Dependencia de China

Europa: el continente que delegó sus funciones en un mundo que ya no existe

Josep Borrell, jefe de la diplomacia europea, advierte sobre la dependencia de la Unión

Europa ha basado su energía en Rusia, su riqueza en China y su seguridad en Estados Unidos

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En la maquinaria económica global, China ha pasado a ser un engranaje fundamental. También para Europa. Esta semana, Josep Bo­rrell, alto representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, advertía con claridad en el discurso de apertura de la conferencia anual de diplomáticos europeos sobre una peligrosa actitud que ha mantenido la Unión durante años.

“Los europeos afrontamos una situación en la que estamos sufriendo las consecuencias de un proceso que lleva en marcha años mediante el cual hemos desvinculado las fuentes de nuestra prosperidad de las fuentes de nuestra seguridad. Nuestra prosperidad se ha basado en la energía barata procedente de Rusia. El gas ruso, barato y supuestamente asequible, seguro y estable. Se ha demostrado que no es así. También se ha basado en el acceso al gran mercado de China, para las exportaciones e importaciones, para las transferencias tecnológicas, para las inversiones, para tener productos baratos. Creo que los trabajadores chinos, con sus bajos salarios, han hecho mucho más y mejor para contener la inflación que todos los bancos centrales juntos”, analizó Borrell, antes de afirmar que, además de haber basado estas cuestiones en Rusia y China, Europa ha basado su seguridad en EE UU.

Los datos disponibles en el gráfico que acompaña a esta información muestran hasta qué nivel Europa ha ido dependiendo de las importaciones procedentes de China para mantener su esquema de prosperidad basado en la mano de obra barata de terceros países.

Países Bajos y Alemania son las naciones europeas que más volumen de importaciones registraron en 2021 en términos de valor de la mercancía, pero la República Checa es, en términos relativos, el Estado que más depende de China a la hora de importar productos, con un 39,4% del total de importaciones procediendo de allí.

En cuanto a la naturaleza de lo que se importa desde China, se aprecia que, básicamente, las relaciones comerciales han propiciado que la electrónica llegara de forma masiva a los hogares europeos.

“Este un debate que lleva activo mucho tiempo sobre la mesa, el de la autonomía estratégica de Europa. A nivel de dependencia sí que es cierto que la Unión Europea tiene una serie de ellas con China de forma más crítica. Son sobre todo a nivel de componentes médicos y químicos, tratándose por lo general de bienes intermedios. Ahora, la gran pregunta es ver qué pasa con la dependencia de las tierras raras procedentes de China. Existe una gran dependencia, cierto, pero cabe preguntarse quién depende más de quién”, opina la investigadora del think tank Cidob (Barcelona Centre for International Affairs), Inés Arco.

“Creo que la pandemia fue un toque de atención de estas dependencias que tiene Europa. Sobre todo a nivel de mascarillas y ciertos elementos médicos. Hay una cantidad de costes e inversiones que se han generado a medida que se hacían estas cadenas globales y hacer de nuevo un nearshoring llevará mucho tiempo. Lo que la UE tiene más a mano ahora mismo es diversificar”, prosigue la experta.

En su discurso, el alto representante abogó más por una solución propia en lugar de por la diversificación. "Entonces, nuestra prosperidad se ha basado en la energía rusa y el mercado chino. Claramente, a día hoy, tenemos que buscar nuevas formas de energía dentro de la propia Unión Europea, tanto como podamos, porque no deberíamos cambiar una dependencia por otra. La mejor energía es la que producimos en casa", defendió.

Nuevas soluciones, nuevas dependencias

En el pasado, entre otros factores, el abandono del carbón lanzó a Europa a los brazos del gas ruso. La pregunta es si abandonar el gas ruso en pos de la energía verde lanzará a Europa aún más a los brazos de China. Un reciente comentario de Louis Lee, analista de tendencias de mercados asiáticos en Julius Baer, invita a la reflexión sobre esta cuestión. 

"Aunque las empresas de la tendencia de inversión 'una China más sostenible' han experimentado caídas recientemente, mantenemos nuestra postura constructiva en el tema. Mientras el mundo se esfuerza por conseguir un planeta más verde, China se beneficia de su actual posición de liderazgo en la cadena de suministro mundial de energías renovables y vehículos eléctricos", comienza Lee.

"China está sacando partido del giro global hacia un mundo más verde dada su dominancia en la cadena de suministro de tecnologías renovables y vehículos eléctricos. Con su ventaja de bajos costes o y/o su tecnología puntera en el campo, los fabricantes chinos ahora producen cerca del 90% de los módulos solares del mundo, y aportan alrededor del 76% del suministro global de baterías de vehículo eléctrico", prosigue el comentario del analista de Julius Baer.

El propio Borrell, en otra parte del discurso, respondía a la pregunta anteriormente formulada. "No tenemos un entendimiento claro sobre que estamos creando nuevas dependencias en esta relación entre energía, clima y tecnología. Esto es algo que debemos tener muy claro", alertó.

Si el alto diplomático piensa que el error ha sido depender tanto de estos países, por su parte, Marcelo Muñoz, decano de los empresarios españoles en China y presidente emérito de Cátedra China, cree que el error de la UE para con China es que reacciona con “recelos permanentes” respecto al país. “La cooperación profunda con China no querría decir que pasemos por alto todas las diferencias sistémicas que tenemos. Teniendo en cuenta esto, podemos hablar, podemos colaborar. Lo que no puede negar nadie es que China es un socio imprescindible para Europa. La solución no está en que las tres grandes potencias, se enfrenten, sino en que sean capaces de cooperar”, defiende.

“Tú, Estados Unidos, encárgate de nuestra seguridad, Vosotros, China y Rusia, dadnos los cimientos de nuestra prosperidad. Este es un mundo que ya no existe. Tenemos que asumir más responsabilidades. Tenemos que asumir una mayor parte de nuestra responsabilidad a la hora de garantizar la seguridad. Por lo pronto, el hecho de que Rusia y China ya no sean los que eran para nuestro desarrollo económico requerirá una fuerte reestructuración de nuestra economía”, adelantó Borrell.

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