Financiación

El Tesoro da mandato a la banca para colocar deuda a 10 años antes de que el BCE suba los tipos

Es la tradicional emisión sindacada de comienzos de año

Carlos Cuerpo, secretario general del Tesoro.
Carlos Cuerpo, secretario general del Tesoro.

Dos semanas después de que el Tesoro iniciara su actividad con la emisión de letras y diera a conocer su estrategia de financiación para 2023, el organismo que dirige Carlos Cuerpo ha dado mandato a la banca para ejecutar la tradicional colocación de deuda a 10 años. Barclays, BBVA, Citi, Crédit Agricole, JP Moran y Santander son las entidades contratadas para llevar a cabo la colocación. La nueva referencia a 10 años vencerá en abril de 2033, frente a la actual que expira en abril de 2032. El importe de la colocación se desconoce, pero lo habitual en las primeras emisiones del año es que capten unos 10.000 millones.

Esta emisión sindicada, que previsiblemente se ejecutará mañana, es el primer paso para cumplir los objetivos de financiación de 2023, un ejercicio para el que el Tesoro prevé unas emisiones netas de 70.000 millones de euros, en línea con los 70.063 millones registrados el año pasado. Por su parte, las emisiones netas alcanzarán los 256.846 millones, un 10% que en 2022.

El organismo dependiente del Ministerio de Economía tratará de aprovechar la caída de rentabilidades que se viene registrando en el arranque de año. La emisión se producirá una semana antes de que el BCE se reúna, una cita de la que es espera un incremento de los tipos en 50 puntos básicos. Es decir, que como indicó la semana pasada su presidenta, Christine Lagarde, se repita el movimiento ejecutado en diciembre. Para el conjunto del año, se espera que los tipos sigan su camino ascendente para devolver la estabilidad a los precios. En este entorno es de esperar que el coste de financiación siga aumentando y como señaló Cuerpo en la rueda de prensa, que se vuelva a ver un coste medio de las nuevas emisiones en negativo es una situación anómala que no se volverá a repetir.

Las emisiones sindicadas son operaciones que se efectúan al margen del calendario y en las que el Tesoro contrata a un ejército de bancos para su ejecución. En 2022, un año marcado por el fin de los tipos cero en la zona euro, España realizó cuatro operaciones con las que captó 30.000 millones. A la tradicional emisión a 10 años de principios de enero se sumó una segunda colocación al mismo plazo en julio. En febrero, antes de que la guerra de Ucrania cerrara el mercado de capitales, España vendió 10.000 millones en un bono a 30 años. Siete meses y dos subidas de tipos del BCE después, colocó 5.000 millones en deuda con vencimiento en 2042 al 3,45%, el doble que lo exigido en 2020.

Emisiones corporativas

En el lado de los emisores privados, Redeia siguió los pasos de Iberdrola y vendió bonos híbridos verdes. La eléctrica captó 500 millones, un importe que, como indicó desde primera hora, no tenía previsto aumentar con independencia de la demanda. El apetito de los inversores fue aprovechado para rebajar el coste. Los bonos pagarán un cupón anual del 4,625%. Las órdenes de compra superaron los 5.400 millones. BNP Paribas, Citi, Barclays, BBVA, CaixaBank, ING, Santander y Mediobanca fueron las entidades colocadoras.

Los bonos híbridos son un tipo de deuda subordinada que suele ser perpetua o con vencimientos a largo plazo, en la que el emisor se reserva el derecho de amortización anticipada a partir de determinadas fechas. En el caso de Redeia los bonos incluyen la opción de amortización anticipada en agosto de 2028.

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