El momento dulce de los bancos europeos será efímero

Los tipos suben, el negocio crece y los clientes pagan sus deudas, pero la recesión está a la vuelta de la esquina

Sucursal de Santander en Varsovia.
Sucursal de Santander en Varsovia. REUTERS

Los grandes bancos europeos disfrutan de un momento perfecto. Los tipos suben, los operadores están ocupados y los clientes están amortizando sus deudas. Este escenario idílico ha permitido a Deutsche Bank, Barclays y Banco Santander obtener grandes beneficios en sus resultados del tercer trimestre, publicados ayer. Pero con la recesión que se avecina, y los colchones contra la morosidad que parecen bajos, es posible que los buenos tiempo no duren mucho.

La década perdida del sector después de 2008, en la que los bancos europeos se esforzaron por ganar su probable coste de capital del 10%, parece un recuerdo lejano. Barclays generó un 12% de rentabilidad sobre el capital tangible (ROTE) en los primeros nueve meses de 2022, excluyendo un cargo único por litigio, mientras que la división europea de Santander alcanzó el 12,5%. Si quitamos las partes de Deutsche de las que el consejero delegado, Christian Sewing, tiene previsto deshacerse, el llamado banco principal generó un buen 10% de ROTE este año, un gran cambio para lo que parecía un caso perdido.

Una de las principales ventajas es la subida de los tipos de interés, que permite aumentar los márgenes de los préstamos. Esto ha ayudado a que el banco corporativo de Deutsche, por ejemplo, pasara de ser una carga a un generador de beneficios. Los ingresos netos por intereses de la división hasta el 30 de septiembre fueron un tercio más altos que en el mismo periodo de 2021. La agitación de los mercados también contribuyó. Los ingresos de Barclays por la negociación de valores de renta fija, divisas y materias primas en los nueve primeros meses de 2022 aumentaron un 63% interanual. Por último, la morosidad es baja. El negocio europeo del Santander asumió un cargo menor por pérdidas crediticias esperadas en los nueve primeros meses de 2022 que un año antes.

El impulso de la subida de tipos debería durar, ya que los mercados esperan que los bancos centrales los sigan subiendo. Pero cuesta ver que los ingresos comerciales sigan siendo tan elevados. El mayor riesgo, en todo caso, es que el endurecimiento de la política monetaria provoque una recesión, impulsando al alza el desempleo y llevando a los hogares y a las empresas a la morosidad. Esto afectaría a algunos bancos más que a otros. Barclays y Santander, por ejemplo, están más expuestos que Deutsche a la financiación de consumo, más arriesgada.

Los bancos tienen unos colchones contra la morosidad relativamente bajos para protegerse de una recesión. Deutsche, Barclays y Santander han recortado sus provisiones para créditos impagados en sus respectivos grupos desde 2020, y en los dos últimos casos están incluso por debajo de los niveles anteriores a la pandemia. Esto significa que los cargos futuros para completar estas reservas podrían ser elevados, comiéndose parte de los beneficios. Los inversores en el sector bancario están preocupados. De media, valoran las acciones del trío a menos de la mitad del valor contable tangible futuro, cerca de los niveles de 2020. Hasta que los inversores no vean pruebas palpables de que los bancos europeos son a prueba de recesión, ese escepticismo parece acertado.