Vuelven los festivales de verano

Las entradas se venden a un ritmo menor al habitual, pocos tienen el cartel de ‘Sold out’

Los eventos apuestan por desdoblar fechas y dividirse en diferentes ciudades

Ambiente del festival Dreambeach.
Ambiente del festival Dreambeach.

Puede que Rigoberta Bandini no se alzara como ganadora del Benidorm Fest, donde se eligió a la candidata que representaría a España en Eurovisión este sábado, pero eso no le ha impedido ser una de las grandes estrellas de la temporada de festivales. La catalana será una de las artistas más presentes en estos eventos musicales este verano, pues aparece en el cartel de hasta 17 de ellos. El primero, el Tomavistas, que se celebrará en Ifema (Madrid) a partir del jueves 19 de mayo, donde compartirá escenario con Kings of Convenience, Carolina Durante, Cupido o Cariño, entre otros, y para el que todavía quedan entradas.

Mientras que antes de la pandemia a estas alturas del año gran parte de los principales eventos tenían ya el cartel de Sold out (agotado), esta temporada el ritmo de venta es más lento. Así lo reconoce el director artístico de Noches del Botánico, Julio Martí: “Nos habíamos acostumbrado a abrir con el trabajo de venta ya hecho, pero ahora la gente no se anima a comprar hasta que no tenga completamente claro que va a haber show”. Una tendencia en línea con lo que están viendo otros sectores, como el turismo o el ocio, donde los planes se cierran más a última hora que nunca. Sobre todo porque hay gente con entradas compradas desde hace dos años que aún no ha podido disfrutar del evento. Pero Martí es optimista y confía en un balance positivo al final de la temporada: “Venimos de una situación catastrófica y asusta ver un ritmo de venta más lento, pero todo tiene que volver”.

Festival Sonorama Ribera.
Festival Sonorama Ribera.

El Primavera Sound de Barcelona (del 2 al 12 de junio)ha sido uno de los afortunados que sí ha conseguido vender todas las localidades –desde junio de 2021–. El festival, además, se desdobla en dos fines de semana y en varias ciudades. A Barcelona y Oporto (Portugal), donde ya se venía celebrando en pasadas ediciones, se suman Los Ángeles (EE UU), São Paulo (Brasil), Santiago (Chile) y Buenos Aires (Argentina).

Un movimiento que imitan otras grandes citas. El MadCool se celebrará del 6 al 10 de julio con Metallica y The Killers y repetirá el 10 de septiembre bajo el nombre de MadCool Sunset, de la mano de Rage Against The Machine y Loz Zigarros. También el Dreambeach tendrá una apuesta doble: al habitual encuentro en Villaricos (del 13 al 17 de julio) se le sumará un concierto único el 13 de agosto en el Puerto de Santa María. En el primero, DJ Nano, Dimitri Vegas y Bizarrap. En el segundo, Amelie Lens y Fisher. “Queremos expandir la marca y estar muy cerca de una zona que ha funcionado fenomenal durante la pandemia”, apunta Gonçalo Miranda, director del festival.

Noches del Botánico.
Noches del Botánico.

A la salida de la pandemia se le suma un pequeño impacto por la guerra entre Rusia y Ucrania. “La gente tiene miedo a comprar en abril una entrada para un evento que se celebra en agosto. No solo por el Covid, sino por la situación económica”, añade Miranda.

Pero estos años sin grandes conciertos –o con una versión más reducida de ellos– han sido aprovechados por muchos festivales para repensar y fortalecer la industria. “El seguimiento institucional está siendo más fuerte. Se han hecho revisiones importantes de los riesgos laborales y las condiciones en las que trabajamos son mucho más estrictas”, señala Martí. Algo que ha traído consigo más burocracia, pero que el sector reclamaba desde hace años. “Nos hemos profesionalizado”, asegura el portavoz de Noches del Botánico, quien destaca un fuerte aprendizaje en el ámbito tecnológico.

Dreambeach.
Dreambeach.

Es también el caso del Sónar (del 16 al 18 de junio), que volverá con C. Tangana, Recycled J y The Chemical Brothers. Su codirector y cofundador Ricard Robles comenta que durante estos meses se han dedicado a repensar algunos de los formatos del festival para los próximos años, coincidiendo con su 30º aniversario, que será en 2023. Sonar+D, el área de innovación y tecnología del festival, se integrará más en la programación ordinaria, con lo que se verán propuestas más creativas. Además de una mirada más diversa: “Destacará también una mayor presencia aún de talento y comunidades artísticas emergentes, tanto locales como del resto del mundo”.

Por su parte, el Sonorama Ribera ha puesto la mirada en la inclusión. El festival aprovechó la edición del año pasado para colaborar con la Fundación Music for All y acercar la música a personas con capacidades diferentes que, hasta ahora, se quedaban fuera de este tipo de eventos. "Pensábamos que ya éramos inclusivo por tener rampas y un recinto accesible, pero hemos aprendido muchísimo", celebra el director del Sonorama, Javier Ajenjo. Ahora, el festival cuenta con mochilas vibratorias para personas con discapacidad auditiva, subtítulos en directo e interpretación de los conciertos en lenguaje de signos. "Este año todo el mundo se preguntaba si íbamos a salir mejores de esto. En nuestro caso creo que podemos decir que ha sido así", desarrolla el responsable. Un esfuerzo que tiene su recompensa: por el momento, han vendido 10.000 entradas más de lo que era habitual a estas alturas del año.

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