos.

Javier Martínez es director técnico de Netapp Iberia.

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