COLUMNA

Shell no lo puede tener todo

Puede Shell tenerlo todo? Los beneficios anuales récord obtenidos el pasado año, esconden un brusco descenso en el cuarto trimestre por la caída del precio del crudo. Pero a pesar de que se continúan las sombrías previsiones, Shell tiene la intención de aumentar el dividendo para el primer trimestre. Además, mantiene un ambicioso plan de inversión o gasto orgánico en capital (capex) de más de 32.000 millones de dólares para este año.

Compaginar la inversión con un goloso dividendo es un truco que Shell se ha permitido en 2008 gracias a los precios máximos del petróleo en el primer semestre del año pasado. Los ingresos por producción de crudo y las ventas de carburantes y derivados han permitido incrementar su dividendo mientras dedican 30.000 millones en capex.

Pero la rebaja del precio del crudo ha golpeado los beneficios del cuarto trimestre y la ganancia neta por costo de reemplazo disminuyó un 28%. La recesión global está también reduciendo la demanda de carburantes y estrechando los márgenes de refino.

Shell detesta conservar liquidez a costa de recortar el dividendo -que ya es más bajo que el de sus competidores-, aunque admite que no hay mucha flexibilidad con la inversión. No puede permitirse aplazar completamente sus proyectos actuales que no tendrían resultados hasta 2010 o 2012. Ya ha retrasado algunos de alto coste, pero es todo lo que puede hacer si no quiere tener mayores problemas a medio plazo.

Pero algo tendrá que ceder. Mantener el dividendo y los compromisos de gasto implican que Peter Voser, el responsable financiero designado como consejero delegado, tendrá que aplicarse con todas sus fuerzas en recortar los costes operativos y aumentar la deuda.

Al menos, esto sí podrá afrontarlo. El endeudamiento, incluyendo las obligaciones fuera de balance, terminó el año en un razonable 23%, cuando su objetivo es una media del 20%-25% para el ciclo. Pero Voser debe tener cuidado para que no se le dispare en 2009.

Administrar la liquidez y los costes será el gran desafío en el primer año de Voser al timón de la petrolera. Un ex director financiero no siempre se convierte en un buen consejero delegado. Pero para Shell, la experiencia de Voser parece muy útil en estos momentos. Por Fiona Maharg-Bravo

¿Pasado de moda?

Qué está de moda en plena recesión? A juzgar por H&M, el tercer mayor minorista de moda del mundo, la respuesta es el último vestido de la temporada.

El minorista de moda pensaba ocupar el lugar privilegiado en un, por lo demás, maltratado sector. Pero una escandalosa caída del 7% en las ventas subyacentes del gigante textil sueco en diciembre ha puesto esto en duda.

Lo cierto es que H&M ha anunciado una gran subida en los beneficios del cuarto trimestre gracias a un saneado 62,4% de su margen bruto. Pero éste se benefició de un cambio de moneda favorable y menos descuentos en comparación con el año pasado. La verdad es que este año empezó muy mal. Además, H&M indicó que, aunque esperaba un caída no tan brutal en las ventas subyacentes en enero, la cobertura del cambio de divisa quiere decir que no se beneficiará de la debilidad de la corona sueca frente al euro en el primer trimestre.

La debilidad de la tendencia de las ventas de H&M se tiene aún que poner de manifiesto en comparación con otros minoristas de moda como Inditex y Primark. Incluso, las ventas al por menor en Europa cayeron por octavo mes en enero, según el índice PMI de Bloomberg. El equipo directivo de H&M está poniéndose como meta ventas subyacentes planas para este año. Pero con un buen número de nuevas aperturas de tiendas ya planeadas será un ejemplo de correr para no moverse del sitio. Y la ambigüedad de los directivos en una conferencia con analistas reveló la corta visibilidad que la compañía tiene con respecto a precios y márgenes.

No hay lugar para errores en este sector. Los mayores minoristas de moda pueden lograr una más dura posición negociadora con los manufactureros asiáticos porque los volúmenes son más bajos. Pueden también cambiar su mix de proveedores y moverlo hacia países cerca de casa, como Turquía, para rebajar los costes de transporte. Pero los márgenes brutos están indudablemente en riesgo este año. Los minoristas deberán trabajar duro para convencer a los compradores, que han perdido trabajos y casas, que de verdad necesitan otra camiseta de tirantes finos. Por Rachel Sanderson