Pardo, el champú sólido más vendido en Amazon es de Fuenlabrada

El 80% de los ingresos de la compañía proceden del exterior, donde están presentes en más de 25 países

Jabones Pardo
Champús sólidos de la marca Pardo.

Nadie habría dicho al joven matrimonio que en 1927 creó uno de los miles de despachos de jabón que poblaban las calles de España que hoy, casi un siglo después, su pequeño negocio habría dado la vuelta al mundo y que uno de sus productos sería el más vendido en Amazon. La principal impulsora del proyecto fue Basilia Escarpa. Sus hijos y nietos la describen con orgullo como una mujer tenaz, trabajadora y “muy hormiguita”.

Llegó a Madrid siendo muy joven para servir en casas y, tras su matrimonio con Miguel Pardo, consiguió reunir los ahorros necesarios para abrir una cacharrería en la calle Embajadores. Con los beneficios obtenidos de ese primer negocio, Basilia convenció a su marido para abrir una jabonería en Usera, y así es como en 1927 nació Pardo.

Tras unos años de actividad, con la llegada de la Guerra Civil la pareja decidió desplazarse con sus hijos a La Alcarria, lugar de origen de Basilia. Terminado el conflicto, y de vuelta al barrio, encontraron su pequeña fábrica destruida, pero su constancia e ingenio hizo que lograran salir adelante. Con la llegada de las lavadoras de turbina, comenzaron a fabricar jabón en polvo, un producto que junto al jabón en escamas dio un gran impulso al negocio; tanto, que en los sesenta tuvieron que trasladarse a un emplazamiento más grande a las afueras de Leganés.

Basilia Escarpa (Jabones Pardo)
Basilia Escarpa con algunos de sus nietos.

Pero en 1975, ante el crecimiento urbanístico de la localidad, y tras haber logrado situar a Pardo como una marca de referencia de jabones de tocador que se distribuía en todo el país, decidieron mudarse a Fuenlabrada, a una nave con una capacidad 30 veces superior. En esos años las primeras multinacionales con experiencia en gran superficie comenzaron a llegar a España. “Fue un cambio que la empresa no leyó bien. Fieles a la distribución tradicional del pequeño negocio, no vieron por dónde iba a ir el camino de la distribución”, reconoce su actual director, Ramón Pardo.

Con la pérdida de volumen de los pequeños mercados tradicionales, la empresa perdió mucha fuerza en el mercado nacional, y cuando quisieron entrar en la gran superficie resultó mucho más costoso. Pero, gracias a que comenzaron a recoger los frutos de su expansión internacional y se mantuvieron tenaces, pudieron reponerse y lograr acuerdos todavía vigentes. Hoy, sus relaciones con El Corte Inglés, Alcampo o Mercadona, tanto de marca blanca como de productos propios, reportan el 30% de la facturación de la compañía, cifra que en los últimos 10 años se ha situado en torno a los 18 millones de euros.

Aun así, el mayor peso de la facturación de ­Pardo se sitúa en el exterior, donde llegan a través de distribuidores a más de 25 países. El 80% de sus ingresos provienen de fuera de España. De Europa depende el 34,7%, sobre todo de Francia y Reino Unido, donde destacan sus productos cosméticos. La región Caribe y Estados Unidos, donde distribuyen tanto cremas y lociones como jabón, supone el 40,6%. En África se vende el 24,7% restante.

Si algo ha caracterizado a Pardo a lo largo de su historia ha sido su capacidad de innovación y su esfuerzo por mantenerse a la vanguardia de las tendencias de higiene y cosmética. Pardo, Manialea, Idole o Yupi son algunas de las marcas que conforman el catálogo de la empresa, al que recientemente se ha adherido su línea de champús sólidos Pardo Natur, cuya versión anticaspa es la más vendida de su categoría en Amazon.

Empresa familiar

Jabones Pardo
Ocho miembros de la familia forman parte del equipo directivo.

A día de hoy, Pardo sigue siendo una compañía familiar. En ella trabajan nueve miembros de la tercera y cuarta generación, ocho forman parte del cuerpo directivo y uno de los sobrinos de Ramón, que no quiso estudiar, es mozo de almacén. “Desde hace unos años creamos un pequeño protocolo familiar, muy sencillo, pero que nos compromete a que las nuevas incorporaciones sean por necesidad y porque aportan un verdadero valor a la vacante”, afirma Ramón Pardo.

Además, cuentan con una plantilla fija de más de 50 empleados “que se identifican con la empresa”. En los dos últimos años han ampliado el personal en más de un 10% para reforzar, principalmente, el departamento técnico de control de calidad y de I+D+i.

Apuesta por el ahorro de agua y energía

Jabones Pardo
La fábrica, situada en Fuenlabrada, ocupa 15.000 metros cuadrados.

El ahorro y consumo responsable de energía y agua es una de las principales preocupaciones de la compañía. Por un cúmulo de circunstancias, entre las que se encuentra la incorporación de Eloy Carlo Pardo, miembro de la cuarta generación e ingeniero mecánico de profesión, con amplia experiencia en renovables, la empresa se encuentra inmersa en un proceso de instalación de placas fotovoltaicas con el que esperan llegar a cubrir el 35% de su consumo actual, de 1,2 millones. En la primera fase, que estará lista antes de finales de año, instalarán 612 paneles de 545 W de producción para lograr una potencia instalada de 333 kW.

En cuanto al uso del agua, la fábrica de Fuenlabrada cuenta con su propia planta de tratamiento, que devuelve el agua sobrante de los procesos de producción a la naturaleza en perfectas condiciones. Además, uno de los motivos de su apuesta por el champú sólido ha sido, precisamente, el ahorro de agua. Según sus datos, mientras en un champú de 250 mililitros se emplea un 90% que va a pasar directamente a la alcantarilla, su equivalente en sólido emplea un porcentaje inferior al 10%. El equipo de I+D+i de la compañía ha tardado dos años en dar con la fórmula adecuada para desarrollar una gama de cinco tipologías diferentes.

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