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Análisis
Opinión
Texto en el que el autor aboga por ideas y saca conclusiones basadas en su interpretación de hechos y datos

Las telecos en España: fin de una era y retos de un nuevo ciclo

Han convergido tres turbulencias mayores que rompen el modelo de mercado de 2013: la fusión Orange-MásMóvil, la venta de Vodafone y la entrada de STC

Vodafone
Sede de Vodafone en Madrid.Cristina Arias (Getty Images)

España abrió hace una década un ciclo expansivo de extensión de la conectividad. Mientras que según el informe de cobertura del año 2013 de la Unión Europea apenas alcanzaba la media comunitaria en cualquier parámetro de análisis, el Índice de Economía y Sociedad Digital de la Unión Europea (DESI) del año 2023 refleja un liderazgo en el desarrollo de las redes de telecomunicaciones que se apuntaba en los últimos dos años (tercera posición en 2021 y 2022).

España se sitúa muy por encima de la media de la UE en cobertura de las redes fijas de muy alta capacidad (VHCN) (93% frente a 73%), acercándose a cumplir por adelantado el objetivo de la Década Digital de cobertura del 100%. La fortaleza de España en redes fijas se apoya en la cobertura de fibra óptica (FTTP) (91% vs 56%). Debe ser resaltado que las infraestructuras no solo son casi ubicuas en el territorio nacional, también están siendo usadas de un modo más intenso por la población que en otros Estados miembros, y España es líder de la UE en adopción de banda ancha fija de al menos 100 Mbps (87%).

El desempeño de España en banda ancha móvil reflejado por el DESI 2023 no es tan sobresaliente, aunque también se sitúa por encima de la media de la UE. Sin embargo, no se debe ignorar que la adopción de la banda ancha móvil parece estancada y que la cobertura 5G está solo ligeramente por encima de la media de la UE (82% frente a 81 %), aún lejos del objetivo de la Década Digital.

El ciclo expansivo de las telecomunicaciones en España se ha visto apoyado desde el sector público, donde en los últimos diez años ha habido continuidad en la política de impulso a la extensión de la conectividad a pesar de los cambios políticos. Se definió un modelo flexible para apoyar el despliegue de banda ancha en zonas rurales, que ha evolucionado a medida que ha cambiado el marco de ayuda estatales de la UE y ha sido capaz de absorber una cantidad cada vez mayor de financiación, 621 millones de euros entre 2013 y 2021 bajo la denominación Plan de Extensión de Banda Ancha (PEBA) y 650 millones entre 2021 y 2023 con el nombre UNICO-Banda Ancha dentro del Plan de Recuperación.

Pero el centro de este ciclo expansivo ha sido el sector privado con una alta competencia en infraestructuras. En España competían tres de las cuatro grandes operadoras europeas (Telefónica, Orange y Vodafone), con un entorno regulatorio favorable a la inversión que arrancó con la Ley de Telecomunicaciones de España de 2014, con amplio consenso político y tomada como buena práctica en el Código Europeo de Comunicaciones Electrónicas. Este escenario altamente competitivo ha conducido a que, de acuerdo con los datos de la CNMC, entre 2013 y 2022 se haya invertido más 50.000 millones de euros por el conjunto de las operadoras de telecomunicaciones. Tomando solo las inversiones entre 2016 y 2021 y considerando los datos publicados por ETNO relativos al CAPEX de sus socios en ese periodo, España podría haber absorbido aproximadamente el 15% de las inversiones de los grandes operadores europeos, superior al 10% de población de la Unión que representa.

Esta semana se ha hecho más evidente que estamos asistiendo al final del ciclo de las telecomunicaciones. Han convergido tres turbulencias mayores en el sector privado que rompen el modelo de mercado establecido en 2013.

Por un lado, la fusión entre Orange-MasMovil, que provocará el desplazamiento del operador incumbente tradicional, Telefónica, a un segundo puesto en número de clientes de banda ancha fija y telefonía móvil. Una fusión que, además, puede favorecer el refuerzo de un nuevo cuarto operador, Digi, apoyado en las reparaciones al mercado que la Comisión Europea pueda imponer para aprobar la fusión, posiblemente en modo de infraestructuras y frecuencias de 5G.

La segunda perturbación del mercado de las telecomunicaciones en España es el replegamiento de Vodafone. La compañía británica se retira del mercado nacional con la venta del 100% a Zegona, que podrá seguir usando la marca del operador rojo durante 10 años. Aunque es difícil adivinar la estrategia que tendrá el nuevo equipo directivo es de prever un modelo focalizado en el low-cost similar al que seguía hasta ahora MasMóvil, considerando que la compra por Zegona convertirá la nueva Vodafone en un operador netamente nacional con menor músculo inversor y que ya había sido expulsado progresivamente del mercado de más alto coste desde su renuncia a retransmitir el fútbol en 2018.

Por último, el anuncio de la entrada de la operadora saudí STC en Telefónica parece haber desencadenado la vuelta del Estado al accionariado del que aún sigue siendo operador incumbente. La exploración por la SEPI de una eventual participación accionarial busca reforzar la presencia nacional, limitando las ambiciones de la operadora árabe, participada en un 64% por su Gobierno, y garantizando en un medio plazo al menos la existencia de una operadora de bandera.

En conclusión, si las tres operaciones en curso se culminan, se conformará un mercado español de las telecomunicaciones, con una competencia dos a dos, Telefónica vs Orange en el segmento de alto coste y Vodafone vs Digi en el bajo coste, a expensas de la revisión de las alianzas entre los cuatro y las actuaciones de otros competidores. Por otra parte, en la reconfiguración del mercado europeo, también en curso, los responsables políticos de la materia en el futuro Gobierno tendrán que defender posiciones que permitan desarrollar el nuevo modelo de mercado español al servicio del interés general y, también, sustituir el apoyo público en el despliegue rural de fibra por el impulso de la tecnología 5G. Son los mimbres para intentar un nuevo ciclo de éxito de las telecomunicaciones en España.

Emilio García García es exdirector de gabinete de la secretaría de Estado de Telecomunicaciones y colaborador de Agenda Pública

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