El rechazo del Gobierno da una nueva estocada al troceo de Naturgy

El Ejecutivo abre la puerta de salida a los fondos y desea un socio industrial

El rechazo del Gobierno da una nueva estocada al troceo de Naturgy

El rechazo del Gobierno a la segregación de Naturgy ha resonado en todo el mercado. Fuentes próximas a la operación coinciden en señalar que la negativa del Ejecutivo –expresada por la vicepresidenta tercera y ministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera, en una entrevista con CincoDías– abre una nueva etapa en la compañía a nivel estratégico e impulsa a los fondos de inversión GIP y CVC a que sean sustituidos total o parcialmente por nuevos socios con un carácter más industrial.

 “Creo que no es una operación que, en estos momentos, sea conveniente desde el punto de vista de la templanza, la estabilidad y las garantías para determinadas actividades reguladas, así como el aprovisionamiento en condiciones y precios razonables. Tampoco encaja con el cumplimiento de esos compromisos de reinversión y de distribución de beneficios”, señaló Ribera en la entrevista.

Más allá de que la decisión final pertenece al equipo directivo de Naturgy y sus accionistas, el mercado ha interpretado el no de la ministra como un varapalo al proyecto Géminis, que pasaba por escindir la primera gasista española en dos sociedades, una con los negocios liberalizados y otra con los regulados. La contundencia de la vicepresidenta que, incluso, alertó de que la operación puede comprometer la viabilidad financiera de la compañía, complica la operación.

La compañía que preside Francisco Reynés anunció en febrero de este año esta estrategia. Y apenas unas pocas semanas después estalló la guerra en Ucrania, lo que ha llevado al mercado del gas a la situación más crítica de la historia. Incluso el propio Reynés ha reconocido en sus últimas intervenciones que la situación del precio del gas impedía realizar el plan Geminis en tal coyuntura.

Salida de los fondos

El movimiento de escisión fue interpretado por el mercado como una fórmula para facilitar una futura salida de los fondos de su capital. Concretamente de GIP y CVC, que tienen un 20% cada uno desde 2016 y 2018, respectivamente. Los fondos tendrían más fácil hacer dinero desde el ala liberalizada y la presencia de Criteria —el primer accionista de Naturgy, con el 26,7% del capital— daría tranquilidad al Gobierno por el lado regulado.

Ribera no lo ve así. En la entrevista con este periódico reconoce el sentido que esta operación puede tener para la rentabilidad de los fondos, pero no para el interés general ni para la viabilidad de la compañía. Y abogó porque los socios industriales ganen peso en Naturgy y los financieros (los fondos) lo pierdan.

Se trata de una forma de abrirles la puerta de salida a los fondos, obligados ahora a mover ficha desde el convencimiento de que una venta más sencilla no va a llegar. Y que el Gobierno quiere más peso industrial. Fuentes de Naturgy han rechazado hacer comentarios.

CVC, por su parte, ya ha afirmado que no tiene previsto salir del capital. Y todas las miradas apuntan a GIP, que aún no ha anunciado sus intenciones, pero que ya completa el ciclo habitual de inversión de los fondos de capital riesgo.

Caso distinto es el de IFM. El fondo australiano completó hace ahora un año una opa sobre la compañía, que le hizo controlar poco más del 10%. Ha ido reforzando su posición hasta el 13%, por debajo en cualquier caso del entre 17% y el 22% sobre el que lanzó la opa. De hecho, las fuentes consultadas apuntan a que el fondo australiano puede ser el comprador de una parte de las acciones de los vendedores, las necesarias para alcanzar ese umbral que se había marcado en la opa. Otras fuentes apuntan a que, en el caso de que un solo fondo de inversión venda, pueden ser los vehículos que se quedan en el capital los que se repartan sus títulos.

Bajo este esquema, Naturgy volvería al status quo previo a la opa. IFM sustituiría a GIP, con Criteria como primer accionista que garantizaría la españolidad del grupo. La sombra de la francesa Total, no obstante, también se cierne sobre una posible compraventa de paquetes.

S&P pide más claridad al futuro de la empresa

S&P ha alertado en su último informe de la falta de claridad de Naturgy para dibujar su futuro a largo plazo, así como de las complicaciones para poner en marcha el proyecto Géminis. La agencia de rating mantiene inalterada la nota de la gasista en BBB, dos escalones por encima del bono basura, sin reflejar un efecto positivo por la reciente amortización de 500 millones de euros de deuda híbrida. El departamento de análisis de Sabadell valora positivamente esta operación de amortización de deuda y considera que podría facilitar la operación Géminis.

Paralelamente, la acción de Naturgy cerró ayer con un alza del 1,79%, hasta los 23,83 euros por acción. Pese a que los títulos comenzaron la sesión con caídas de más del 1%, el buen tono general del mercado terminó por permitir a la compañía apuntarse a las alzas. La acción corrige, eso sí, más de un 10% desde que anunció su plan de escisión. Todo ello pese a que la compañía rondó este verano, incluso, los 30 euros por acción. Desde estos máximos históricos, el valor de los títulos corrige un 20%.

Normas
Entra en El País para participar