Gutmar pone en órbita las piezas más complejas para la aeronáutica

Trabaja además en tecnología submarina, robótica o fusión nuclear

Diseña, fabrica y monta componentes de alta precisión

Submarino de la empresa estadounidense Triton Submarines, que debía sumergirse a 11.000 m de profundidad en las islas Marianas, para el cual tuvieron que fabricar una pieza crítica.
Submarino de la empresa estadounidense Triton Submarines, que debía sumergirse a 11.000 m de profundidad en las islas Marianas, para el cual tuvieron que fabricar una pieza crítica.

Más de 70 años después de su fundación, Gutmar se ha convertido en una empresa imprescindible para sectores tan claves como la industria aeronáutica, espacial, tecnología submarina, robótica, grandes instalaciones científicas de ITER (fusión nuclear) o energía de fusión.

La catalana se ha especializado en el mecanizado de piezas y el montaje de subconjuntos de alto nivel tecnológico y precisión, o lo que es lo mismo, fabrica piezas muy singulares y complejas para esos sectores, desde el concepto a la producción y montaje.

Sumar esfuerzos multiplica resultados. Hay que buscar alianzas estratégicas, proyectos colaborativos, ser generosos y compartir conocimientos

Joan Martorell, presidente ejecutivo

“En su momento huimos de sectores tradicionales implantados en Cataluña como automoción o motociclismo, industrias en las que se fabrican muchas piezas, se venden muchos coches y motos al año y que tienen mucha facturación; cosas que no ocurren en los nuestros: se fabrican pocas piezas, muy complejas y no se venden aviones o helicópteros todos los días”, explica Joan Martorell, presidente ejecutivo y segunda generación de la pyme.

Para hacernos una idea, del modelo de helicóptero de ataque Tigre, Airbus tan solo fabrica 80 unidades al año, del avión A330, el más vendido del mundo, solo se hacen 800 unidades.

Joan Martorell, presidente ejecutivo de la compañía.
Joan Martorell, presidente ejecutivo de la compañía.

“Apostamos por esta tecnología punta, de hacer piezas muy complejas y equipos críticos porque pensamos que había menos riesgo y nuestro futuro estaría más asegurado, aunque también teníamos claro que era necesario una muy buena formación para tener éxito y creamos nuestra propia escuela de formación”, señala Martorell.

Una especialización que le ha llevado a posicionarse como proveedor Tier 1 de los principales fabricantes europeos del sector aeroespacial como Airbus. Una industria a la que no es nada fácil acceder porque “hay fuertes barreras de entrada tanto tecnológicas como de calidad y financieras y una carga de trabajo a largo plazo en la que no facturas”, precisa el portavoz de Gutmar.

Operario durante la fabricación de piezas.
Operario durante la fabricación de piezas.

“Nosotros afortunadamente tenemos clientes muy fieles, como Airbus Helicopters (el mayor fabricante de helicópteros del mundo) –trabajan con ellos desde hace 40 años– o Airbus, lo que nos permite saber con una fiabilidad meridiana los aparatos que la compañía va a construir a dos o tres años y en base a esa facturación de helicópteros podemos extrapolar qué facturación vamos a tener cautiva y planificar mejor el crecimiento y la carga de trabajo, eso nos posibilita aceptar trabajos concretos muy tecnológicos”, puntualiza Martorell.

Sus señas de identidad son “innovación, calidad y buen servicio en productos muy tecnológicos”, añade. Hoy cuentan con una planta de 12.000 m2 en San Cugat del Vallés (Barcelona), facturaron 12 millones de euros en 2021 con una plantilla de 95 personas, exportan más del 80% de su producción y cuentan con unas 5.000 referencias en el mercado.

Su historia, sin embargo, “no está exenta de visicitudes, sinsabores y momentos críticos”, recuerda Joan Martorell. Entre ellos, cuando estalló el escándalo y la quiebra de Matesa en 1969, empresa para la que trabajan en exclusiva y a punto estuvo de llevarles a la quiebra.

Antes de que sucediera eso, en 1951 su padre, Juan Martorell, y su socio y amigo Bernabé Gutiérrez “fundaron con escasos recursos, pero mucha pasión por la calidad y el trabajo bien hecho” –relata su hijo Joan–, “un pequeño taller de mecanizados” en L’Hospitalet de Llobregat, después decidieron especializarse en “la mecánica de precisión y en el montaje de subconjuntos de alto nivel tecnológico destinados a los ámbitos en los que seguimos trabajando, aeronáutico, espacial, defensa o robótica”.

Una de las piezas muy complejas fabricadas por Gutmar.
Una de las piezas muy complejas fabricadas por Gutmar.

Tras el caso Matesa, Martorell y Gutiérrez aprendieron una lección: no se pueden destinar el cien por cien de lo recursos a un solo cliente, hay que diversificar riesgos.

Cifra

5.000 son las referencias de producto que tiene Gutmar en el mercado. De ellas, 1.500 corresponden al catálogo de Airbus Helicopters Francia, del que son proveedor único.

A pesar del revés, no tiraron la toalla y se marcharon a Marsella a buscar trabajo y allí tuvieron un golpe de suerte. Eurocopter (embrión de Airbus Helicopters) les retó a hacer una pieza (una bomba de inyección) que les daba problemas. Sacaron la pieza adelante y un contrato que les mantenía vivos.

Desde entonces, no todo ha sido miel sobre hojuelas, pero tienen un lema: “Sumar esfuerzos multiplica resultados”, afirma Martorell, para crecer hay que “buscar alianzas estratégicas y proyectos colaborativos, ser generosos y compartir conocimientos”. En esta expansión tiene un papel relevante la colaboración de CDTI con el que han desarrollado numerosos proyectos.

En busca del combustible verde para volar sin contaminar

Técnicos revisando distintos componentes.
Técnicos revisando distintos componentes.

En tecnología la palabra imposible no suele ser un hándicap para nuevos desarrollos. Lo que hoy parece ciencia ficción, mañana será una realidad. Solo hay que dar con la piedra filosofal, aquella que, según cuenta la leyenda, igual transformaría los metales básicos en oro y plata o nos dará el elixir de la eterna juventud y la inmortalidad.

En el caso de la aviación, responsable de más del 2% de las emisiones de CO2 en todo el mundo, los biocombustibles se han convertido en una de las alternativas más prometedoras para reducir las emisiones de dióxido de carbono (CO2) y el hidrógeno (H2) es el que cuenta con más papeletas para sustituir como combustible al queroseno (jetA1).

En este sentido, Gutmar está desarrollando un tipo de propulsión mediante el uso de H2. Un modelo que “apuesta por el hidrógeno a alta presión, pero no contempla el almacenamiento criogénico” –la piedra filosofal–, revela Joan Martorell, presidente ejecutivo de la empresa catalana.

El almacenamiento criogénico, el estado líquido del hidrógeno, requiere mantener el H2 a -253 ºC, algo que, hoy por hoy, es imposible. Un inconveniente que tendrá que salvar la aviación comercial.

“No hay un recipiente adiabático perfecto y, por tanto, la temperatura exterior al depósito criogénico, inevitablemente, eleva la temperatura del H2 almacenado provocando la denominada evaporación, esto es, que parte del hidrógeno líquido se transforma en gas y esto eleva la presión interna del recipiente produciendo un riesgo de rotura de la estructura de almacenamiento”, detalla Martorell.

La mejor opción –continúa– es “utilizar H2 a presión en estado gaseoso para aumentar la densidad volumétrica de la energía almacenada”.

El hidrogeno ¿será verde? “Será fundamental que el mercado del H2 verde se desarrolle para estar en el circuito de comercialización cuando lo necesitemos para hacer las pruebas”.

Estos son sus poderes y señas de identidad

Clientes. Su cartera oscila entre 40 y 50 clientes, de ellos nueve acaparan el 80% de su facturación, entre ellos, Airbus Helicopter; otros clientes son Airbus Space & Defence, Triton Submarines, Dungs, Messier-Bugatti (grupo Safran), Fusion For Energy, Ametek, CESA, Sener, Cybernetix Aquiles Robotic Systems o el Ministerio de Ciencia e Innovación. Exportan a Francia, Alemania, Estados Unidos, Gran Bretaña, Suecia, Suiza y Corea del Sur, entre otros países.

Creando escuela. Gutmar cuenta con su propia escuela taller desde 1992 para formar a su personal, altamente cualificado y becados extranjeros de ingeniería, en técnicas de fabricación mecánica y soldadura.

Innovación. Es una de sus señas de identidad. Sus piezas especiales de alta complejidad se realizan en todo tipo de materiales. Entre sus productos destacan los actuadores hidráulicos para aviones, robots modulares de seguridad y otros muchos relacionados con la gestión de proyectos. Su inversión actual en I+D alcanza el 5% de su facturación.

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