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La Lupa
Análisis
Exposición didáctica de ideas, conjeturas o hipótesis, a partir de unos hechos de actualidad comprobados —no necesariamente del día— que se reflejan en el propio texto. Excluye los juicios de valor y se aproxima más al género de opinión, pero se diferencia de él en que no juzga ni pronostica, sino que sólo formula hipótesis, ofrece explicaciones argumentadas y pone en relación datos dispersos

Los moradores de los pueblos, felices con el presente, temerosos con el futuro

Identifican como prioridades la mejoría del transporte y de los servicios públicos, así como ayudas y ventajas fiscales para las empresas

La recién nacida Fundación España Habitar presentó este miércoles en Valladolid una encuesta profunda sobre la situación de los vecinos de los municipios de menos de 5.000 habitantes de la región de Castilla y León, cuya conclusión final es que son personas felices, puesto que están satisfechos con su vida (8,33 sobre 10), pero pesimistas, ya que más de la mitad tienen una perspectiva mala o muy mala para el empleo y el crecimiento de la población en su municipio.

Las conclusiones de este estudio, elaborado por la consultora Madison, que se convertirá en un barómetro anual sobre la despoblación, seguramente son trasladables al resto de regiones afectadas por la pérdida continuada de habitantes, como es el caso de Aragón, Castilla-La Mancha, Asturias o Extremadura, puesto que las realidades sociológicas son muy similares.

La felicidad con su presente viene dada por el arraigo. El 44% de los vecinos vive en el pueblo donde nació, un 41% llegó a él de adulto por motivos laborales y un 12% ha retornado. Pero quizás lo más interesante es que los moradores del medio rural están allí por su propia voluntad, porque quieren, y no por resignación, por eso cuando se les pregunta sobre el nivel de satisfacción con su vida se ponen una puntuación de 8,3, que aún es mayor en las personas ya jubiladas.

Ese alto nivel de satisfacción tiene que ver con una mezcla de aspectos económicos y emocionales. Así, se sienten muy satisfechos con el coste de la vida, claramente más bajo que en las ciudades, lo que está ligado a que se requiere menos gastos (y hay menos oportunidades) y que el coste mayor, la vivienda, es mucho más barata. El 81% son propietarios de su vivienda (seis puntos más que la media de España), el 12% habita casas prestadas por familiares o amigos y solo el 7% está de alquiler.

En los aspectos emocionales, valoran muy positivamente las relaciones sociales, interpersonales y la integración en su pueblo. Aquí también tiene impacto el hecho de que el 63% cuenta con familiares en el propio pueblo (además de con los que convive en el mismo hogar), que sumados a sus amistades, crea una red de apoyo mayor y más próxima que la que se siente en las ciudades.

Todo ello puede configurar los aspectos más idílicos de la vida en el medio rural, pero cuando se pregunta por las principales dificultades que se encuentran en la vida diaria, las más señaladas tienen que ver con la movilidad (falta de transporte público) y el acceso a los servicios sanitarios. Al tiempo, señalan a los trámites con las administraciones, las consultas médicas y los bancos como los que les requieren un mayor esfuerzo. Por tanto, claramente apuntan a las administraciones públicas, fundamentalmente las comunidades autónomas, que es de quien depende mejorar el acceso a la sanidad y al transporte.

El resultado del binomio ventajas e inconvenientes de vivir en el medio rural es que el 70% no baraja moverse de su pueblo y sólo el 17% asegura que tendrá que irse; el resto no sabe. Como es lógico, la mayor propensión a mudarse de municipio se da entre los más jóvenes y formados. Uno de cada tres jóvenes (18-40 años) se ve yéndose de su pueblo, pero es igualmente importante que la mitad ni se lo plantea.

La respuesta de los más jóvenes tiene que ver con que cuando la Fundación Habitar pregunta por el futuro, las perspectivas ya no son tan halagüeñas. Si se quiere ver el vaso medio lleno, hay que valorar la importancia de que un 21% de los encuestados piense que hay perspectivas buenas o muy buenas de que su pueblo aumente de población. Sin embargo, en el otro extremo están el 52% cuya expectativa es justo la contraria. Cuanto más pequeño es el municipio, peor son las expectativas. De hecho, en aquellos que tienen entre 2.500 y 5.000 habitantes, son más los que ven el pueblo creciendo.

La visión sobre la evolución de la población tiene que ver con las oportunidades laborables, y el 58% piensa que son malas o muy malas, frente a un 10% que las ve buenas o muy buenas, y, de nuevo, cuando más pequeño es el municipio peor son las expectativas. Precisamente las perspectivas de trabajo y la falta de servicios son las razones principales que esgrimen los jóvenes para el cambio de población.

Pero quizás lo más interesante es analizar las propuestas de las personas que viven en el medio rural para dar la vuelta a esas perspectivas. El denominador común es la mejora de los servicios públicos y la concesión de ayudas a las empresas, pero destaca especialmente que el 46% señale la mejora del transporte y de las conexiones de los pueblos como la prioridad, a mucha distancias del resto. Después viene la concesión de ayudas a las explotaciones agrarias y empresas, señalada por 28%; la mejora de los servicios públicos (26%), o la concesión de ventajas fiscales a empresa y residentes (23,5%). Sin embargo, son menos valoradas iniciativas como incentivos para el incremento demográfico, que sólo lo señalan el 2%, la mayor presencia de la administración pública (5%) o ayudas para la creación de empleo (6%).

A la vez que se presentaba este barómetro, el INE hacía público el Censo de Población y Viviendas de 2021. Las conclusiones son que siete de cada 10 municipios pierden población y la mitad de las provincias, encabezadas por Zamora (-11,7%), seguido de Cuenca (-8,7%) y León (-8,3%). Por comunidades, el liderazgo en pérdida de habitantes corresponde a Castilla y León (-6,1%), seguida de Asturias (-5,9%), que tiene a siete de las diez poblaciones de más de 10.000 habitantes con mayor caída de vecinos.

Las administraciones tienen todos los datos de evolución de la población y encuestas como la de la Fundación España Habitar son muy útiles para entender los por qué. Ahora falta que los gobiernos orienten sus políticas hacia donde van a tener efecto para revertir el problema de la despoblación. Abandonar el medio rural es desperdiciar la provisión de alimentos, agua y oxígeno, es olvidar las raíces. El cuerpo y el alma.

Aurelio Medel es Doctor en Ciencias de la Información y Profesor de la Universidad Complutense

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