La preocupación del BCE por el crédito bancario parece exagerada

Las entidades están ganando tanto dinero con la subida de los tipos, que es difícil que su capital se resienta

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Andrea Enria, máximo supervisor de la banca europea, teme que las entidades se adentren a ciegas en una tormenta de impagos. Pero BNP Paribas, Intesa Sanpaolo, ING y otros están ganando tanto dinero con la subida de los tipos de interés que es difícil que su capital se resienta.

Enria ha dado la voz de alarma en recientes discursos y entrevistas. Le preocupan los préstamos a empresas que consumen grandes cantidades de energía, la exposición a derivados de materias primas con garantías potencialmente insuficientes y la deuda de compras apalancadas.

Una preocupación más general es que los modelos de riesgo de los bancos se basan en una historia reciente benigna, lo que significa que podrían estar reservando demasiado poco dinero para cubrir pérdidas en una recesión.

“Los bancos de la zona euro se enfrentan a un marcado deterioro de la calidad de sus activos, pero muchos siguen trabajando con hipótesis excesivamente benignas”, declaró el día 1 Enria, que añadió que los reguladores podrían tener que forzar un mayor “conservadurismo”.

 “Los riesgos subyacentes apuntan a un probable deterioro de la calidad de los activos en los próximos meses”, declaró en una comparecencia ante la comisión de Economía del Parlamento Europeo. “Están aumentando los préstamos morosos en el segmento de los préstamos al consumo, y la morosidad anticipada, tanto para los hogares como para las empresas”.

Enria añadió que los supervisores examinarán de cerca la planificación del capital y cuestionarán las medidas de gestión para garantizar un “nivel adecuado de conservadurismo”.

Estimaciones

El análisis del BCE implica que la carga media ponderada por impago de los bancos el año que viene será del 0,8% de los préstamos, según su Informe de Estabilidad Financiera de noviembre. Los analistas, cuyas previsiones suelen basarse en las de los bancos, prevén una tasa ligeramente superior al 0,5%. Enria ha descartado que vuelva a vetarse la distribución de dividendos durante la pandemia, pero podría negarse a autorizar la recompra de acciones a los bancos que considere imprudentes.

Tiene razón al cuestionar los modelos no probados de la banca, que forman parte de una norma contable conocida como NIIF 9 y que no entró en vigor hasta 2018. Las normas obligan a las entidades a hacer previsiones de pérdidas por préstamos, basadas en parte en previsiones de estadísticas económicas como el desempleo. Pero la crisis de 2020, la única importante desde su introducción, fue un mal test, ya que los Gobiernos ayudaron a los prestatarios en apuros. Ahora que algunos de los principales bancos cuentan con menos provisiones para insolvencias que en 2019, es posible que sufran una sacudida.

Sin embargo, su primera línea de defensa son los beneficios, que se están disparando. Los 10 mayores bancos de la zona euro generarán en conjunto 121.000 millones de euros de beneficios antes de impuestos y provisiones para insolvencias en 2023, según las estimaciones medias de Refinitiv.

Los cargos por pérdidas de préstamos se comerán aproximadamente el 30% de esa cifra en términos agregados, calculan los analistas. En otras palabras, los grandes bancos seguirían ganando dinero aunque la morosidad fuera tres veces superior a la prevista por los expertos. El colchón de beneficios equivale al 2% del total de préstamos, lo que significa que el capital podría salir indemne en un escenario dos veces peor que el 0,8% previsto por el BCE.

En cualquier caso, los niveles de capital de los bancos son elevados, ya que se han disparado durante la pandemia. Muchos grandes prestamistas están pagando el exceso a los accionistas mediante recompras de acciones. Enria y el BCE carecen de una buena razón para detenerlos.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías