Señorío de Rubiós, el vino tinto de las Rías Baixas

Aunque la bodega no vio la luz hasta 2003, el proyecto se empezó a fraguar en la década de los ochenta. La empresa tiene 103 socios y factura 3 millones de euros anuales

Señorío de Rubiós
En el viñedo que rodea la bodega están representadas la mayor parte de las uvas con las que trabajan: albariño, treixadura, loureira, souson, pedral, mencía, espadeiro...

Si pensamos en vinos gallegos, la primera idea que vendrá a nuestra cabeza será la variedad de blanco, y la segunda, la uva albariño. En cuanto a la región, sin duda, también aparecerá en nuestra mente las Rías Baixas. Y lo cierto es que el peculiar clima que invade esta denominación de origen hace que sus caldos sean reconocidos por su elegancia y personalidad. Algunos de ellos, de hecho, han sido considerados en diferentes años como los mejores del mundo. Pero desde hace un tiempo, además, no es raro encontrar variedades tintas gallegas en los estantes de los supermercados.

Lo cierto es que no debería parecernos algo extraño. Los vinos gallegos que elogiaban escritores como Cabanillas, Cunqueiro o Castroviejo eran precisamente los de la variedad tinta. Pero con el paso de los años, la blanca comenzó a coger mayor peso y a convertirse en seña de identidad de la región, restando peso poco a poco a la cosecha de tinto. Hasta que en 2003, un grupo de 57 personas se unieron con el objetivo “de ensalzar el vino tinto de Rubiós y situarlo en el lugar que siempre le ha correspondido por tradición, historia y calidad”, afirma Antonio Méndez, gerente de las Bodegas Señorío de Rubiós.

En realidad, esa ambición había surgido mucho antes. “Cuando yo era un pipiolo de 17 años, allá por los años ochenta, junto a otros jóvenes comandados por Manuel d’Amaro, tuvimos una serie de reuniones que perseguían este mismo objetivo”, recuerda Méndez.

La filosofía de esos encuentros, además del respeto por el tinto, se basaba en el valor de la historia, la tradición, el trabajo de las viñas, el cuidado de las cepas… Unos valores que ha acogido desde sus inicios la bodega. Pero, a pesar de que la idea era robusta, en aquel entonces los vinos tintos de casa elaborados sin etiqueta por las familias viniculturas de la zona se vendían muy bien, algo que dejó de ocurrir cuando entró el año 2000.

La bodega también ha sido la pionera de la zona en elaborar espumosos

La falta de compradores fue el motivo por el que se retomaron aquellas reuniones que se habían celebrado en los ochenta durante un periodo de cuatro años. Y con el liderazgo, de nuevo, de Manuel d’Amaro y de, esta vez también, Antonio Méndez empezaron a trabajar en 2001. “Con esa inquietud, en 2003 logramos convencer a 57 socios para crear la cooperativa Viticultores de Rubiós y la bodega que, al principio, se fundó con el nombre de Bodegas Coto Redondo, para transformar las uvas y comercializar los vinos”, explica Méndez.

Aunque el objetivo principal era ensalzar el tinto, como es lógico, dada la tierra de cultivo, el vino blanco también tuvo un gran peso desde los inicios. De hecho, hoy el peso del tinto es del 10% de la producción, una cifra que, aunque pueda parecer escasa, no es nada desdeñable.

El primer año vivieron con el capital propio de los socios y un préstamo concedido por el Igape (Instituto Gallego de Promoción Económica) de cerca de 800.000 euros. Un año más tarde, en 2004, crearon la empresa de servicios agrícolas San Juan de Rubiós para dar apoyo a las labores del campo y, con mucho esfuerzo y trabajo, en 2006 vieron la luz los primeros vinos de la bodega. En esos meses también compraron la marca Señorío de Rubiós a Adegas Galegas.

La recolección de las uvas se hace de forma manual.
La recolección de las uvas se hace de forma manual.

Las primeras cosechas sorprendieron gratamente a muchos paladares y se alzaron ese mismo año con la Colleita de Prata del Consejo Regulador DO Rías Baixas y, en 2007, con el primer premio de la LVI Festa do Viño Albariño de Cambados. Pero el reconocimiento no quedó ahí y pronto también comenzaron a recibir los premios más destacados del panorama vinícola nacional e internacional, como el Bacchus de Oro, otorgado por la Unión Española de Catadores, o las medallas de oro en los concursos internacionales de Lyon o Bruselas, en el International Wine Challenge o en el Challenge International du Vin, entre otros.

Ampliación de capital

En 2008, la empresa decidió hacer una ampliación de capital para dar entrada a nuevos socios, ya que para seguir creciendo económicamente necesitaba más dinero y más uva albariño. “No costó dar entrada a los nuevos integrantes, ya que, con la crisis financiera de esos años, las grandes bodegas habían dejado de comprar mucha uva y había mucho exceso”, manifiesta Méndez. Con esta apuesta la bodega pasó de los 57 socios a los 103 actuales.

Hoy en día producen cerca de 600.000 litros (entre blancos, tintos y espumosos), con los que facturan unos 3 millones de euros anuales y dan empleo a 13 personas, más la plantilla de San Juan de Rubiós para trabajar la tierra. Durante estos años han logrado hacerse un hueco en el mercado nacional y paso a paso en el internacional. Las exportaciones representan un 20% del negocio de la bodega. Estados Unidos, Reino Unido y Suiza son los países más importantes, con un peso del 65%, el 8% y el 3%, respectivamente, pero México, Puerto Rico, República Dominicana, Bélgica, Dinamarca, Holanda, Alemania, Italia, Kazajistán, Polonia, República Checa, Suiza o Lituania, entre otros, también reciben sus caldos.

Manuel d’Amaro
Colección de vinos gourmet Manuel d’Amaro.

Para trabajar el mercado internacional siempre buscan importadores que entiendan su línea de negocio y su filosofía. Aseguran orgullos que muchos distribuidores, con el paso de los años, se acaban convirtiendo casi en familia y que saben y consiguen transmitir lo que ellos mismos quieren expresar con cada uno de sus vinos. Y no son pocos.

Su marca principal es Señorío de Rubiós. Bajo ella elaboran blancos y tintos y, desde 2011, espumosos brut y brut nature, siendo también pioneros en la denominación. Por otro lado, cuentan con la etiqueta Manuel d’Amaro para sus caldos más selectos. Tintos y blancos de poca tirada y de autor, cuyo vino más diferencial es el tinto Souson. Además, desde hace unos años desafían a las dificultades meteorológicas de la zona y elaboran vino ecológico. Se trata de una apuesta de la bodega y, aunque de momento no producen mucha cantidad (unos 15.000 litros), esperan aumentarla poco a poco e ir incluyendo más variedades de uva, ya que ahora cuentan solo con albariño.

Hotel Nande, enoturismo para ensalzar el entorno

Hotel Nande
Vista del hotel Nande.

Señorío de Rubiós está muy involucrada en el entorno donde se ubica, en el Concello das Neves, y una de sus metas siempre ha sido crecer en consonancia con el hábitat y promover el crecimiento de esta zona del Condado Paradanta. Para lograrlo, una de las ideas que siempre ha tenido es poder centrarse en el enoturismo, que los visitantes no solo conozcan la bodega y los vinos, sino también que descubran estas tierras de Rías Baixas, que guardan parajes increíbles, ríos, sendas, petroglifos…

En 2007 dieron alas a ese sueño con la apertura del hotel Nande, un establecimiento de cuatro estrellas y 12 habitaciones, construido en su mayor parte sobre una antigua vivienda rehabilitada. Además del servicio de alojamiento, el complejo cuenta con el restaurante Horta e Viño, que ofrece los mejores platos de la geografía gallega partiendo de productos km 0. Cosechados en la propia huerta del hotel, los ingredientes pueden ser recolectados por los huéspedes y posteriormente degustados.

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