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Cumbre del Clima
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Más zonas protegidas y compensación de daños, los dos salvavidas para que el océano siga a flote

Los hábitats marinos son el mayor sumidero de carbono del mundo. Estos centrarán la conferencia de la ONU de 2025, en Niza, en apoyo del ODS 14

Conferencia del Decenio de los Océanos por la UNESCO en Barcelona
Un trozo de plástico junto a una estrella de mar en el fondo marino.Enrique Talledo

La Tierra debería llamarse planeta Agua. No solo porque el líquido elemento lo cubra en más del 70%, sino porque, además, manglares, praderas marinas y humedales costeros son algunos de sus hábitats que funcionan como auténticos pulmones; a los que ahora urge preservar con decisión, sin estar tan claro el cómo. Aunque, si hay un órgano vital con el que identificar al océano, ese es el corazón, pues, salvo un minimísimo casi, todo lo medioambiental depende de su estado de salud. Ya no hay convocatoria seria sobre sostenibilidad en la que el ecosistema marino no se ponga en el centro de la mesa de debate. También sobre el tapete de la COP28, que hoy arranca en Dubái, ligándolo tanto al cumplimiento de mantener el 1,5 °C en consonancia con el Acuerdo de París como a la creación de una nueva arquitectura financiera que aborde las pérdidas y daños de las zonas oceánicas más vulnerables al cambio climático.

No es para menos, dado su rol esencial en el camino hacia la descarbonización de la economía, si se quieren reducir las emisiones de CO2 y cumplir con ese horizonte de neutralidad (net zero) en Europa fijado para 2050. Pero “hacen falta billones y no millones”, tal y como reclamaba a principio de mes Sultan Al Jaber, presidente de esta cumbre, en un encuentro online, multilateral, con los directivos de los bancos de desarrollo.

China y Rusia han vuelto a bloquear la propuesta histórica para conservar áreas en la Antártida

Sin el ODS 14 –conservar y utilizar de forma sostenible océanos, mares y recursos marinos– los demás serían irrelevantes. “Solo hay un océano, ¡cuidado con ponerlo en plural y rebajar su trascendencia!, la sala de máquinas del sistema climático. Por eso llevamos décadas hablando del tema. Siempre ha inspirado la acción ambiental, ya desde la primera conferencia de Naciones Unidas sobre medio ambiente”, advierte Rémi Parmentier, uno de los fundadores de Greenpeace Internacional y hoy director de Grupo Varda.

Lo que sí reconoce es que, desde esa aludida cita de Estocolmo, el ritmo de acción ha cambiado, “lógico, según se han ido agravando los problemas “. El experto mira con interés a 2025, “fecha de aniversario” en la que Niza (Francia) acogerá la conferencia de las Naciones Unidas sobre los océanos y ya ha avanzado propuestas para revertir el deterioro marino: “Hacer de la protección la norma, no la excepción actual, e ir un paso más allá del principio de precaución”. Y también comparte el deseo que Teresa Ribera, vicepresidenta tercera y ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, traslada a este periódico, “de que haya una moratoria para actividades como la minería científica, mientras no se conozcan bien sus efectos”.

Precisamente, a principios de este año llegaba el pacto histórico para su protección en aguas internacionales con la aprobación del Tratado Global de los Océanos por parte de la ONU, tras cerca de dos décadas negociando. Su punto de partida: la salvaguarda de la biodiversidad en el 30% de alta mar para 2030. “La conservación se hace indispensable cuando, desde hace 50 años, los océanos se han ido vaciando de vida de forma preocupante. En España hemos pasado de un 0,5% de superficie protegida a tener un 12%, estando la media en torno al 25%. Por eso, la restauración activa es crucial”, considera José Luis García Varas, responsable del programa marino de WWF España.

Se debe hacer de la protección la norma, no la excepción actual, cree Rémi Parmentier, de Grupo Varda

Para Ricardo Aguilar, director de expediciones de la organización especializada Oceana, “restaurar e investigar deben ir de la mano. Aparte de que haya voluntad política para avanzar de verdad, ya que estamos trabajando en la epidermis. Conocemos a lo sumo un 5% de todo el océano”. Anima a “poner el cascabel al gato, tras diez años en los que se va debilitando el impulso, como se ve en la reducción de los planes de recuperación de los stocks pesqueros o también en la Ley de Restauración de la Comisión Europea”. Entre los escollos para acelerar los cambios, el conflicto del reparto justo de los beneficios económicos de los recursos marinos (hoy mayor con los provenientes de la genética y la minería) o en su caso, la subsanación de los daños y pérdidas. De ahí que Parmentier plantee “crear, con emergencia, un fondo especial e independiente”. Porque que el océano no sea de nadie ni tenga fronteras es tan maravilloso como problemático y cada país antepone sus intereses.

Por ejemplo, “China y Rusia han vuelto a bloquear el avance de áreas marinas protegidas alrededor de la Antártida para poner a resguardo importantes zonas del océano Austral en la que sería la conservación más importante de la historia”, indica Rodolfo Werner, biólogo marino, asesor de ASOC y la PEW Charitable Trust en temas de ciencia y políticas antárticas, quien siempre participa en las reuniones de la Convención para la Conservación de los Recursos Vivos Marinos Antárticos, CCRVMA, después de asistir a la última el mes pasado en Hobart (Australia).

No obstante, el doctor es optimista por haberse acordado allí una nueva reunión técnica en 2024, “para tratar el problema de la pesquería del krill, crustáceo que constituye la base trófica de dicho ecosistema”, explica.

Acalefo luminoso (Pelagia noctiluca) y plástico. Puerto de Santa Maria Salina en las Islas Eolias de Sicilia, Italia.
Acalefo luminoso (Pelagia noctiluca) y plástico. Puerto de Santa Maria Salina en las Islas Eolias de Sicilia, Italia.Enrique Talledo

España, kilómetros  de océano y de plástico

Biodiversidad. La riqueza marina de España es la segunda de la UE. También de las que más plásticos concentra, sobre todo en el Mediterráneo, que alberga entre un 21% y un 54% de todas las partículas de microplásticos del mundo. Algo grave puesto que, como subraya Teresa Ribera, vicepresidenta tercera y ministra para la Transición Ecológica, “somos un país vinculado al mar. El ir y venir de personas y mercancías conforman parte de nuestra identidad. Por ello, mucho porcentaje de la economía radica en el aprovechamiento de sus recursos; lo que nos hace más vulnerables también a los cambios que se producen en los océanos”.  

POEM. España ha adoptado planes de ordenación del espacio marítimo, POEM, en concreto destinados al millón de kilómetros cuadrados de aguas españolas para el periodo 2022-27. “A la COP28 llevamos un mensaje de protección y vida. Proteger los océanos es proteger nuestra economía, salud y patrimonio natural. Multilateralismo, investigación y financiamiento permitirán su conservación”, añade la ministra.



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