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Los festivales viven años de oro y las marcas se suben al carro

El sector de la música en directo facturó 459 millones en 2022 y las empresas de sectores como la moda entran en el patrocinio

Vista aérea del festival Noches del Botánico.
Vista aérea del festival Noches del Botánico.

El 2022 fue el año de la revancha, y el de volver a cantar a voz en grito en festivales apretujados entre cientos de personas. Así lo reflejan los 459 millones de euros que facturó el sector de la música en directo, según los datos recogidos por la Asociación de Promotores Musicales de España, lo que supone un incremento del 20% con respecto a 2019. “No creo que se trate del efecto champán del que se habla en otros sectores. Desde 2013 las cifras crecen a un ritmo de dos dígitos. Y los primeros datos de 2023 ya apuntan a que este año va a ir bien”, asegura Mapi Marchante, directora de analítica y estrategia de IPG Mediabrands, grupo de medios, publicidad y marketing que ha elaborado, junto a Ticketmaster, el III Observatorio sobre la industria de los festivales de música en España.

Marchante considera que el sector aún está en un momento de crecimiento y remite a un informe de PwC en el que se augura que la facturación llegará a los 508 millones en 2025. La misma opinión la sostiene Albert Guivernau, profesor colaborador de OBS Business School en su informe Impacto económico en la industria de la música en directo. En el texto se señala que “es un sector en constante crecimiento y queda mucho recorrido para lograr cifras de asistencia y facturación similares a otros países del entorno”. En conversación con este medio, Guivernau añade que “se está viviendo un bum, pero también se está produciendo un ajuste en festivales y promotoras. El coronavirus fue un test de estrés que no todos pudieron superar”.

El año pasado se celebraron en España cerca de 900 festivales, según el informe de IPG Mediabrands, y los fondos de inversión han puesto sus ojos en ellos en los últimos años. De hecho, ocho de los diez con más público el año pasado cuentan con capital extranjero. “Son, principalmente, multinacionales o fondos de inversión estadounidenses”, afirma Ramón Martín, codirector de Noches del Botánico, un festival madrileño tras el que están “dos empresas familiares”.

La música en vivo también supone una importante fuente de ingresos, “la principal en muchos casos”, para los artistas, apunta Albert Guivernau, que además ven en estos eventos una forma de darse a conocer al gran público. Una mezcla de artistas por descubrir y otros consagrados es lo que propone Noches del Botánico a lo largo de casi dos meses. “Cada uno debemos ir buscando nuestro espacio para diferenciarnos de los demás. Nosotros no vamos a un público masivo. El aforo máximo de pie es de 4.200 personas y 2.200 sentados”, explica Martín.

El festival que organiza se celebra en un espacio público, el Real Jardín Botánico Alfonso XIII de la Universidad Complutense de Madrid, y es precisamente el apoyo de las instituciones uno de los puntos que pone de relevancia el observatorio de IPG Mediabrands. Según sus datos, en 2022 se firmaron cerca de 300 acuerdos con organismos públicos, un 64% más que en 2019, siendo Xacobeo y la Xunta de Galicia las que más apoyaron este tipo de eventos. “Es una ganancia para ambas partes. Se potencia el área donde está el festival, que genera economía y ofrece una buena percepción de la zona”, relata Marchante.

Sin embargo, Guivernau resalta que una de las principales quejas de los promotores son las trabas burocráticas que se encuentran, con normas diferentes en cada comunidad autónoma e incluso en cada ciudad. “Reclaman mayores ayudas de las Administraciones y criterios más claros, ya que las diferencias entre normativas dificultan la actividad”, añade. Del mismo modo, señala que los organizadores “han asumido un porcentaje del aumento de los costes que no han trasladado al precio de las entradas”, y defiende que hay que equiparar los festivales a otros eventos artísticos a la hora de recibir subvenciones. “Lo que sí ha ayudado es que con el bono cultural joven del Gobierno se puedan comprar las entradas”.

Además del respaldo institucional, el observatorio pone de relieve “la entrada de nuevas marcas de sectores como el turismo, moda y banca en el top de patrocinadores durante 2022″, un espacio en el que aún predominan con fuerza las empresas de bebidas, que representan el 79% de los patrocinios. “Estas marcas son consistentes, trabajan con la música desde hace tiempo, no solo en festivales. También apoyan diferentes iniciativas dentro del mundo musical”, señala Marchante.

Con respecto a las que llegan nuevas, Marchante destaca las de moda, que tienen una oportunidad porque en los festivales se habla mucho de los estilismos de los asistentes. Solo hace falta abrir redes sociales como Instagram o TikTok para comprobar cómo se suceden fotos de jóvenes posando para enseñar lo que llevan puesto y el maquillaje que se han hecho para la ocasión. “Hay muchas publicaciones sobre qué ponerte si vas a un festival. Para el mundo de la moda estar presente y capitalizar ese territorio es interesante, porque también están apoyando una iniciativa que le gusta a los jóvenes. Se puede hacer todo el recorrido con ellos, desde los días previos en los que deciden cómo van a vestir hasta luego estar presente en el festival. Lo que se está generando es una experiencia con el usuario. Y hoy en día, ante un problema de saturación y pérdida de atención ante los mensajes publicitarios, el que una empresa esté ahí, cuando el usuario está receptivo, genera fidelización”, explica.

La experiencia en los festivales puede no ser tan positiva cuando aparecen las temidas colas. Esperar para pedir una bebida o para entrar al baño se convierte en el mayor temor de muchos de los asistentes. Por no hablar de cuando se cancela el evento, a veces incluso a pocas horas de celebrarse. A este respecto, Guivernau señala que los festivales siguen mostrando “ineficiencias”, y que los usuarios apuntan a que los dos años que la pandemia obligó a echar el freno deberían haber servido para tratar de poner solución a estas molestias que perjudican a los asistentes.

“El público necesita un modelo más sólido, que impida cambios que siempre perjudican a los fans, a quienes poco importa que la culpa sea de unos o de otros. Si tantos promotores incumplen las reglas, habrá que explicársela mejor, o bien modificarlas, o directamente dejar de ceder espacios a quienes reincidan en los incumplimientos. Lo que está claro es que algo debe cambiar”, se lee en el informe de Guivernau.

Sobre este tema, Martín defiende que cuidar al público es también una forma de hacer negocio y de asegurarse que vuelven. “Los asistentes valoran que ofrezcamos un servicio de restauración de calidad, que el recinto esté cuidado, que no tengan que esperar colas, que no nos gustan. Vamos a cuidar a la gente”, asegura. Para ello es necesario invertir dinero. En su caso en el cambio de la grada para ganar en comodidad y en una plantilla compuesta por unos 140 trabajadores diarios, que asegura les ha costado encontrar para ciertos puestos. “Hay montadores o técnicos de escenario, por ejemplo, que se fueron del sector en los años de pandemia por quedarse en el paro y no han vuelto”.

Las fisuras que acaban pagando los asistentes

M. G.

Problemas. En el informe sobre el Impacto económico en la industria de la música en directo se señala que el sector de los festivales tiene algunas fisuras que acaban perjudicando principalmente al público. La asociación de consumidores Facua, ante la llegada de la temporada fuerte de estos eventos, recuerda los derechos que tienen los asistentes.  

Cancelaciones. Si un festival no llega a celebrarse, los asistentes pueden pedir que se les devuelva el dinero íntegro. Y si solo se suspende una de las jornadas, como pasó el jueves con el Primavera Sound en Madrid, aquellos que compraron un abono tienen el derecho a que se les pague la parte proporcional del día. Recuerda la asociación que los promotores también deben devolver los gastos de gestión. 

Hoteles. Si la cancelación de un festival conlleva que una persona no viaje al lugar donde estaba previsto que se celebrara, puede pedir el reembolso a la empresa hotelera donde había hecho la reserva, debido a que “el motivo del alojamiento no va a producirse”.

Prohibición. Es uno de los caballos de batalla de Facua con los festivales. Solo en 2019 la asociación denunció a 42 eventos por no permitir el acceso con alimentos y bebida adquiridos en el exterior. “Al no ser la hostelería la actividad principal, sino una de carácter accesorio, esta forma de ejercer el derecho de admisión resulta contraria a la legislación en materia de espectáculos públicos”, defiende la organización, que recuerda que el año pasado las autoridades ya abrieron expedientes por este tema.

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Sobre la firma

Manme Guerra
Redactora de la sección Fortuna, donde escribe de recursos humanos, empresas, sostenibilidad, lujo y estilo de vida. Licenciada en Periodismo por la Universidad de Sevilla y Máster de la Escuela de Periodismo UAM-El País. Ha trabajado en El País, Vozpópuli, Microsoft News y la revista ¡HOLA! antes de incorporarse a Cinco Días en 2022.

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