Paridad

El euro seguirá valiendo menos que el dólar durante casi todo 2023

Los tipos más altos y la incertidumbre económica favorecen a la divisa de EE UU

La dureza del BCE no logrará reforzar al euro, según los expertos

Euro pulsa en la foto

La carrera emprendida por la Reserva Federal por subir los tipos de interés ha abierto una brecha entre el precio del dinero en Estados Unidos y en el resto de grandes economías occidentales y las divisas lo están reflejando de forma rotunda. La Fed va por delante, con los tipos en la horquilla del 3%-3,25% y la previsión de que los eleve sobre el 4,5% el próximo año.

La agresividad de su política monetaria para combatir la inflación está cimentando la fortaleza del dólar, que no tiene rival en su avance entre las divisas occidentales. El euro se deprecia el 15,3% en el año y la libra se derrumba el 20% en el ejercicio. Su desplome tras el anuncio de rebaja de impuestos en el Reino Unido ha agravado de forma fulminante su debilidad y ha puesto también de manifiesto que la lucha contra la inflación y las políticas fiscales tienen una potente onda expansiva en el volátil mercado de divisas.

La jornada de ayer fue de calma para la libra, que frenó su desplome. El euro también se apreció ligeramente frente al dólar. En el corto plazo no se vislumbra sin embargo un cambio de tendencia y los expertos apuestan por la continuidad en el fortalecimiento del dólar en los próximos meses. “No esperamos un giro en la cotización del euro frente al dólar hasta que la Fed haya hecho su trabajo, lo que no parece vaya a suceder hasta el primer trimestre de 2023 como pronto”, señala Chris Turner, analista de ING. Su previsión es que el euro se instale en la zona de los 0,97 dólares, sin que un endurecimiento en la política del BCE vaya a servir para cambiar las cosas, explica.

En Bank of America también prevén que el dólar se mantenga fuerte en el corto plazo y que solo se deprecie de forma muy gradual ya el año próximo, cuando la Fed pueda empezar a estar más preocupada por el crecimiento que por la inflación. “Mientras tanto, nuevos riesgos pueden llevar al dólar a marcar nuevos máximos”, señala el banco estadounidense. Así, el billete verde no solo tiene a su favor la brecha de tipos que separa a

EE UU de la zona euro, sino la crisis energética que se vive en Europa y que hace mucho más probable una recesión en el Viejo Continente, y la condición de valor refugio de la que se beneficia la divisa estadounidense en tiempos de máxima incertidumbre.

“Incluso después de alcanzar nuevos récords, la fuerza del dólar tiene margen para extenderse algo más, impulsada particularmente por la desaceleración mundial y la crisis energética europea”, señala Thomas Hempell, jefe de análisis macro y de mercado en Generali Investments Partners. En Citi ven al euro por debajo de la paridad, en los 0,98 dólares, hasta final de año y ya en un horizonte de 6 a 12 meses su valor se apreciaría a los 1,05 dólares. El banco descarta que la divisa europea pueda desfondarse hasta los 0,85 o 0,90 dólares y tiene los 0,95 como nivel para un escenario bajista. El fin del rally del dólar solo llegaría cuando hayan tocado fondo las expectativas globales del crecimiento, algo que quedará para 2023.

En Goldman Sachs no ven al euro en los 1,05 dólares hasta al menos dentro de un año. Mientras tanto, su estimación está en los 0,97 dólares para el corto plazo. El trader de divisas Ebury acaba de revisar sus previsiones para el dólar y aunque su estimación para este año es de un euro en la paridad con el dólar y su avance hasta los 1,1 hasta finales de 2023, reconoce que el dólar seguirá fuerte en los próximos meses. “Los tipos serán más altos durante más tiempo de lo que creíamos, lo que respaldará a la divisa estadounidense”, explica Itsaso Apezteguia, analista de Ebury.

Japón echa el resto con una compra diaria de yenes récord

Intervención. Las autoridades de Japón han sacado la artillería en defensa del yen, en un momento en que el temor a la recesión económica está acentuando la fortaleza del dólar en perjuicio del resto de divisas. Japón compró en la sesión del martes más cantidad de yenes que durante todo el tiempo que estuvo sosteniendo a la divisa en la crisis de 1998. Así, en una sola jornada adquirió 3,6 billones de yenes (24.900 millones de dólares), según datos publicados por el banco central. La cuantía supera por tanto los 3 billones de yenes comprados entre abril y junio de 1998.

Bonos. El Banco de Japón se resiste a elevar los tipos de interés y aún los mantiene en el -0,1%, una excepción entre las economías desarrolladas. Pero sí ha decidido intervenir en favor del yen por primera vez desde 1998. Sin alzas de tipos, la deuda japonesa también se está contagiando del aumento global de rentabilidades. En la sesión del martes, el bono nipón a 20 años superó el 1% por primera vez desde 2015.

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