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El 75% de la población mundial trabaja como autónomo o temporal

Un estudio realizado por la OIT revela que las políticas de liberalización del mercado laboral, llevadas a cabo en los países desarrollados tras la crisis, han provocado que tres cuartas partes de la población activa mundial trabaje con contratos temporales o por cuenta propia. Y esta pérdida de protección del trabajador no ha servido para reducir la tasa de desempleo.

Población activa

Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), las tres cuartas partes de los trabajadores de todo el mundo se encuentran desempeñando trabajos temporales, ocasionales o por cuenta propia. Y, además, es probable que este tipo de empleo vaya a prevalecer con mayor frecuencia a partir de ahora.

En el Finantial Times, la corresponsal de empleo Sarah O’Connor informa que la OIT llevó a cabo un estudio en el que se analizaron los patrones de empleo en 180 países, y cuyas conclusiones fueron que el modelo "estándar" de empleo fijo y a tiempo completo “predominaba cada vez menos" en las economías prósperas y desarrolladas.

En los países en vías de desarrollo, el empleo asalariado sigue creciendo como parte del total de la población activa, pero esta tendencia histórica parece ir disminuyendo.

La OIT afirma que aunque los modelos "no estándar" de empleo pueden se de ayuda para que las personas se hagan hueco en el mercado laboral, esta tendencia también podría dar lugar a empleos demasiado inestables, incapaces de ofrecer una respuesta "sólida y sostenible" a la demanda mundial.

"Con estas tendencias se corre el riesgo de que se perpetúe el círculo vicioso de debilidad de la demanda mundial y de la lenta creación de empleo, que ha caracterizado a la economía global y a muchos mercados laborales a lo largo de todo el período posterior a la crisis", declaró Guy Ryder, Director General de la OIT.

La OIT ha instado a los gobiernos a hacer más esfuerzos por ampliar la cobertura de las pensiones y las prestaciones por desempleo de los trabajadores "no estándar". Asímismo, ha señalado que unas regulaciones del mercado laboral bien definidas son esenciales para proteger a estos trabajadores de un trato injusto.

A pesar de que las legislaciones laborales se han ido reforzando gradualmente en todo el mundo, en el caso de algunos países europeos, como España, se ha tendido a políticas de liberalización tras la crisis financiera, en un intento por paliar las altas tasas de desempleo. Por ello, en la actualidad resulta más fácil para las empresas contratar y despedir a los trabajadores, así como hacer reducciones de salario.

Según de la OIT, del estudio realizado se deduce que la reducción de las medidas de protección de los trabajadores no ha traído consigo el descenso del desempleo. Michael Saunders, economista del grupo financiero Citi, discrepa de esta teoría, alegando que los países desarrollados que han creado más puestos de trabajo desde la crisis han sido los que han aplicado más medidas económicas de liberalización.

"La principal estrategia política, el único enfoque político, debería ser la creación de puestos de trabajo, en lugar de medidas demasiado idealistas que solo pretenden aumentar el número de asalariados, de puestos de trabajo permanentes" declaró. "Si lo que se persigue es un mundo perfecto de empleo estable, seguro y de por vida, en la práctica lo que se terminará generando es una población base de desempleados a largo plazo, que acabarán siendo no aptos para un empleo".

Solamente la mitad de los trabajadores a nivel mundial perciben un sueldo o salario, el resto trabaja por su cuenta o depende de otro miembro/s de la familia.

Del porcentaje de asalariados, solo el 40 % corresponde a empleados fijos a tiempo completo, según el análisis de la OIT.

Al analizar los datos de los países con información disponible, que abarca el 84 % del empleo mundial, se encontró que una cuarta parte de los trabajadores tenían un contrato indefinido, el 13 % tenían contratos temporales o de duración determinada y el resto trabajaba sin contrato.

En cuanto a los contratos indefinidos, que habían sido lo habitual en los países ricos, su porcentaje actual en el empleo total ha disminuido ligeramente, pasando del 74% en 2004 al 73,2 %, según los datos más recientes - de los cuales menos de dos tercios corresponden a contratos a tiempo completo.

Se ha producido un incremento en el número de trabajadores por cuenta propia y en aquellos que no poseen ningún tipo de contrato.

En los países de ingresos medios y bajos, el 13,7 % y el 5,7 % de los trabajadores, respectivamente, cuentan con contratos fijos de trabajo.

"Una continuidad de las tendencias anteriores podría sugerir que la incidencia de las relaciones laborales estables representaría una proporción aún menor en el número total de puestos de trabajo de los próximos años", concluyó el informe.

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