Asesoramiento y costes, los principales desafíos

Siete claves para el futuro de la banca privada en España

Siete claves para el futuro de la banca privada en España

La virulencia de la crisis financiera ha sorprendido también a los clientes bancarios más acaudalados. En paralelo a escándalos como el de las preferentes, sufrido principalmente por pequeños inversores, los clientes de gama alta también han padecido despropósitos como el de la estafa piramidal de Madoff o las pérdidas por las emisiones de deuda de Lehman Brothers o la banca islandesa. La banca privada española ha pasado por ellos mucho más de refilón que la de otros países pero, aun así, afronta los desafíos de una clientela cada vez más exigente que quiere hacer valer el precio del asesoramiento que recibe.

Accenture y AFI han realizado un estudio sobre el presente y futuro del sector, en el que han participado una treintena de entidades, y que muestra cuál es la visión de una banca privada que se prepara para el nuevo escenario que abre la incipiente recuperación económica y el fin del proceso de reestructuración financiera. Estas son las principales conclusiones.

1. Cambio regulatorio e impacto en costes

Como de costumbre, una de las principales inquitudes del sector tiene que ver con la regulación. Para la banca privada, centrada en la gestión de activos, Mifid II es el gran desafío. La nueva directiva busca reforzar la protección del cliente e inversor y aumentar los mecanismos de control y para ello determina la eliminación del cobro por retrocesiones –el pago de comisiones por parte de las gestoras a sus distribuidores– en favor del cobro por asesoramiento. El objetivo es que las comisiones de gestión que paga el cliente no incluyan el coste de distribución del producto. O que al menos el inversor pueda diferenciar con claridad cuánto está pagando por el asesoramiento.

“El mayor impacto de esta regulación será la eliminación de las retrocesiones, con lo que emerge la necesidad de nuevas vías de ingresos a través del asesoramiento”, apunta el informe. En definitiva, el servicio de banca privada deberá ser más competitivo y no repercutir unos mayores costes en el cliente. Y ello puede plantear dos escenarios: una guerra de precios en comisiones entre entidades, o la constatación de que, “por debajo de determinado patrimonio, el aumento de costes por la nueva regulación no hace rentable el servicio para la banca privada tradicional”, añade. Una situación que puede provocar fusiones o el fin de las entidades menos eficientes.

2. La competencia de las Eafis

El paso del cobro por retrocesiones al cobro por asesoramiento que establece Mifid II va a situar en el mismo terreno de juego a las Eafi y al resto de agentes, apunta el informe. Las denominadas empresas de asesoramiento financiero en ocasiones, además del cobro directo al cliente por su asesoramiento, recurren al cobro de comisiones por la distribución de productos de terceros, lo que puede llegar a cuestionar su independencia.

Es por ello que algunos bancos privados dejan de trabajar con Eafis en favor del papel de los agentes, “que ponen en valor el asesoramiento de la propia casa”. Pero, por otro lado, los bancos privados reconocen que a medida que la entrada en vigor de la nueva regulación se vaya acercando, las Eafi serán competencia directa puesto que la propuesta de valor de ambos actores va a ser el asesoramiento y no la distribución. 

3. Los efectos de la amnistía fiscal

La banca privada española está notando el regreso de inversores con dinero fuera de España, tanto de los que lo sacaron del país por miedo al rescate de España y la ruptura del euro, como de los que ya lo tenían fuera de antes y se beneficiaron de la amnistía fiscal lanzada por el Gobierno en 2012. “Los clientes han visto que el servicio de banca privada es más caro en países como Suiza que en España”, señala David Cano, socio director general de AFI y uno de los autores del informe junto con Alfredo Ávila, managing director de Accenture. “La amnistía fiscal parece haber generado un flujo de patrimonio, originalmente invertido en productos financierso en el extranjero, que vuelve a España a productos del mismo tipo: básicamente fondos de inversión”, explica el informe.

Además, el capital extranjero que salió de España con el inicio de la crisis ha constatado que “los costes de la gestión financiera son más elevados fuera de España”, lo que provoca que todavía se observe una repatriación de dinero empujada por la regularización.

4. La inversión regresa, pero no toda

El informe constata, a partir de las reuniones celebradas con las entidades financieras, que la vuelta del capital extranjero, principalmente de carácter institucional, es la que tiene más importancia. “Aunque todavía se encuentra muy lejos de compensar los flujos de salida de los años precedentes”. Es más, el informe reconoce que no todo el capital que salió en los momentos más agudos de la crisis va a regresar. “No se deben perfilar los presupuestos confiando en regresos masivos. Hay clientes que, por su perfil, van a mantener una diversificación geográfica de su patrimonio para reducir riesgo y, por lo tanto, aunque hayan aflorado ese capital, lo van a mantener fuera de España”.

5. Interés relativo por las Socimi

La figura de las Socimi –sociedades cotizadas de inversión inmobiliaria– parece estar calando entre los grandes patrimonios. Al menos, los incentivos fiscales para su constitución –no se tributa por los beneficios, solo por el cobro de dividendos– han despertado un amplio interés, que sin embargo no apunta a que las Socimi vayan a ser un producto estrella para los clientes de banca privada. “Las Socimi sí son interesantes para optimizar el patrimonio inmobiliario del cliente pero no se detecta una elevada demanda como para invertir en ellas al nivel de otro activo financiero. Quizá porque es un producto que está empezando”, explica David Cano. “No las descartan como producto pero prefieren esperar y ver el comportamiento de las que ya están en marcha para tomar decisiones”, añade el informe.

6. Fiscalidad y planes de previsión

La fiscalidad es siempre un tema controvertido en el mundo de la banca privada, que aspira a una tributación lo más benévola posible y previsible en el largo plazo, que permita una planificación financiera fiscal de amplio recorrido en el tiempo. El sector ya tiene asumido que no habrá mejoras en la actual tributación de las Sicav pero sí aspira a cambios en los planes de previsión a largo plazo. “La gestión patrimonial a largo plazo en general y los fondos de pensiones en particular, principal alternativa para aquellas personas que aporten para su ahorro a largo plazo una parte de su nómina, adolecen de inseguridad fiscal”, recoge el informe. Una denuncia especialmente candente tras las subidas del IRPF que entraron en vigor en 2012 y que el Gobierno se dispondría a suavizar.

7. Asesoramiento de calidad

El asesoramiento es el gran punto diferencial de la banca privada respecto a la banca comercial tradicional y el gran reto es profesionalizarlo, en un país poco acostumbrado a pagar por ello, según reconoce el informe de Accenture y Afi. Hay que hacerlo con la certeza de que “invirtiendo en productos hasta ahora refugio se va a perder dinero en términos reales”. Y el inversor por su parte debe aprender que “obtener una rentabilidad del 1% si la inflación está cerca de cero es mejor que ganar un 3% con una inflación del 4%”. El sector avisa así de las limitaciones en el medio plazo.