Prosol, tazas de café que ponen a Palencia en el mapa mundial

En 2022 la empresa va a facturar más de 100 millones gracias a su equilibrio entre sabor y precio

La compañía incorporará a Amazon como canal de venta antes de final de año

En el cinturón cafetero del planeta Prosol compra el grano en origen.
En el cinturón cafetero del planeta Prosol compra el grano en origen.

Es muy probable que, sin saberlo, detrás de ese cafetito que ahora mismo está degustando o pensando en preparar –sin duda, en estas fechas, mejor con unos hielos– se encuentre Prosol, empresa palentina líder en productos solubles tanto de café como de cereales y mezclas, que, además, ofrece también en cápsulas monodosis ese grano verde que constituye su materia prima.

Trabajan para marca privada, pero hacerlo en la sombra no les impide brillar en los estantes de las primeras marcas de distribución españolas. “Aquí vendemos a los grupos top de supermercados y en el extranjero contamos, igualmente, con firmas de peso”, reconoce Rocío Hervella, una de las tres personas que, “junto a los 72 inversores que confiaron en el proyecto”, fundaron la empresa hace 24 años en Venta de Baños (Palencia).

La aspiración de Prosol es que su producto sea el elegido en toda cata ciega de café y se convierta en la mejor alternativa gracias a su combinación de calidad y funcionalidad

Rocío Hervella, CEO de Productos Solubles, SA

En 2005, junto a Julián Espegel, su socio y marido, adquirieron el 99% del capital, convirtiéndose en administradores únicos de la sociedad. Un camino inverso al habitual, de tales inicios hasta hacerla familiar y asentarla entre la mediana empresa española, lo que ya dice mucho sobre esta mujer emprendedora y polifacética, un referente en el mundo empresarial castellanoleonés.

Y no solo eso, Hervella ha sido la primera presidenta de Empresa Familiar de Castilla y León y es vicepresidenta de la Asociación Española del Café (AECafé). Un currículo que, sin acabar ahí, siempre converge en un ingrediente común: la exigencia permanente, “para buscar la excelencia. Si no se aporta y trasciende, no merece la pena el esfuerzo. Y esto nos implica a todos: equipo y clientes, a los que también ponemos el listón alto”, explica.

Instalaciones.
Instalaciones.

Su aspiración “es ser el producto elegido y la mejor alternativa en cualquier cata a ciegas”. Y esta filosofía da sus frutos. Además, con mucho apoyo tecnológico desde sus comienzos de la boyante empresa de automoción vallisoletana. “Siempre hemos trabajado en ecosistema, con sinergias y alianzas”, apostilla la empresaria.

Hoy, más de la mitad de los 13 millones de tazas de café Prosol consumidas a diario provienen del negocio internacional. Portugal, Francia, norte de África y algunas zonas de EE UU son algunos de sus 30 destinos. En 1999, Prosol vendió el primer kilo de café fuera, a Inglaterra. “Nacimos ya con esa vocación”, subraya la cofundadora. Y es que el volumen mínimo exigido para hacer viable este tipo de empresa transformadora supera lo imaginable. Desde que empezó, Prosol rebasaba el consumo de todo el mercado español.

La cifra

Entrada de la fábrica palentina.
Entrada de la fábrica palentina.

75% del negocio de la marca proviene de su producto estrella: el café soluble, ahora además en envase totalmente personalizable y sostenible. ¿En cápsula, tostado o soluble? De las tres opciones posibles para presentar las dosis –con sus tres precios por taza, en torno a los 30, 15 y 2 céntimos, respectivamente–, Prosol trabaja dos. No tuesta café, pero los socios tienen una participación relevante y, por tanto, una posición significativa en una firma de Madrid que lo hace.

Según lo define ella misma: “Es un sueño hecho realidad. Hay una fábrica de última generación donde solo había pastos y ovejas”; una de las cuatro existentes en Europa hace ese, casi, cuarto de siglo. Los más de 95 millones invertidos encabezan el ranking nacional del sector en los últimos 20 años. Mucha innovación cristalizada en tres kilómetros de tuberías, donde solo usando agua y calor, ese grano original “se convierte en un café de calidad, además muy ajustado de precio –a veces un 50% menos que la competencia–, y casi personalizado según el país receptor”.

“La demanda varía mucho. En mercados con tradición de tomar té prefieren el café soluble –que supone 3/4 del negocio de Prosol–, mientras que, por ejemplo, a los portugueses les gusta combinarlo con cereal y achicoria. Es esencial escuchar al cliente, en el que predomina la clase media”, resalta Hervella. Esta labor de cata recae directamente sobre un costarricense, Gabriel, reconocido dos veces con premios mundiales.

Si para Prosol, como compañía integral, la cadena de suministro ya era compleja, “un tetris”, ahora la macroeconomía. No hace falta leer los posos del café para aventurar que “vienen unos años que obligarán a acelerar inversiones y a olvidarse del patrimonio. Toca ganar competitividad, proteger la caja y tratar de ofrecer el mejor café del mismo modo, económico”, opina la directiva. De momento, Prosol no frena planes e incorporará a Amazon como canal de venta antes de final de año.

Programa Promueve y la sílaba omnipresente

Rocío Hervella, consejera delegada de la empresa.
Rocío Hervella, consejera delegada de la empresa.

Igual que la materia prima de Prosol no se discute, su prefijo favorito tampoco: “pro”. Lógico, porque las acepciones de anticiparse e impulsar hacia adelante van en sus señas de identidad. Casi todas sus acciones de impacto socioambiental empiezan así, “bajo el paraguas del programa Promueve, a través del cual tenemos la Escuela Provincial de Órgano de Palencia, como protección del patrimonio cultural y rural. Para potenciar el entorno”, señala Rocío Hervella, CEO de la empresa.

De ahí que, aparte de preocuparse (“ocuparse” mejor, corregiría) por el cultivo de café, lo hagan por el del talento. Al reestructurarse las azucareras emplearon a los caldereros de la zona, así como al excedente habitual de ingenieros.

A la par, todo lo relacionado con lo educativo es otro eje. Produal o la recién impulsada Aula del Café son iniciativas que muestran esa unión robusta con la universidad y la formación profesional. Siempre, con especial esmero hacia sus 300 trabajadores directos. “Ofrecemos un empleo de calidad, con la seguridad y la conciliación como bases. Es reseñable nuestro índice de fecundidad, por encima de la media, y el compromiso con el Pacto Mundial de la ONU y con los Women’s Empowerment Principles”, concluye.

Economía circular

Prosol, tazas de café que ponen a Palencia en el mapa mundial

Residuo cero. Al obtener la certificación Residuo Cero de Aenor, se convirtieron en la primera compañía de alimentación en conseguirla. Prosol da una segunda vida al 95% de sus desechos. Esta transformación y apuesta por lo sostenible tiene como base la digitalización y el big data.

Compostable. Entre los hitos de la empresa está el lanzamiento el año pasado de una cápsula monodosis “que se degrada como una cáscara de plátano”, comenta orgullosa Hervella. Aparte, todos los envases de la marca son reciclables y reciclados.

Premio. En abril pasado recibió el Forbes-Credit Suisse Sustainability, que reconoce tanto el compromiso como la fusión trascendente de las áreas de I+D y medio ambiente, así como el carácter local y social de todo lo que hacen.

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