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Poder demográfico: las posibles potencias del futuro se asoman en Asia y África

El boom demográfico que ocurrirá las próximas décadas dará la posibilidad a India, Nigeria e Indonesia de desarrollar sus economías y posicionarse entre las naciones más influyentes del mundo

Superpoblación Mundo Gráfico
Belén Trincado Aznar
Luis Alberto Peralta

Mientras que Europa se enfrenta a una crisis de envejecimiento poblacional y Estados Unidos y China se disputan el título de gran potencia del siglo XXI, Asia y África incuban a las posibles potencias del futuro. La historia reciente ha demostrado que, si bien el liderazgo tecnológico e industrial es un factor fundamental para trascender en la comunidad internacional, tener una población lo suficientemente amplia para crear un mercado interno robusto (que haga posible seguir la fórmula del milagro chino) es también un elemento clave. En este contexto, India ya se perfila como el posible tercer integrante de las superpotencias mundiales de este siglo. No obstante, países como Nigeria e Indonesia, potencialmente, podrían acercarse a este objetivo si las situaciones se presentan.

La edad media de las grandes potencias como Estados Unidos y China sigue aumentando, y esto casi inevitablemente afectará su realidad económica. El último reporte de Perspectivas de Población Mundial de Naciones Unidas anticipa que Europa y América del Norte alcanzarán su tamaño de población máximo y comenzarán a experimentar una disminución de la población a fines de la década de 2030; debido a los bajos niveles sostenidos de fecundidad, que han estado por debajo de los 2 nacimientos por mujer desde mediados de la década de 1970.

En contraste, el reporte prevé que en las próximas tres décadas, Asia central y meridional (donde se ubican países como India, Pakistán y Birmania) se convertirá en la región más poblada del mundo para 2037, ya que la población de Asia oriental y el sudeste asiático también comenzará a disminuir a mediados de la década de 2030.

La estrella en ascenso

Naciones Unidas anunció recientemente que China dejará de ser el país más poblado del mundo en cualquier momento. Para finales de este mes, se espera que la población de la India llegue a 1.425.775.850 personas, igualando y luego superando a la población de la segunda economía del mundo.

Más del 65% de la población de la India se sitúa entre 15 y 59 años de edad. Esta proporción de niños y jubilados con respecto a los adultos en edad de trabajar del país es notablemente baja, lo que le garantiza al país décadas de una población económicamente activa en crecimiento. No obstante, si no se logra producir suficientes empleos para todos, esta situación puede tornarse difícil. De hecho, el país necesita crear unos nueve millones de nuevos puestos de trabajo cada año sólo para mantener el ritmo.

“Para 2050, es probable que más países se consoliden como superpotencias, y se unan a Estados Unidos para crear un orden mundial multipolar”, opina el analista del banco suizo Julius Baer, Damien Ng. El experto detalla que India es el principal candidato para convertirse en superpotencia, pero añade que problemas como la infraestructura, la pobreza y la corrupción pueden evitar que logre consolidarse como tal.

“En el centro de estos desafíos interrelacionados, se encuentran el acceso desigual a una educación de alta calidad y un sistema de salud en apuros. Si se mejora esta infraestructura social, el país avanzará en su camino para convertirse en la historia ejemplar de crecimiento inclusivo del siglo XXI”, explica el analista de Julius Baer.

En este contexto, Mali Chivakul, economista de mercados emergentes en J. Safra Sarasin Sustainable AM, destaca que a medida que la población pasa de la agricultura de subsistencia en las zonas rurales a los sectores manufacturero y de servicios en las ciudades, la productividad sigue aumentando.

“El desarrollo urbano permite mejorar tanto la productividad como la calidad de vida. El Banco Mundial indica que, en 2036, 600 millones de personas vivirán en ciudades urbanas en India, lo que representa el 40% de la población. Asimismo, sugiere que India necesitará unos 55.000 millones de dólares al año durante los próximos 15 años para financiar el desarrollo de sus infraestructuras”, explica Chivakul.

El potencial africano

El reporte de Naciones Unidas también prevé que, entre 2022 y 2050, la población del África subsahariana casi se duplicará, superando los 2.000 millones de habitantes a finales de la década de 2040.

“Con niveles de fertilidad promedio que se mantienen cerca de 3 nacimientos por mujer en 2050, se proyecta que África subsahariana representará más de la mitad del crecimiento de la población mundial entre 2022 y 2050″, resaltan desde Naciones Unidas. De hecho, en 2022 el tamaño de la población en esta región fue creciendo a una tasa anual de 2,5 %, más de tres veces el promedio mundial de 0,8% por año.

Específicamente, Naciones Unidas espera que más de la mitad del aumento proyectado en la población mundial entre 2022 y 2050 se concentre en solo ocho países: la República Democrática del Congo, Egipto, Etiopía, India, Nigeria, Pakistán, Filipinas y la República Unida de Tanzania. Tres de los nueve países mencionados son pertenecen a la región subsahariana y otros dos al norte del continente. Así, el peso que tendrá la población africana en función de la población mundial será fundamental en las próximas décadas, y en especial el sur y centro del continente

Por si fuera poco, los países que crecerán más rápidamente en las próximas décadas serán también dos africanos. Se prevé que las poblaciones de la República Democrática del Congo y la República Unida de Tanzania crezcan, entre un 2 % y un 3 % anual durante el período 2022-2050.

Estas proyecciones no han pasado desapercibidas para las potencias actuales. Sobre todo China tiene muy clara la importancia que la región está cobrando. El nuevo ministro de Relaciones Exteriores de China, Qin Gang, visitó cinco países africanos y la Unión Africana en enero de 2023. Asimismo, Wang Yi, el exministro de Relaciones Exteriores, visitó 48 países africanos y el primer ministro Xi Jinping realizó 10 visitas a África entre 2014 y 2020.

No obstante, no todos los países de la región exhiben el mismo potencial de crecimiento. Según PwC, la gran mayoría del capital de riesgo en África lo obtienen solo cuatro países: Nigeria, Egipto, Sudáfrica y Kenya. Asimismo, según el informe de 2021 del Banco Africano de Desarrollo (BAfD), estos cuatro países representan alrededor de un tercio de las incubadoras y aceleradoras de empresas emergentes del continente, y reciben el 80% de la inversión extranjera directa.

“En África, el ecosistema tecnológico ha experimentado un crecimiento impresionante y está evolucionando rápidamente. El número de nuevas empresas tecnológicas que obtienen financiación ha crecido un 1087 %, de 55 en 2015 a 653 en 2022, mientras que la financiación de capital total recaudada anualmente aumentó un 1673 %, de 277 millones de dólares estadounidenses a 4900 millones de dólares en el mismo período”, destaca un informe de marzo de PwC.

Nigeria, a menudo referida por los analistas como “la potencia sin poder”. destaca entre los países de la región. Este país, que para finales de siglo alcanzará a Estados Unidos en población, tiene la economía más grande del continente africano, con una PIB anual de alrededor de 430.000 millones de dólares.

Esta riqueza principalmente proviene de la exportación de materias primas. En el actual contexto geopolítico, los países africanos también se están posicionando como aliados estratégicos en el campo comercial. “La competencia internacional para asegurar los minerales y productos energéticos críticos y estratégicos de África se intensificó en 2022 y, en el sector energético, los países europeos buscan diversificarse más allá del petróleo y el gas rusos con suministros alternativos, como los de África”, explica el Director del programa de África de Chatham House, Alex Vines.

En este contexto, el Vines detalla que las empresas mineras occidentales y los comerciantes de productos básicos también buscan cada vez más suministros alternativos de África. La descarbonización se está convirtiendo en un impulsor del nacionalismo de recursos y la competencia geopolítica en ciertos mercados mineros africanos, hogar de grandes depósitos de “minerales de transición” críticos como el cobre, cobalto, grafito, litio o níquel.

Por otra parte, Nigeria es uno de los ecosistemas de empresas emergentes más establecidos del continente, con empresas como Interswitch que datan de 2002. “El país ha producido cinco de los siete unicornios en África que son; Interswitch, Flutterwave, Opay, Andela y Esusu. Es interesante notar que, aparte de Andela, todos los demás unicornios están en el espacio fintech”, detallan desde PwC.

Sin embargo, entre los mayores desafíos que enfrenta el país se encuentran la falta de infraestructura, la corrupción y el terrorismo (en su territorio se ubica el movimiento fundamentalista Boko Haram). La mayoría de sus ciudadanos no tienen acceso a recursos básicos como agua potable o electricidad, lo que hace difícil consolidar una clase media.

El candidato silencioso

Finalmente, un país usualmente ignorado pero con un peso demográfico considerable es Indonesia. Este territorio alberga el mayor número de musulmanes en el mundo, es la tercera democracia más grande y es actualmente el cuarto país más poblado, con 276 millones de personas. Asimismo, se encuentra situada en un punto clave para el comercio en el océano Pacífico. Asimismo, es el sexto mercado emergente más grande por PIB, y en la última década ha crecido más rápido que cualquier otra economía de las economías que superan el billón de dólares anuales de PIB (con la excepción de China e India).

Los servicios digitales, que están ayudando a crear un mercado de consumo más integrado, son una de los impulsos de su economías, con más de 100 millones de personas gastando 80.000 millones de dólares al año. Asimismo, cuenta con una quinta parte de las reservas mundiales de níquel y es un eslabón vital en las cadenas de suministro de vehículos eléctricos (VE). Hasta el momento, el país ya se ha asegurado más de 20.000 millones de inversión en este campo, favoreciendo a la industria y evitando la exportación del mineral como materia prima. No obstante, las tensiones étnicas y su complicada geografía se presentan como retos.

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