España crea una especie de eurobonos y aplaza intereses

El Tesoro hace pleno con los bonos ligados al IPC

El Tesoro hace pleno con los bonos ligados al IPC

El Tesoro ha inaugurado con un éxito rotundo la emisión de deuda ligada a la inflación. No será la única; el objetivo de España es crear toda una serie de referencias a distintos plazos vinculadas al IPC. Los inversores extranjeros se pelean por el papel español, como revela el mínimo histórico de rentabilidad del bono a 10 años, en el 2,85%.

La nueva deuda, que ya utilizaban Francia, Italia y Alemania, supone una suerte de eurobono. De entrada, los intereses se vinculan a la evolución del Índice de Precios de Consumo de la zona euro, sin incluir el tabaco, el elemento más inflacionista en los últimos tiempos, debido a la creciente carga impositiva.

Ante una previsible recuperación de la economía europea y española –Bruselas prevé que el PIB nacional sea el que más crezca de la zona euro en 2015 con un incremento del 2,1%–, el Tesoro se sacude el problema de las tradicionales tensiones inflacionistas de España.

Desde 2002, el IPC nacional siempre ha subido más que el agregado de los países del euro, salvo en meses puntuales de 2009, 2012, y desde finales de 2013 hasta ahora. Mientras, el diferencial a favor de la inflación nacional ha rozado los dos puntos porcentuales en varias ocasiones durante los últimos 12 años.

Los bonos ligados a la inflación, salvando las distancias, son lo más parecido que puede a encontrarse en el mercado a los repudiados –por Alemania– eurobonos. Está claro que no se ponen en común los pasivos de los países, pero al menos se vinculan los intereses a la evolución económica de toda la zona euro.

Javier Domínguez, socio director de Auriga Global Investors, prevé que la inflación española se dispare si se consolida la recuperación económica. “Para el Tesoro es un negocio redondo. De entrada, pagará un 1,8% de rentabilidad, cuando en el bono clásico al mismo plazo abonará un punto porcentual más”, explica. Es cierto que el diferencial de rentabilidad frente al venerado bund germano se mantiene, más o menos en el entorno de los 150 puntos básicos. Mientras que España ofrece alrededor del 1,8%, Alemania ha prometido menos del 0,5% en las últimas subastas de esos bonos. De ahí la avalancha de demanda que recibió el Tesoro en la colocación cerrada el martes.

Aun así, el organismo de financiación del Estado pilotado por Íñigo Fernández de Mesa sale ganando. Javier Casal Martín, subdirector de la mesa de deuda pública de Ahorro Corporación, afirma que el Tesoro pagará menos en un principio, lo que con una ratio de deuda pública sobre el PIB que ronda el 100% supondrá un balón de oxígeno adicional en cuanto a la carga de los intereses de la deuda y el cumplimiento de los objetivos de déficit público. Es más, si finalmente la zona euro entra en una etapa persistente de baja inflación o incluso de deflación puede llegar a ahorrarse mucho dinero.

El Gobierno prevé que los intereses de la deuda se sitúen en 36.590 millones en 2014, pero hizo estos cálculos a finales de 2013. Entonces, calculó que la deuda a 10 años tendría una rentabilidad media del 4,3%. La buena noticia es que ya ha perforado a la baja el nivel del 2,9%.

El Ejecutivo ya anunció el pasado 30 de abril, cuando dio luz verde al plan de estabilidad y reformas, que “la factura de los intereses de la deuda va a disminuir considerablemente”.

De acuerdo a un documento publicado ayer en el Boletín Oficial del Estado (BOE), los inversores de los bonos cobrarán cada 30 de noviembre. La rentabilidad nunca podrá ser negativa, pero en caso de una caída del IPC armonizado de la zona euro sí puede ser inferior al 1,8%: el suelo es el 0%.

El experto de Ahorro Corporación añade que resultaría más interesante comprar el bono a una década vinculado a la inflación para una previsión de aumento de precios superior al 1% en términos anuales durante los próximos 10 ejercicios. En caso contrario, sería más lógico optar por la deuda clásica.

 Los compradores naturales de la deuda ligada a la inflación son inversores con compromisos vinculados a la evolución de los precios. Así, una gestora de fondos de pensiones que haya prometido a sus partícipes una rentabilidad equivalente a la inflación más un 1%, se embolsará directamente un 0,8% (el 1,8% que pagan los bonos menos el punto porcentual pactado con los inversores), explica Javier Domínguez, socio director de Auriga Global Investors.

 Interesantes con una inflación de más del 1%

El producto, interesante si la inflación supera el 1% anual en los próximos 10 ejercicios, está diseñado para inversores con el deseo claro de quedarse el activo hasta su vencimiento, y es especialmente atractivo para los extranjeros. El 73% del importe colocado el martes se vendió a institucionales foráneos. Francia tuvo la mayor participación con un 21%, seguida de Reino Unido e Irlanda con un 15%, los países nórdicos con un 8% e Italia con un 6%. Según el tipo de inversor, los mayores compradores fueron las gestoras de fondos de inversión con el 41% del total, seguidos de entidades bancarias con un 21%, aseguradoras y fondos de pensiones, que participaron con un 16%, y bancos centrales, con el 8%.

Aunque la deuda se dirigió exclusivamente a inversores profesionales, los particulares podrán comprarla en el secundario sin problemas, puesto que su nominal es de 1.000 euros. De entrada,  el importe mínimo no es un obstáculo. Eso sí, el mercado español de renta fija para particulares, el Send, no las incorporará; los compradores deberán acudir a su banco, que deberá ejecutar la orden a través de la mesa de renta fija.