Elecciones en CEOE

Los empresarios eligen entre Garamendi y Guinda un líder que les saque de la crisis

La patronal celebra elecciones el miércoles próximo con una mujer como candidata, por primera vez en su historia; y la mayoría de apoyos manifestados para el actual presidente

Imagen de la última asamblea general de la patronal CEOE.
Imagen de la última asamblea general de la patronal CEOE.

La gran patronal española tiene una cita importante el próximo miércoles, 23 de noviembre. Ese día, la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE) elegirá al presidente o presidenta que liderará a los empresarios los próximos cuatro años e intentará sacarlos airosos de la actual crisis de precios y energética en la que están metidos una buena parte de ellos.

En CEOE es muy poco habitual que haya más de un candidato a la presidencia pero en las elecciones del próximo miércoles los habrá: Antonio Garamendi, el actual presidente de la organización, se presenta a la reelección; y Virginia Guinda, vicepresidenta de la patronal catalana Foment del Treball, que intentará arrebatarle el cargo.

A priori, desde que el pasado 21 de septiembre Garamendi confirmó que se presentaría a la reelección, las numerosas manifestaciones públicas de apoyo a su candidatura por parte de la práctica totalidad de las asociaciones territoriales y las principales patronales sectoriales, dejan pocas o muy pocas opciones de victoria a Virginia Guinda, la primera mujer candidata a la presidencia en la historia de la organización.

El hecho de que la empresaria catalana no presentara su candidatura hasta el último día permitido por los estatutos de CEOE (el pasado 8 de noviembre) va a jugar claramente en su contra, según fuentes cercanas a Garamendi, porque apenas ha tenido tiempo de hacer campaña interna en la organización. Así, aunque al registrarse como candidata presentó 37 avales, casi el doble de los exigidos estatutariamente, quienes conocen la organización aseguran que para armar una candidatura que pueda tener opciones reales de victoria necesita de varios meses de trabajos preparatorios y una gran cantidad de contactos y acciones internas. Lo sabe bien el propio Garamendi, al que le costó presentarse en dos ocasiones hasta que logró la victoria.

Pero estos trabajos preparatorios no se han producido en el caso de Virginia Guinda, aunque su candidatura sí es fruto de una disidencia interna y frontal contra Garamendi alimentada durante meses por parte del presidente de la patronal catalana, Josep Sánchez Llibre. El exdiputado y exsenador de Convergència i Unió (CiU) ha intentado con denuedo que Garamendi tuviera un oponente y para ello trató de convencer, por activa y por pasiva, a algunos de los dirigentes críticos con alguna forma de actuar del actual presidente para que le plantaran batalla. Lo intentó con el presidente de Cepyme (único vicepresidente nato de CEOE), Gerardo Cuerva, con quien Garamendi enfrió su relación en los últimos tiempos; con el presidente de la patronal madrileña Miguel Garrido, donde existe un grupo de responsables muy críticos con la forma de dirigir el empresario vasco; o con el presidente de la patronal de concesionarios Faconauto, Gerardo Pérez, que fue el que más cerca estuvo de presentarse candidato. Pero, Sánchez Llibre solo ha logrado in extremis que Guinda, su número dos, haya dado el paso.

“Sánchez Llibre es un político y cree que CEOE puede funcionar como el Parlamento y ha querido montar una oposición”, asegura un directivo de una importante patronal sectorial. Sin embargo, esta misma fuente asegura que el empresario catalán “se ha encontrado con que no hay clima de cambio y enfado suficiente” para reemplazar al actual presidente patronal.

De hecho, no es casualidad que dos de las organizaciones fuertes que fueron más críticas con el apoyo de CEOE a la reforma laboral –la patronal automovilística Anfac y la madrileña CEIM– hayan comunicado justo esta semana, previa a las elecciones, de forma pública y nítida su apoyo a Garamendi. Es más, los empresarios madrileños anunciaron este respaldo “tras escuchar las propuestas de Virginia Guinda”.

El día después

En este escenario, claramente favorable a Garamendi, la principal incógnita será como recomponer las distintas sensibilidades que han aflorado en los últimos meses y que se materializarán en los resultados electorales con una cantidad mayor o menor de apoyo a Guinda o votos en blanco, que se traducirán en el porcentaje de oposición interna al presidente para los próximos cuatro años.

“Presentarse como candidata con tan poco tiempo ha sido una maniobra algo suicida porque te significas y puede que ya no valgas para las próximas elecciones”, indicaban fuentes empresariales. De hecho, pese a que Guinda asegura que si vence integrará a Garamendi en su ejecutiva, no parece que el candidato vasco tenga esa misma intención a fecha de hoy. “La patronal catalana estará representada”, aseguraban desde el entorno del presidente, pero quizás con alguien de menos peso en Foment que no vaya a complicarle el mandato.

En cualquier caso, quien salga victorioso el miércoles no tendrá un camino fácil y relajado. Le espera un Gobierno y unos sindicatos ávidos por negociar un acuerdo salarial, difícil para los empresarios y una reforma de las pensiones que les elevará el coste laboral. Pero sobre todo, deberá liderar la salida de la crisis en un año con comicios autonómicos, municipales y generales en el que el electoralismo contaminará absolutamente todo: la política y la economía.

 

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