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Economía

La UE acuerda un mecanismo que restringe importaciones para frenar la deforestación

La medida afectará al aceite de palma, al ganado vacuno, a la soja, al café, al cacao, a la madera y al caucho, así como a sus productos derivados

Getty Images
Fernando Belinchón

El Consejo y el Parlamento europeo llegaron anoche a un acuerdo para impulsar un nuevo sistema de control en las fronteras con el objetivo de frenar la deforestación. Una vez adoptada y aplicada, la regulación garantizará que una serie de bienes importados desde países no miembros no han contribuido a destruir masa forestal. 

Según explica la Comisión, todas las empresas pertinentes tendrán que aplicar una investigación si comercializan en la UE, o exportan desde ella, aceite de palma, ganado vacuno, soja, café, cacao, madera y caucho, así como productos derivados (como carne de vacuno, muebles o chocolate). Estas materias primas se han elegido sobre la base de una exhaustiva evaluación de impacto que las identifica como el principal motor de la deforestación debido a la expansión agrícola.

El organismo europeo detalla que la deforestación es uno de los principales motores del cambio climático y la pérdida de biodiversidad. "La Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación estima que 420 millones de hectáreas de bosque, un área más grande que toda la Unión Europea, se han perdido debido a este fenómeno entre 1990 y 2020. En términos de masa forestal neta (la diferencia entre las pérdidas de masa arbórea talada y la plantada o regenerada), la FAO calcula que el mundo ha perdido alrededor de 178 millones de hectáreas en el mismo periodo de tiempo, lo que es un área equivalente al triple de la superficie total de Francia", compara.   

"Dado que la Unión es una economía principal, así como un gran consumidor de estos productos, este paso ayudará a frenar una parte significativa de la deforestación a nivel mundial, reduciendo de esta manera las emisiones de gases de efecto invernadero y la pérdida de biodiversidad", comenta la Comisión al respecto.

Según la regulación, las empresas que importen los productos deberán tener la capacidad de demostrar que los productos no han generado deforestación. El criterio para considerar que un producto ha contribuido a esto o no, se ha fijado en que no se haya deforestado a partir del 31 de diciembre de 2020 para obtenerlo.

"Las empresas tendrán que reunir información geográfica precisa sobre dónde se sitúa la granja en la que los productos han crecido, para que sea posible de esta forma comprobar el cumplimiento de la norma. Los Estados miembro deben asegurarse de que el no cumplir con esta norma tenga consecuencias disuasorias y efectivas", escribe la Comisión. 

La Unión se reserva el derecho a actualizar la lista de productos afectados. A la hora de hacerlo, tendrá en cuenta nuevos datos que lleguen sobre posibles cambios en los patrones de la deforestación.

Además de impulsar esta restricción en frontera, la Comisión medirá el riesgo de deforestación de los diferentes países y los clasificará en riesgo alto, medio o bajo. En función de la categoría de riesgo, las obligaciones de las empresas irán variando. "Esto ayudará a servir de guía para la cooperación en esta materia con terceros países", sostienen desde la Comisión.  

Ahora, el Parlamento y el Consejo deberán adoptar de manera formal la regulación antes de que entre en acción. Una vez esté aplicada, los agentes del mercado tendrán 18 meses para tener en cuenta la medida. Las pequeñas y medianas empresas contarán con un mayor periodo de adaptación, además de con otros pasos específicamente dirigidos a ellas. 

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Sobre la firma

Fernando Belinchón
Madrid. 1994. Máster en periodismo económico por la Universidad Rey Juan Carlos. Redactor de la Mesa Web de CincoDías. En el periódico desde 2016.

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