Los festivales de música hacen vibrar el turismo en España

El país es el primer destino de estos eventos, un sector que espera superar los 400 millones de euros este año

Urge un marco legal unificado para evitar la inseguridad jurídica en su organización

Resurrection Fest 2022 en Viveiro, Lugo.
Resurrection Fest 2022 en Viveiro, Lugo. Getty Images

En 2019, el turismo de festivales batió su récord de facturación en España, con 382,5 millones de euros. Se esperaba que en 2020 se superase esa cifra, pero la pandemia apagó todas las luces y los micrófonos, que emitieron sus primeras notas en 2021, aunque a medio gas a causa de las restricciones. Este año, en cambio, la demanda contenida de los últimos años ha traído esperanzas renovadas al sector. Solo en verano, la oferta de festivales de música en España ha contado con más de 100 propuestas repartidas por todo el territorio, con un gasto medio por turista de 300 euros, por lo que se espera que 2022 sea el año en el que esta industria supere los 400 millones de euros de facturación.

Estos espectáculos juegan un papel muy relevante en la conexión de las personas con los lugares en los que se celebran, su cultura y su paisaje, según Belén Álvarez, asociada a la Asociación de Festivales de Música (AFM): “Ofrecen un contenido cultural muy diverso y el hecho de que, por lo general, duren varios días y se celebren con una periodicidad regular, potencia todavía más que los festivales se hayan convertido en espacios de encuentro y unión periódica de un público con unos gustos similares”.

Todo ello, en su opinión, los configura como “grandes dinamizadores turísticos”, ya que cada festival genera su propio brand-engagement (compromiso con la marca), “de gran atractivo para el turismo nacional y extranjero”. De hecho, España ocupaba el primer lugar como destino de viajes a festivales de música en vivo en 2019, con Reino Unido (43%), Francia (9%), Irlanda (6%) y Estados Unidos (6%) como principales exportadores de público a sus conciertos.

Por eso, más allá de los miles de puestos de trabajo que genera esta industria durante la celebración de los eventos, hay quien ha encontrado en ella una oportunidad de negocio desde el punto de vista turístico. Es el caso de Javier Palacios, quien dejó el sector bancario después de 17 años para dedicarse a sus dos pasiones: viajar y la música en directo. Lo ha hecho a través de Mi Tiempo es Tu Viaje, una web donde ofrece la planificación de viajes a medida que combinan conocer un nuevo lugar con poder asistir a un concierto o festival. “Busco y gestiono aspectos como el transporte y el alojamiento ajustados al presupuesto que me diga el cliente”, detalla.

Gran apasionado del rock, Palacios pone su experiencia al servicio de los turistas que lo demandan, que suelen ser parejas, mayores de 35 años y con un poder adquisitivo medio-alto. “Hay mucha gente que no quiere dormir en una tienda de campaña y busca comodidad y calidad en todo, desde la estancia hasta la comida”, advierte. Entre los últimos viajes que ha planificado están el ViñaRock, en Villarrobledo (Albacete), y el Resurrection Fest, en Viveiro (Lugo). “Antes había tres festivales en España y ahora en cualquier pueblo de 5.000 habitantes hacen uno. Además, este tipo de turismo hace crecer durante una semana la economía de esos lugares, que a lo mejor no tiene mucho potencial, y les da un empujón”, reconoce.

Viveiro, con una población de algo más de 15.000 habitantes, acogió a más de 140.000 asistentes durante el Resurrection Fest celebrado este verano.
Viveiro, con una población de algo más de 15.000 habitantes, acogió a más de 140.000 asistentes durante el Resurrection Fest celebrado este verano. Getty Images

La agencia Viajexpres.com hace más de una década que oferta la posibilidad de viajar en autobús a precios reducidos a los diferentes festivales de música que se realizan en España. Su director, Daniel Castañeda, recuerda que apostaron por este sector “porque el cliente que asiste a los festivales no tenía un buen servicio de transporte”, así que decidieron crear una empresa para terminar de cubrir las necesidades que faltaban. “Los festivales se están asentando como el viaje principal del verano. Si juntas la oportunidad de viajar y escuchar a tu artista favorito, consigues un pack que el cliente está demandando mucho”, señala.

Los precios de los viajes que organiza oscilan desde los 10 hasta los 100 euros, dependiendo de la ciudad de salida y la distancia al festival, y tienen clientes desde los 18 hasta los 50 años. “Aparte de un trato personalizado, ofrecemos una red logística a nivel nacional que no tiene ninguna otra empresa”, sostiene. Por tanto, Castañeda no teme ante la posibilidad de que la multiplicación de eventos encadene también una multiplicación de la competencia para su empresa: “Incluso animo a los emprendedores a crear e innovar igual que hice yo, pero jamás bajaremos nuestra calidad del servicio que damos al cliente”.

Lo que no crece a la misma velocidad que la aparición de festivales musicales en España es su regulación legal. Para el abogado musical y CEO de Simpathy for the Lawyer, Manuel López, el principal problema con el que chocan los organizadores de este tipo de eventos es la inseguridad jurídica, que varía, además, dependiendo de la región donde se celebre. “La lentitud a la hora de otorgar licencias o la diferencia de criterios en materia de seguridad en el montaje de escenarios son una barrera. A veces, su celebración está en el aire hasta el último día. Habría que unificar criterios de otorgamiento de estas autorizaciones porque son muchas particularidades en cada territorio que hacen imposible prever esa normativa”, critica. Así ocurrió, por ejemplo, este julio en el Puro Reggaeton Festival de Madrid, que se canceló 24 horas antes de celebrarse por no reunir las condiciones de seguridad necesarias y que ya ha sido denunciado por Facua por limitar en exceso el plazo para la devolución de entradas. Algo que también tendrán que hacer los asistentes al Mad Cool Sunset, ya que esta semana anunció su cancelación tras la caída de Rage Against the Machine como cabeza de cartel.

López destaca que para poder desarrollar los eventos con la mayor calidad posible es imprescindible un buen marco legal con el que trabajar. “Si se hacen menos eventos por culpa de carencias normativas o se cancelan en el último momento, hay muchos trabajadores que salen perjudicados, además del público, que puede verse con la entrada en la mano sin saber si va a hacerse o recibiendo información contradictoria cuando no debería ser así”, advierte. Este es el camino, dice, de no arriesgar “el turismo de mucha calidad” que representan los amantes de los festivales.

Formación para una organización de calidad

  • Empleabilidad. Ante el auge de la popularidad de los festivales de música en España, el Instituto Mediterráneo de Estudios de Protocolo (IMEP) ha decidido poner en marcha un curso de Experto en Gestión de Eventos Musicales. “La mejor forma de integrarse en mundo laboral es tratar con empresas del sector y que te conozcan. Este año, el primer día que llevamos a un alumno de prácticas a un festival, lo vieron funcionar y lo contrataron esa misma semana. Ese es el objetivo final para muchos de ellos y en eso nos volcamos”, defiende el director del curso, Lalo Díez.
  • Profesionales. Entre los profesores del curso hay desde ingenieros, abogados o periodistas, hasta publicistas y diseñadores, pasando por promotores, artistas o empresas patrocinadoras de festivales. “Se trata de conocer todo lo que rodea a los eventos musicales, las necesidades, obligaciones, o cómo afrontar el proyecto económico y musical para tener los conocimientos necesarios a la hora de salir al mercado”, resalta Díez.
  • Sacrificio. Más allá del dinero que mueve el sector, el director del curso recuerda que lo principal para dedicarse a este oficio y hacerlo con calidad es sentir pasión por la música: “Trabajamos en un sector mucho más sacrificado de lo que parece, donde las jornadas pueden ser infinitas, con un trabajo muy duro en el que es fundamental disfrutar con lo que haces”.
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