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Breakingviews
Opinión
Texto en el que el autor aboga por ideas y saca conclusiones basadas en su interpretación de hechos y datos

Avangrid y los límites de la futurología de las fusiones

La cancelada unión de la filial de Iberdrola con PNM es un ejemplo de cómo los ‘hedge funds’ siguen sin hacer pie en lo relativo a giros políticos

El parque eólico marino de Vineyard Wind, en una imagen facilitada por Avangrid.
Parque eólico marino de Vineyard Wind (Massachusetts, EE UU), de Avangrid.

La cancelada unión en EE UU entre Avangrid y PNM (por 8.000 millones de dólares), tras tres asombrosos años de espera para su aprobación oficial, es un ejemplo de cómo los hedge funds, que intentan valorar todos los ángulos de las fusiones, siguen sin hacer pie en lo relativo a giros políticos.

La operación habría supuesto una gran expansión en EE UU para Iberdrola, que controla Avangrid, valorada en 13.000 millones de dólares. Al principio, los obstáculos al cierre del acuerdo decayeron con tranquilizadora facilidad. Las agencias federales y la de Texas dieron su visto bueno. Los inversores, confiados, elevaron la acción de PNM hasta acercarse a la oferta. Pero la Comisión de Regulación Pública de Nuevo México se opuso a finales de 2021, planteando varias objeciones, entre ellas las sanciones pagadas en otros estados y las investigaciones en España sobre Iberdrola.

En última instancia, esa objeción acabó con el acuerdo, aunque de forma indirecta. Avangrid había recurrido al Supremo estatal, que aún no se había pronunciado cuando las empresas cancelaron su aventura, el día 2. Los inversores, mientras, actuaban como si el acuerdo fuera a seguir adelante. En mayo, PNM cotizaba a 49 dólares, frente a los 50,30 de la oferta. Otras veces, la tenacidad ha dado sus frutos: véase M&T Bank, que cerró un acuerdo de casi 4.000 millones con Hudson City Bancorp tras una maratón regulatoria de tres años. Esta vez, los arbitrajistas de fusiones que apostaban a que las nubes se despejarían han salido trasquilados.

Hay ecos de un acuerdo aún más tortuoso: la venta en 2016 de la aseguradora Genworth, por 3.000 millones, a China Oceanwide. Atrapado por las crecientes tensiones EE UU-China, llegó a su fin cuatro años y medio después de anunciarse. Ahora, la venta de Spirit Airlines a JetBlue por 4.000 millones es la operación de mayor envergadura de una cotizada de EE UU que lleva más tiempo pendiente, y ha sido impugnada por una agencia federal. La compra del fabricante de aspiradoras iRobot por Amazon, también pendiente desde hace tiempo, aún no ha sido aprobada ni en Europa ni en EE UU. Los arbitrajistas pueden fracasar fácilmente al tratar de valorar los riesgos políticos y regulatorios, pero eso es precisamente lo que tienen que hacer cada vez con más frecuencia.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías

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