El Foco

La renta fija no es tan segura

El mercado de renta se encuentra en una encrucijada difícil de valorar adecuadamente desde el punto de vista de los inversores. Los tipos de interés han caído fuertemente a lo largo de los años de crisis económica y sabido es que hasta se han producido rentabilidades negativas en este mercado tradicionalmente refugio de inversiones financieras conservadoras.

Los problemas de las obligaciones y de los bonos, desde la óptica de la rentabilidad, hay que relacionarlos, como en cualquier otra inversión, con las características de seguridad y liquidez. La seguridad de muchas emisiones, entre ellas las de países soberanos, se han visto afectadas por la situación económica y, a través de la denominada prima de riesgo, han incorporado rentabilidades elevadas, en algún caso elevadísimas. El grado de cumplimiento en la devolución del principal y del pago de intereses afecta a estas emisiones de manera notable y se refleja en los precios-rentabilidades.

La importancia del mercado de la renta fija es muy notable. Y resulta especialmente significativa en las grandes financiaciones y, entre ellas, las estatales. Estos títulos, tradicionalmente apetecidos por los inversores con aversión al riesgo, han servido para remansar importantes volúmenes de dinero de las carteras institucionales. Especialmente significativas pueden ser las carteras de los fondos de inversión en las modalidades de renta fija y mixta, las carteras de las compañías de seguros, las inversiones de los fondos de pensiones y otros planes complementarios de la seguridad social pública y la propia Seguridad Social.

Conocido por todos es el binomio precio-rentabilidad. Los bonos ajustan su precio a vencimiento según los tipos de interés nominales que ofrecen y la situación de rentabilidades del mercado. Esta circunstancia nos lleva a que cualquier subida de tipos se materializa inmediatamente en una caída del precio de los bonos.

Durante el periodo de caídas se han producido muchas emisiones, públicas y privadas

Indudablemente, si el inversor tiene la posibilidad de esperar al vencimiento no tendrá problema alguno en recuperar lo invertido, salvo el riesgo del emisor. Pero se verá obligado a no poder vender, salvo que lo haga con pérdidas.

Durante el periodo de caída de tipos se han producido muchas y muy variadas emisiones, tanto públicas como privadas. Los agentes económicos han tomado posiciones de compra en el mercado, en general cada vez con menores tipos de interés y, por ello, menor rentabilidad.

Las grandes carteras e incluso algunas de pequeño tamaño, se encuentran repletas de bonos. Y los bonos proporcionan una rentabilidad limitada a esas carteras. La cuestión radica en que el valor de la cartera en caso de venta es cada vez más pequeño según suben los tipos de interés. En carteras que no necesitan vender, esto es un problema menor, como hemos visto, pero si la cartera precisa hacer liquidez para permitir, por ejemplo, a ciertos inversores salir del patrimonio acumulado, se generarán pérdidas, que hacen caer el patrimonio y que afectan tanto a los que salen como a los que se quedan. Esto significa que los que se quedan ven disminuir día a día su posible recuperación de la inversión.

Y la pregunta es ¿qué sucede si se lanzan una gran mayoría de inversores a pedir el rescate de sus inversiones? En el mercado se producirían ventas masivas de bonos que, además de sufrir el impacto en su precio del diferencial de tipos emisión-mercado actualizado, tendrían el impacto de la oferta masiva. Menores precios de venta aún.

Con todo ello la subida de tipos es una amenaza muy seria para muchos sistemas de cobertura.

Disfrutamos en el momento actual de unas políticas monetarias, tanto en Estados Unidos como en Europa, que no han adoptado todavía medidas encaminadas a subir los tipos de interés de forma decidida, pero en el momento en que Estados Unidos necesite subirlos, para encauzar su economía, lo tendrá que hacer y empezaremos a ver la magnitud el problema.

Entidades financieras que se han comprometido en tasas de rentabilidad que no pueden cumplir por la caída de tipos, fondos de inversión cuyo valor liquidativo sufre las consecuencias de las oscilaciones de los tipos de interés, fondos de pensiones y compañías de seguros serán los primeros afectados.

Disfrutamos de unas políticas monetarias que no han adoptado medidas para subir los tipos de interés

Tampoco olvidemos la influencia de la inflación, en este caso bastante relacionada con la falta de actividad, los precios del petróleo y de los movimientos de las divisas, entre otros factores. Una y otra afectan también al mercado de la renta fija. La inflación negativa medida en algunas economías ha permitido, como se decía al principio de este artículo, un mercado de tipos por debajo de cero. Estos bonos, aún ofreciendo tipos negativos, en términos reales ofrecen rentabilidades positivas al superar la inflación, de ahí su existencia. El caso de las divisas es parecido. Si la emisión se encuentra realizada en una divisa que se aprecia frente a la del agente económico que invierte, también obtiene una rentabilidad positiva. Por ello, la percepción de renta negativa es solo una apreciación carente de realidad.

Existe ya inquietud en algunas entidades financieras europeas como las aseguradoras de vida de Alemania, Suecia y Austria, entre otras, ya que, según estimaciones, pueden perder cerca de un 20% de sus fondos propios si los tipos de interés siguen en cotas próximas al 0%. Y aquellas entidades que se han decidido a asegurar operaciones a largo plazo sobre tipos de interés, han logrado un ahorro ridículo frente a lo que podrían haber conseguido sin cerrar este tipo de operaciones.

Los tipos de interés siempre se han movido de manera más o menos errática y acomodados a los diferentes momentos económicos. Acertar exactamente con su evolución es un ejercicio que produce interesantes rendimientos a quien atina en la previsión. Lo que sucede es que no resulta difícil prever la tendencia. Eso es diferente. Y ahora vivimos en un momento donde todo parece indicar que estamos a punto de emprender la senda de unos tipos al alza.

En resumen, según lo expresado en este artículo, la situación puede llegar a ser crítica en el mercado de la renta fija, en el momento en que se consolide un mercado de tipos de interés ascendentes.

Cecilio Moral Bello es Catedrático de Economía Financiera y Director del Máster en Finanzas de ICADE

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