Lagarde no cede: mantendrá el rumbo de tipos al alza porque la inflación es “demasiado alta”

La presidenta del Banco Central Europeo sostiene que 2023 "será mucho mejor de lo esperado"

La presidenta del Banco Central Europeo, Christine Lagarde, en el Parlamento Europeo el pasado noviembre.
La presidenta del Banco Central Europeo, Christine Lagarde, en el Parlamento Europeo el pasado noviembre. Getty

No hay tregua del BCE frente a la inflación. Es el rotundo mensaje que ha lanzado hoy la presidenta de la institución, Christine Lagarde, en su intervención en el Foro de Davos y que se ha visto confirmada además por la publicación de las actas de la reunión del pasado diciembre, que muestran que si no se optó por un alza de tipos aún mayor, de 75 puntos básicos, fue por el compromiso al que accedió el ala dura, ahora mayoritaria en el Consejo de Gobierno, de elevarlos en medio punto a cambio de endurecer el mensaje sobre el rumbo de la política monetaria.

Chirstine Lagarde enfrió de golpe desde el enclave suizo la complacencia con que han comenzado el año los inversores, esperanzados en que unos datos de inflación más moderados permitan una política monetaria algo más suave. En su intervención en el foro de Davos, la presidenta del BCE advirtió sin embargo de que la inflación sigue siendo muy elevada y no permite bajar la guardia. "Tenemos cifras muy elevadas (de inflación). Miramos todos los componentes de la inflación, desde la general a la subyacente, y cualquier modo que se mire la inflación es demasiado alta", ha asegurado la francesa en referencia al nivel récord de la inflación subyacente y de otros componentes del índice.

La presidenta del BCE reiteró que el control de la inflación es la misión principal de la entidad, por lo que ha rebajado la importancia de la reciente moderación del alza de precios para la eurozona, que se ha relajado en diciembre por segundo mes consecutivo, hasta el 9,2%. "Nuestra determinación en el BCE es devolverla al 2% de manera oportuna y tomando todas las medidas y por eso ya hemos subido los tipos 250 puntos básicos y mantendremos el rumbo", advirtió. Las palabras de Lagarde desencadenaron las ventas en Bolsa, ante la evidencia de que el BCE va a insistir en las subidas de tipos, mientras que los futuros apuntan ahora a un nivel máximo del precio del dinero en la zona euro del 3,3% en julio de este año, algo superior al previo a las últimas palabras de Lagarde.

En sus previsiones anunciadas en diciembre, el BCE estima que la inflación se modere este año al 6,3%, aunque permanecerá por encima del 2%, el nivel al que aspira el BCE, al menos hasta 2025. En diciembre Lagarde también apuntó a varias subidas de medio punto en los tipos de interés a lo largo de este año. La del próximo 2 de febrero se da por hecha si bien el mercado había especulado en las últimas jornadas con alzas más leves en citas posteriores, una posibilidad que Lagarde enfrió ayer.

El gobernador del Banco de Holanda, Klaas Knot, conocido representan del ala dura del Consejo de Gobierno del BCE también insistió desde Davos en recordar el mensaje de diciembre de Lagarde y aseguró que “el BCE no se detendrá tras un alza de tipos de medio punto, eso es seguro”.

La firme disposición del BCE a seguir subiendo los tipos también se refleja en las actas de la pasada reunión del Consejo de Gobierno del 15 de diciembre. Según el documento, "un gran número de miembros" expresaron inicialmente su preferencia por aumentar los tipos de interés en 75 puntos básicos ante la perspectiva de que la inflación se mantuviera demasiado alta durante demasiado tiempo.

"Se sostuvo que un aumento de 75 puntos básicos hablaría por sí solo", desvela el documento, ya que una subida inferior podría enviar "un mensaje equivocado" y correría el riesgo de ser percibida como incompatible con el objetivo de inflación del 2% a medio plazo, lo que reforzaría la percepción de una asimetría en la función de reacción del Consejo de Gobierno.

Sin embargo, algunos 'halcones' expresaron su voluntad de acordar una subida de 50 puntos básicos si la mayoría del Consejo apoyaba la propuesta presentada por Philip Lane, economista jefe del BCE, con una comunicación reforzada sobre las intenciones del Consejo de Gobierno y el mensaje mejorado de que continuaría subiendo las tasas significativamente a un ritmo sostenido. "En cierto modo, esto se consideró equivalente a aumentar las tasas en 75 puntos básicos", indica la reseña.

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