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El Foco
Opinión
Texto en el que el autor aboga por ideas y saca conclusiones basadas en su interpretación de hechos y datos

La transformación del envase de refresco: innovación y sostenibilidad

Otros países europeos han comprendido las dificultades y han retrasado la entrada en vigor del impuesto al plástico

Niña arrojando una botella de plástico al bote de reciclaje.
Niña arrojando una botella de plástico al bote de reciclaje.Stefan Cristian Cioata (Getty Images)

No hay duda de que la nueva normativa de plásticos y envases ha supuesto un reto mayúsculo para muchos sectores, pero sin duda, para la industria de alimentación y bebidas se abre un escenario más complejo si cabe. No debemos olvidar que, para este sector, los envases cumplen una función absolutamente prioritaria, como es la de garantizar la seguridad alimentaria, las condiciones de higiene, y permitir el disfrute del producto en óptimas condiciones.

En concreto, una industria como la de las bebidas refrescantes –cuyos productos son consumidos por más de 40 millones de españoles– tiene un doble compromiso: el bienestar de los consumidores y el cuidado del entorno.

Para avanzar en ambas cuestiones, es fundamental la inversión en innovación. No en vano, este sector destina cerca del 30% del total de la inversión al desarrollo de nuevos productos. Incluso en contextos adversos –incluida la pandemia–, se lanzaron más de 300 innovaciones al año entre 2018 y 2021. Y gran parte de ellas han sido en materia sostenibilidad de envases; en concreto, innovaciones en ecodiseño.

Pero ¿en qué consiste esto exactamente? El ecodiseño engloba todas las adaptaciones de los envases que permiten mejorar la reciclabilidad y reducir su huella ambiental, desde el origen hasta el final de su vida. Por ejemplo, soluciones como el tapón adherido a la botella, el uso de materiales reciclados o los envases más transparentes y ligeros.

Cabe destacar que, desde el año 2000, las bebidas refrescantes han aligerado el peso de sus recipientes cerca de un 40%, y se caracterizan por tener un nivel de reciclabilidad del 100%. Todos estos esfuerzos en innovación han permitido reducir la huella de carbono, disminuir el uso de materias primas, y la generación de residuos en los últimos 20 años, gracias a un compromiso real y consistente del sector con la sostenibilidad.

Pese a que la industria ha acreditado la efectividad de estas medidas a lo largo de los años, el sector de los refrescos, al igual que el conjunto de la industria de la alimentación y las bebidas, se ha tenido que enfrentar a continuos cambios regulatorios. Y el nuevo impuesto al plástico, la aprobación de la ley de residuos y el Real Decreto de envases han entrado en vigor en el peor momento, si consideramos un contexto marcado por la inflación y el incremento de los costes de producción.

Sin duda, estos nuevos cambios legislativos han supuesto un gran esfuerzo para esta industria y para toda la cadena, que todavía estaba sufriendo las consecuencias económicas de la pandemia. El sector se ha tenido que enfrentar a diferentes normativas tanto a nivel europeo, como nacional y autonómico.

Ante una situación tan compleja como la descrita, es fundamental mantener una postura común y remar siempre en la misma dirección. Los intereses son comunes; el sector de las bebidas refrescantes comparte la necesidad de garantizar la sostenibilidad de sus envases, y así lo lleva poniendo en práctica en los últimos años. Sin embargo, es preciso atender al contexto que nos rodea y huir de normativas y regulaciones aisladas. En este sentido, es bueno mirar a Europa, donde otros países han comprendido las dificultades actuales y han retrasado la entrada en vigor del impuesto al plástico, mientras, en el caso de España, se ha mantenido su aplicación, lo cual resta competitividad a nuestras industrias frente a las de otros países.

En materia de envases, es fundamental tener en cuenta que existe una gran variedad de formatos con características y materiales muy diferentes entre sí. Por esta razón, los procesos de reutilización y reciclabilidad no son los mismos para todos.

En cualquier caso, en muchas ocasiones se tiene una visión excluyente y se cree que se debe apostar o bien por la reutilización o bien por la reciclabilidad, y la realidad es que la total efectividad de un proceso sostenible se garantiza con una estrategia integral que combine ambas técnicas, alcanzando una circularidad total y real.

Tanto es así, que este sector es uno de los pocos del canal Horeca que dispone de un sistema consolidado de reutilización de envases. En concreto, en la década de los setenta fuimos pioneros cuando lo instauramos y, a lo largo de los años, hemos conseguido afianzar y reforzar su efectividad. Por esta razón, actualmente podemos decir que más del 80% de nuestros envases de vidrio son reutilizables, y que su vida útil se puede alargar hasta los 10 años.

En muchas ocasiones se percibe a los envases como un residuo, sin embargo, ya no lo son; son un recurso que se puede volver a utilizar como materia prima, de modo que se garantice la efectividad y circularidad de todo el proceso. El sector así lo entiende y así lo ha implementado con su red de aliados. Muchos de los avances alcanzados por esta industria se han conseguido gracias a la colaboración y el esfuerzo constante con otros sectores como la hostelería y la restauración.

Es una realidad que cada vez existe una mayor concienciación medioambiental; por esta razón, es fundamental continuar en esta senda de colaboración y seguir sumando fuerzas: empresas, consumidores, administraciones públicas, tercer sector… todos perseguimos el mismo objetivo y debemos trabajar conjuntamente para poder alcanzarlo.

Beatriz Blasco Marzal es directora general de la Asociación de Bebidas Refrescantes (Anfabra)

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