Las negociaciones del tope al gas encallan y frenan las compras conjuntas

Bruselas fija en un 90% el llenado de los almacenes de gas de la UE antes de noviembre de 2023

Una planta de acero, en Alemania.
Una planta de acero, en Alemania.

El tope al gas propuesto por la Comisión Europea sigue sin ponerse a flote. Los Veintisiete se han encontrado este jueves nuevamente con un debate dividido sobre la viabilidad de la medida, que no encuentra el apoyo en la mayoría de las capitales comunitarias. Mientras algunos Estados mantienen que es prácticamente imposible de activar porque el umbral de activación es elevado (275 euros), otros creen que podría generar problemas en la seguridad de suministro.

Sí se ha alcanzado este jueves, sin embargo, un acuerdo político sobre otras dos medidas para contener los precios de la energía, la de solidaridad energética (que incluye las compras conjuntas) y el despliegue de renovables, pero evitaron adoptarlas formalmente hasta que no se avance en la discusión sobre el tope al precio de las compras de gas.

El ministro de Industria y Comercio de la República Checa, país que ostenta la presidencia de turno del Consejo, Jozef Síkela, ha reconocido en la rueda de prensa posterior a la reunión que la discusión ha sido "extremadamente complicada" ante las diferentes visiones sobre cómo funciona el mecanismo de corrección propuesto por la Comisión pero ha incidido en que todos están comprometidos a trabajar "duro" para alcanzar un acuerdo.

En este sentido, se convocará un nuevo consejo extraordinario de Energía —el quinto del semestre— probablemente el próximo 13 de diciembre para seguir trabajando en un tope para limitar las subidas extremas de precios en el mercado gasístico de futuros TTF.

"No estamos abriendo el champán todavía pero hemos metido la botella en el frigorífico", ha adelantado Síkela, quien augura un consenso entre los Veintisiete para la reunión de diciembre. "Hay demasiado en juego", ha sentenciado.

El optimismo de la presidencia checa ha sido compartido por la parte española. La vicepresidenta tercera, Teresa Ribera, ha señalado que, pese a las grandes diferencias sobre el futuro tope al precio de las compras de gas entre distintos países de la Unión Europea (UE), predomina un "espíritu de consenso" para pulir la propuesta de la Comisión Europea. "Prima, claramente, la convicción de que debemos responder estando a la altura de las circunstancias".

Por su parte, la comisaria europea de Energía, Kadri Simson, ha defendido que la propuesta de la Comisión ha sido perfilada con el fin de abordar las preocupaciones de Estados miembro con opiniones dispares y garantizar el suministro de gas de cara al invierno, por lo que ha pedido a los ministros tener esto en cuenta a la hora de negociar nuevos parámetros.

Con respecto al suministro, la Comisión Europea ha fijado las trayectorias de llenado para 2023 con un reglamento que establece la obligación de que los Estados miembro llenen sus instalaciones de almacenamiento de gas al 90% antes del 1 de noviembre de 2023 para asegurar el suministro y estar bien preparados para el invierno del año que viene.

En este sentido, Bruselas ha recordado que un almacenamiento de gas de la Unión Europea suficientemente lleno contribuye a la seguridad del suministro y a la estabilidad del mercado, haciendo que el sistema energético esté más preparado para afrontar las interrupciones del suministro y los picos de demanda.

"Tenemos que minimizar el impacto de las manipulaciones rusas y los posibles aumentos de la demanda debidos a las condiciones meteorológicas o del mercado mundial y establecer ahora una trayectoria para 2023 proporciona a los operadores del mercado una certeza muy necesaria y ayuda a la UE a pasar el invierno del año que viene con seguridad", ha explicado Simson.

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