La pirámide de edad juega a favor de la juventud

Si estás formado, sí tendrás trabajo

En los próximos años se necesitarán técnicos y profesionales de apoyo

Los jóvenes deberán cubrir 7,6 millones de vacantes en una década

Si estás formado, sí tendrás trabajo
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Hay futuro, pero solo si se está formado. Los jóvenes con estudios serán los que tengan mayores oportunidades laborales. El relevo generacional contribuirá a ello: en los próximos diez años se quedarán vacantes 7,6 millones de puestos laborales debido a las jubilaciones. Pero la mayoría, el 60%, será para trabajadores con titulación universitaria o en Formación Profesional superior, mientras que las opciones para los niveles educativos inferiores no llegarán al 2%.

El aumento neto del empleo se va a concentrar en los puestos de trabajo que exigen mayor cualificación (directores y gerentes, técnicos y profesionales científicos e intelectuales, o técnicos y profesionales de apoyo) que, en gran medida, responden a las características de los titulados con estudios universitarios o formación profesional superior.

Las tres únicas salidas para la crisis

Continuar la formación, buscar oportunidades de empleo en otros lugares fuera de España y emprender son las tres vías por las que los jóvenes españoles han respondido más activamente a la crisis económica que se vive en España desde 2008 y que ha dejado sin perspectivas de futuro a las nuevas generaciones.

En todas ellas, la formación actúa como una palanca que impulsa este tipo de respuestas: los titulados superiores, aquí se incluyen tanto los universitarios como los alumnos de Formación Profesional, continúan formándose en mayor proporción. Por tanto, están más abiertos a la movilidad y tienen tasas de actividad emprendedoras mucho más elevadas que aquellos que no tienen estudios.

Entre los jóvenes más formados, las tasas de actividad emprendedora actuales ya han recuperado los niveles que había en el año 2005 y, gracias a su preparación, se considera menos probable el abandono de la citada actividad empresarial una vez iniciada.

Los autores del informe sobre las perspectivas de formación y empleo de los jóvenes españoles también analizan las respuestas pasivas frente al desempleo y señalan que entre los jóvenes que ni estudian ni trabajan son una minoría los que no buscan empleo.

Representan el 7% de las personas con edades comprendidas entre los 18 a 24 años, pero si se excluyen los que perciben prestaciones por incapacidad o prejubilación, realizan trabajo de voluntariado o labores del hogar, el porcentaje se reduce al 1,5%; en total, unos 50.000 jóvenes.

Mucho más preocupante es la situación de los denominados ninis, ni estudian ni trabajan, aquellos que buscan trabajo y no lo encuentran y, en especial, el hecho de que más del 60% de ellos carece de estudios posobligatorios y, sin embargo, no realiza ningún tipo de formación. En este colectivo, asegura el informe elaborado por los investigadores de la Universitat de Valencia, se encuentran más de 300.000 jóvenes menores de 25 años.

La previsión, según recoge el estudio La formación y el empleo de los jóvenes españoles. Trayectoria reciente y escenarios futuros, es que el 73% del empleo neto creado sea de este tipo, a pesar de que los ajustes derivados del control del déficit público pueden afectar al empleo de los profesionales de la sanidad y de la educación.

El informe ha sido elaborado por la Fundación BBVA y el Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (IVIE), y detalla las ocupaciones que más aumentarán, entre las que destacan los técnicos y profesionales de apoyo, con un crecimiento medio anual del 2,6% y absoluto de hasta 779.000 empleos. También se esperan incrementos en los empleos administrativos (145.000), especialmente los orientados al trato con clientes (con un aumento de 395.000), mientras que los puramente administrativos descenderán (unos 250.000) debido a la creciente automatización de esas tareas.

Tendencias

Por sectores de actividad, se prevé una terciarización adicional del empleo, con un peso progresivamente mayor de los servicios privados. La evolución de la industria y de la construcción estará más condicionada por la situación cíclica mientras que, previsiblemente, continuará la tendencia a la reducción del empleo del sector primario y el sector público.

En las áreas de sanidad y de educación, las previsiones de creación de empleo son negativas, pero se corresponden con un escenario de graves dificultades financieras de las Administraciones públicas españolas, por lo que la situación podría cambiar de aquí a 2025.

Según uno de los autores del informe, el profesor de la Universitat de Valencia Lorenzo Serrano, el futuro para los jóvenes no se presenta tan desalentador como en la actualidad.

“Va a haber oportunidades mucho mayores de las que ha habido hasta ahora, aunque lo que es un hecho evidente es que, incluso en época de crisis, la formación protege contra el desempleo”, explica este investigador, que junto a su colega, Ángel Soler, han analizado los problemas laborales de los jóvenes de 16 a 34 años durante las tres últimas crisis y el papel que ha desempeñado la formación en este proceso. Ambos alertan de la necesidad de iniciativas públicas y privadas, mucho más potentes que las que existen actualmente, para mejorar la empleabilidad de los jóvenes escasamente cualificados, que se enfrentan a elevados riesgos de exclusión laboral. Por ello, es necesario reducir el fracaso escolar y disminuir el abandono temprano de la formación.

En este sentido, el informe detalla que los jóvenes con estudios posobligatorios (desde bachillerato y formación profesional hasta universitarios) tienen una probabilidad mayor de estar ocupados, con una ventaja de 10,7 puntos porcentuales frente a los que poseen estudios primarios o secundarios obligatorios, que se eleva hasta casi 13 puntos porcentuales para los universitarios.

Por ello, la relevancia de la calidad de la formación para la empleabilidad se acentuará durante la próxima década, un periodo en el que las oportunidades de empleo se concentrarán en los más cualificados y en aquellos que demuestren una serie de destrezas y competencias.

El problema de la sobrecualificación

La empleabilidad y el tipo de ocupación dependen de las competencias y no solo de tener un diploma. Por tanto, indican los autores del informe que una parte importante de la sobrecualificación de los universitarios es aparente porque en bastantes casos sus competencias son menores de las que deberían poseer por su nivel de estudios.

Esto es, uno de cada dos jóvenes teóricamente sobrecualificados (ocupados en puestos que no requieren estudios superiores) tienen un nivel bajo o medio-bajo de competencias, frente a quienes poseen el nivel más alto de competencias que ocupan puestos de trabajo adecuados y apenas padecen sobrecualificación.

Según la investigación realizada por la Fundación BBVA y el IVIE, el desajuste entre nivel educativo y competencias, que tienen muchos jóvenes españoles cuando abandonan el sistema de educación, “puede y debe intentar corregirse también mediante la formación continua”, aunque se constata que “existen debilidades en la oferta existente y se requieren cambios decididos”, tanto en la toma de conciencia de jóvenes y de familias como de las empresas y del sector público.

El estudio también resalta la importancia de ofrecer formación a los profesionales en situación de desempleo, sobre todo a los menos preparados, pues el hecho de estar sin una ocupación representa una pérdida de oportunidades de adquirir capital humano en el puesto de trabajo y a través de la experiencia laboral.

Entre las medidas propuestas está la de ofrecer formación dual (en aulas y combinada con prácticas en empresas), mediante políticas activas de empleo mucho más ambiciosas que las actuales, que incluyan el asesoramiento personalizado a los desempleados.

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