La pesadilla de la banca de inversión para financiar la opa de Musk

Los prestamistas se enfrentan a una posible pérdida de 500 millones de dólares si deciden vender la deuda a los precios actuales del mercado

Perfil del empresario Elon Musk, con su nuevo cargo como 'Chief Twit'.
Perfil del empresario Elon Musk, con su nuevo cargo como 'Chief Twit'.

El cuento del lobo de Elon Musk se cumplió. Tras meses de incertidumbre, y juicio inacabado mediante, el magnate ha comprado Twitter. Pero el desenlace de una operación más que enrevesada ha puesto en aprietos a la misma banca de inversión que le prometió financiar 13.000 millones de dólares en deuda de los 44.000 millones que necesitaba para completar la adquisición de la red social. 

Cuando Elon Musk lanzó su oferta inicial en abril, negoció con un ejército de bancos, liderado por Morgan Stanley, unas condiciones que para entonces parecían un claro win-win: el estadounidense cerraría rápidamente la opa del año y la banca le apoyaría con rédito en su jugada ambiciosa.

Entonces, la operación se enquistó. Entre medias, la crisis financiera mundial llevó a los bancos centrales a elevar con fuerza los tipos de interés, lo que subió a su vez el coste de los préstamos. Esto dejó en desventaja a una banca que había pactado con Musk un tipo de interés máximo del 11,75% para la emisión de la deuda, cuyo valor distaba mucho del mercado a medida que pasaba el tiempo sin que se resolviera la adquisición. Seis meses después, este rendimiento de los bonos basura CCC —donde se situaría la deuda de menor calidad de Twitter— ha aumentado hasta el 15,4%.

Así que ahora, alcanzado finalmente el acuerdo entre Musk y la red social, los bancos deben liberar el efectivo para la compra según las condiciones originales del acuerdo, pero el alza de los tipos provocaría unas pérdidas de unos 500 millones de dólares para el sindicato de entidades en caso de que decidiera colocar hoy los bonos a precio de mercado, de acuerdo con datos de Bloomberg.

La intención de este grupo de prestamistas, en el que también participan Bank of America, Barclays o Mitsubishi UFJ Financial Group, nunca fue quedarse con estos activos, sino colocarlos a inversores. Pero ahora corren el riesgo de sumar la financiación de la opa de Twitter a la deuda no deseada que han acumulado este año, producto de la precaución del mercado en un contexto de alta volatilidad.

De hecho, según Bloomberg, las entidades bancarias más grandes del mundo (entre las que cita a Bank of America y Barclays) ya han utilizado alrededor de 30.000 millones de dólares de su propio efectivo este año para financiar préstamos destinados a adquisiciones que no fueron capaces de colocar posteriormente en el mercado. El préstamo a Musk eleva esta cifra a más de 40.000 millones de dólares.

En el caso de la operación de Twitter, según lo acordado entre el grupo de bancos y Musk, la financiación de los 13.000 millones de dólares en deuda llegaría mediante dos emisiones de bonos de 3.000 millones, un préstamo sindicado de 6.500 millones y una línea de financiación de 500 millones.

Deshacerse de esta cartera no será tarea fácil. En un momento de aversión al riesgo por parte de los gestores y tras una operación marcada por el volcánico carácter de Musk, el ahora Chief Twit y sus prestamistas se enfrentan a inversores ávidos por conseguir mayores descuentos que los previstos inicialmente. Las denuncias hechas por el propio dueño de Tesla sobre el número de usuarios falsos, o bots, que puebla la red social y sus fallas de seguridad no ayudan a calmar las dudas de los potenciales inversores.

Musk tendrá que revelar también rápidamente su plan de reestructuración financiera para hacer frente los 1.200 millones de dólares de coste de la deuda que asume Twitter anualmente. Aunque sus decisiones inmediatas post-compra dan un indicio de que el hombre más rico del mundo optará por hacer recortes de personal para menguar la sangría financiera de su nueva red social. 

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